Versículo destacado

2 Samuel 5:17 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" Pero cuando los filisteos oyeron que habían ungido a David como rey sobre Israel, todos los filisteos subieron para buscar a David. David lo oyó y descendió a la fortaleza. "

2 Samuel 5:17

menu_book El versículo en contexto

15 Ibhar, Elisúa, Néfeg, Jafía,

16 Elisama, Eliada y Elifelet.

17 Pero cuando los filisteos oyeron que habían ungido a David como rey sobre Israel, todos los filisteos subieron para buscar a David. David lo oyó y descendió a la fortaleza.

18 Los filisteos llegaron y se desplegaron por el valle de Refaim.

19 David consultó al SEÑOR y dijo: «¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?». Y el SEÑOR dijo a David: «Sube, porque sin duda entregaré a los filisteos en tu mano».

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

La obra especial para la que Dios había levantado a David era salvar a Israel de los filisteos (2 Samuel 3:18). Aquí, en primer lugar, Dios le da la oportunidad de hacerlo. Se nos habla de dos grandes victorias sobre los filisteos. Estas victorias no solo compensaron la vergüenza y la pérdida que Israel había sufrido cuando Saúl murió en batalla, sino que también condujeron hacia la derrota completa de aquellos vecinos que tanto la afligían, los últimos de los pueblos señalados para juicio.

En las dos batallas, los filisteos fueron quienes iniciaron el enfrentamiento y provocaron su propia destrucción. En la primera, subieron para buscar a David, porque habían oído que lo habían ungido como rey sobre Israel (2 Samuel 5:17). Se preguntaban qué haría ahora, como rey, el hombre que bajo el gobierno de Saúl había matado a decenas de miles. Por eso pensaron que era el momento de actuar rápidamente y aplastar su reinado antes de que quedara firmemente establecido. Su éxito anterior contra Saúl quizá los había llenado de confianza, pero olvidaron que David contaba con la presencia de Dios, mientras que Saúl la había perdido.

Esto también anticipa el reino del Mesías, que es Cristo. Tan pronto como ese reino fue establecido en el mundo, los poderes de las tinieblas lo atacaron con fuerza. Judíos y gentiles se unieron contra él. Las naciones se enfurecieron y los gobernantes de la tierra se levantaron contra él, pero todo fue inútil (Salmo 2:1). Al final, la ruina recaería sobre el propio reino de Satanás. Se pusieron de acuerdo, pero fueron hechos pedazos (Isaías 8:9-10).

En la segunda batalla, los filisteos volvieron a subir, con la esperanza de recuperar lo que habían perdido antes. Su corazón se había endurecido para su propia destrucción (2 Samuel 5:22). En las dos batallas se extendieron por el valle de Refaim, muy cerca de Jerusalén. Querían apoderarse de la ciudad antes de que David terminara de fortalecer sus defensas. Desde sus primeros días, Jerusalén quedó marcada para recibir ataques y odio especiales. El hecho de que los filisteos se extendieran por el valle muestra cuántos eran y cuán amenazantes parecían. Más adelante, la Escritura habla de los enemigos de la iglesia extendiéndose por toda la tierra (Apocalipsis 20:9); pero cuanto más se extienden, más fácilmente se convierten en blancos de las flechas de Dios.

En las dos batallas, David estuvo listo para salir contra ellos. En cuanto lo oyó, descendió a la fortaleza para asegurar un lugar importante (2 Samuel 5:17). Sin embargo, no comenzó la lucha hasta consultar al Señor por medio del pectoral de juicio, el recurso sacerdotal para pedir la dirección de Dios (2 Samuel 5:19, 23). Le hizo dos preguntas. Primero, preguntó acerca de su deber: «¿Debo subir? ¿Tengo una orden del cielo para atacarlos?». Podría parecer que no necesitaba preguntar. Después de todo, ¿para qué había sido hecho rey, sino para pelear las batallas del Señor y de Israel? Pero una persona buena desea ver a Dios yendo delante de ella en cada paso.

También preguntó por el momento: «¿Debo subir ahora?». Algo puede ser correcto y, aun así, no ser lo correcto para hacer en ese momento. En todos nuestros caminos debemos reconocer a Dios. David quizá también tenía otra preocupación. Aunque los filisteos eran enemigos públicos de Israel, algunos de ellos habían sido sus amigos. Aquis le había mostrado bondad en su angustia y lo había protegido. Por eso David pudo haberse preguntado si debía buscar la paz en vez de la guerra. Pero Dios respondió que no. Ellos eran enemigos de Israel y estaban destinados a la destrucción, así que David no debía vacilar, sino subir contra ellos.

En segundo lugar, David preguntó por el éxito: «¿Los entregarás en mis manos?». Así mostró que dependía de Dios para obtener la victoria. Sabía que no podía vencerlos a menos que Dios los entregara en sus manos. Dejó el asunto en la buena voluntad de Dios. Dios respondió: «Sí, ciertamente lo haré». Si Dios nos envía, también nos sostendrá y permanecerá a nuestro lado. La promesa de que Dios pronto aplastará a Satanás bajo nuestros pies debe animarnos en la guerra espiritual. No luchamos sin esperanza. David ya tenía un gran ejército y mucho valor, pero confiaba más en la promesa de Dios que en sus propias fuerzas.

En la primera batalla, David derrotó al ejército filisteo por medio de las armas (2 Samuel 5:20). Cuando terminó la lucha, le dio la gloria a Dios. Dijo: «El Señor ha abierto una brecha entre mis enemigos delante de mí». En otras palabras: «Yo no habría podido hacer esto si él no hubiera ido delante de mí». Dios había abierto el camino como cuando el agua rompe una represa y, una vez abierta la brecha, esta sigue ensanchándose. La obra principal fue de Dios; de hecho, Dios lo hizo todo. La participación de David fue pequeña en comparación. Por eso, la gloria pertenecía al Señor y no a ellos.

David también entendió que aquella primera victoria sería el comienzo de un juicio más amplio, como el agua que irrumpe al romper una barrera. Para mantener vivo el recuerdo, llamó a aquel lugar Baal-perazim, que significa «señor de las brechas», porque Dios había abierto una brecha en las filas enemigas y le había dado la victoria. Quería que las generaciones posteriores lo recordaran para honrar a Dios.

También avergonzó a los dioses de los filisteos. Ellos habían llevado sus ídolos a la batalla para que los protegieran, tal como Israel había llevado el arca al campamento en tiempos anteriores. Pero cuando huyeron, ni siquiera pudieron llevarse sus imágenes. Los ídolos eran apenas una carga para los animales cansados (Isaías 46:1), así que los filisteos los dejaron atrás junto con el resto de su equipaje. Sus dioses les habían fallado por completo, y por eso los abandonaron. Dios puede hacer que las personas se cansen de las mismas cosas que antes amaban más, y puede obligarlas a desechar aquello que antes consideraban valioso. Incluso los ídolos de plata y de oro pueden ser arrojados a los topos y a los murciélagos (Isaías 2:20-21).

David y sus hombres tomaron el resto del botín para su propio uso, pero quemaron los ídolos, tal como Dios había ordenado (Deuteronomio 7:5). Debían quemar las imágenes talladas para mostrar su rechazo a la idolatría y mantenerse alejados de su influencia. El obispo Patrick observa acertadamente que cuando el arca cayó en manos de los filisteos, trajo ruina sobre ellos; pero cuando sus imágenes cayeron en manos de Israel, ni siquiera pudieron salvarse de ser quemadas.

En la segunda batalla, Dios le dio a David señales claras de su presencia. Esta vez le dijo que no atacara de frente, como lo había hecho antes, sino que rodeara al enemigo por detrás (2 Samuel 5:23). Dios le ordenó retroceder primero, como Israel se había quedado quieto en otra ocasión para ver cómo el Señor lo salvaba. Luego prometió herir él mismo al enemigo por medio de un ejército invisible de ángeles (2 Samuel 5:24). David oiría un sonido de marcha, como el de un ejército que avanzaba por encima de las copas de las moreras. Los ángeles se mueven con ligereza, y aquel que puede caminar sobre las nubes también puede, cuando así lo decide, caminar sobre las copas de los árboles. O, como explica el obispo Patrick, quizá el sonido se escuchó a la altura de las moreras, es decir, en el borde de la arboleda o del seto formado por aquellos árboles.

Por medio de esta señal, David sabría que el Señor había ido delante de él. Aunque no podía ver a Dios, oiría la señal, y su fe se fortalecería por lo que escuchara. Dios iría delante y heriría al ejército filisteo.

Más adelante, cuando David los derrotó personalmente (2 Samuel 5:20), le dio la gloria a Dios diciendo: «El Señor ha abierto una brecha contra mis enemigos». Como David le dio gracias a Dios de esa manera, después Dios mismo hizo la obra sin imponerle a David un esfuerzo o un peligro adicional. Quienes honran a Dios por lo que él ha hecho descubrirán que él hace aún más por ellos.

Pero, aunque Dios prometió ir delante de David y herir a los filisteos, David todavía tenía que actuar cuando oyera el sonido de la marcha entre los árboles. La gracia de Dios debe despertar nuestros esfuerzos. Si Dios produce en nosotros tanto el querer como el hacer, eso no significa que debamos quedarnos quietos como si no tuviéramos nada que hacer. Más bien, debemos ocuparnos en nuestra salvación; es decir, debemos vivir con cuidado y diligencia la obra salvadora que Dios ha comenzado en nosotros (Filipenses 2:12-13).

El sonido de la marcha fue, en primer lugar, una señal para David de que había llegado el momento de avanzar. Es un consuelo salir cuando Dios va delante de nosotros. En segundo lugar, también pudo haber sido una alarma para el enemigo, que lo llenó de confusión. Si los filisteos oyeron un ejército marchando delante de ellos, probablemente retrocedieron atemorizados y terminaron encontrándose con las fuerzas de David que estaban detrás. Acerca de aquellos a quienes Dios se opone, la Escritura dice: «El sonido de una hoja sacudida los hará huir» (Levítico 26:36).

El resultado se presenta brevemente en 2 Samuel 5:25. David siguió las instrucciones, esperó hasta que Dios actuó y luego avanzó, pero no antes. De esta manera, aprendió a depender de Dios y de su cuidado. Dios cumplió su promesa, fue delante de él y derrotó al enemigo; y David aprovechó plenamente la victoria, atacando a los filisteos hasta llegar a su propia frontera.

Cuando se estableciera el reino del Mesías, los apóstoles, que derribarían el reino del diablo, no debían comenzar hasta recibir la promesa del Espíritu. El Espíritu Santo vino con un sonido del cielo, como el de un viento impetuoso (Hechos 2:2), al que apuntaba aquel sonido de marcha en las copas de los árboles. Cuando oyeron ese sonido, debían actuar, y así lo hicieron. Salieron venciendo y para vencer.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica 2 Samuel 5:17 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

Cómo puede ayudarte tu IA cristiana

Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana

menu_book

Estudio bíblico

psychology

Orientación para la vida

favorite

Apoyo en la oración

lightbulb

Sabiduría diaria

forum Pregúntale a tu IA cristiana — Gratis

Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes

De este capítulo

auto_awesome

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.