Versículo destacado
1 Corintios 10:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" No quiero, hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube y que todos atravesaron el Mar Rojo. "
1 Corintios 10:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 No quiero, hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube y que todos atravesaron el Mar Rojo.
2 De ese modo, todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar.
3 Igualmente, todos ellos comieron el mismo alimento espiritual
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Para evitar que los corintios se unieran a los adoradores de ídolos y se sintieran seguros al seguir cualquier camino pecaminoso, Pablo les recuerda a los judíos, la iglesia del Antiguo Testamento. Ellos recibieron grandes privilegios, pero también cedieron ante pecados graves y sufrieron severos juicios. En estos versículos, Pablo enumera sus privilegios, que en lo esencial eran los mismos que tenemos nosotros.
Comienza con un recordatorio cuidadoso: «No quiero que ignoren». Esta historia es importante, y ellos debían prestarle mucha atención. La religión del Antiguo Testamento era el cristianismo presentado de manera oculta, envuelto en símbolos y sombras. El evangelio les era anunciado mediante sus ceremonias y sacrificios. Lo que les ocurrió bajo el cuidado de Dios, a pesar de todos esos privilegios, también debe servirnos de advertencia.
Pablo comienza con su rescate de Egipto. «Nuestros padres», es decir, los antepasados de los judíos, estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar. Todos estuvieron bajo el cuidado protector y guía de Dios. La nube cumplía ambas funciones: algunas veces se convertía en una columna de nube, iluminada de un lado para guiarlos y oscura del otro para ocultarlos de sus enemigos. En otras ocasiones, se extendía sobre ellos como una gran cubierta que los protegía del sol abrasador del desierto (Salmo 105:39).
También fueron guiados milagrosamente a través del mar Rojo, mientras que los egipcios que los perseguían se ahogaron. El mar se convirtió en un camino para Israel y en una tumba para Egipto. Esto representaba de manera apropiada nuestro rescate por medio de Cristo, quien nos salva al vencer y destruir a sus enemigos y a los nuestros. Los grandes milagros que Dios hizo por ellos mostraban cuánto los amaba y con qué plenitud los había puesto bajo su cuidado.
También recibieron señales sagradas como las nuestras. Primero, todos fueron bautizados en Moisés, en la nube y en el mar (1 Corintios 10:2); es decir, fueron puestos bajo la ley y el pacto de Moisés, así como el bautismo nos coloca bajo la ley y el pacto cristianos. Este fue un bautismo en sentido simbólico. Segundo, todos comieron el mismo alimento espiritual y bebieron la misma bebida espiritual que nosotros. El maná que comieron señalaba a Cristo, el pan del cielo, quien da vida eterna a todos los que lo reciben.
Su bebida provenía de la roca que les proporcionaba agua en el desierto, y esa roca los acompañó durante su viaje. Esa roca era Cristo, representado por medio de una señal y una figura. Él es la roca sobre la cual está edificada la iglesia cristiana, y todos los creyentes beben de las corrientes que fluyen de él y reciben refrigerio. Se le llama roca espiritual porque señalaba realidades espirituales. Estos eran grandes privilegios, y uno podría pensar que los habrían llevado a mantenerse santos y agradables delante de Dios.
Pero no fue así. «Dios no se agradó de la mayoría de ellos, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto» (1 Corintios 10:5). Las personas pueden disfrutar muchos y grandes privilegios espirituales en este mundo y aun así perder la vida eterna. Muchos de los que fueron bautizados en Moisés, en la nube y en el mar —es decir, aquellos para quienes estos milagros confirmaban el llamado divino de Moisés— fueron destruidos en el desierto y nunca entraron en la tierra prometida. Nadie debe confiar únicamente en sus privilegios ni en una profesión externa de la verdad. Estas cosas no garantizan la felicidad celestial ni siquiera impiden que lleguen los juicios en esta vida, si no existe una realidad interior.
De este capítulo
1 Corintios 10:2
"De ese modo, todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar."
1 Corintios 10:3
"Igualmente, todos ellos comieron el mismo alimento espiritual"
1 Corintios 10:4
"y tomaron la misma bebida espiritual. Porque bebían agua de la roca espiritual que los acompañaba en su viaje, la cual era Cristo."
1 Corintios 10:5
"Sin embargo, la mayoría de ellos no agradó a Dios, y por eso sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto."
1 Corintios 10:6
"Todo esto sucedió como un ejemplo para nosotros, para que no deseemos lo malo como ellos lo desearon."
1 Corintios 10:7
"Por eso, no adoren ustedes ídolos, como algunos de ellos lo hicieron, según dice la Escritura: «La gente se sentó a comer y beber, y luego se levantó a divertirse»."
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