Versículo destacado
2 Crónicas 19:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" También estableció jueces en la tierra, en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad, "
2 Crónicas 19:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 Sin embargo, se han hallado cosas buenas en ti, pues quitaste los bosques de la tierra y dispusiste tu corazón para buscar a Dios.
4 Josafat vivía en Jerusalén, y volvió a recorrer al pueblo desde Beerseba hasta el monte Efraín, y los hizo volver al SEÑOR, Dios de sus padres.
5 También estableció jueces en la tierra, en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad,
6 y dijo a los jueces: Tengan cuidado con lo que hacen, porque no juzgan para el hombre, sino para el SEÑOR, quien está con ustedes en el juicio.
7 Por tanto, que el temor del SEÑOR esté ahora sobre ustedes. Tengan cuidado y actúen, porque en el SEÑOR nuestro Dios no hay injusticia, ni favoritismo, ni aceptación de regalos.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Josafat ya había hecho lo que estaba a su alcance para que su pueblo viviera rectamente, y ahora quería, en la medida de lo posible, conservarlo así mediante un sistema estable de jueces. Había enviado maestros para instruirlos (2 Crónicas 17:7-9), y ese había sido un buen paso. Pero también comprendió que se necesitaban jueces para hacer cumplir la ley y frenar a los malvados. Es probable que ya hubiera jueces en todo el territorio, pero quizá estaban descuidando su deber o el pueblo no los respetaba. Por eso era necesario reorganizar el sistema, nombrar nuevos hombres y darles instrucciones renovadas para guiarlos.
Estableció tribunales inferiores de justicia en las ciudades del reino, como vemos aquí en 2 Crónicas 19:5. Estos jueces debían mantener al pueblo en la adoración de Dios, castigar la transgresión de la ley y resolver las disputas entre las personas. En las instrucciones que les dio (2 Crónicas 19:6-7), primero les explicó cómo desempeñar bien su tarea. Necesitaban actuar con mucho cuidado y prudencia. En esencia, les dijo: «Tengan cuidado con lo que hacen», y también: «Tengan cuidado y háganlo». Los jueces debían prestar mucha atención a su trabajo y evitar malinterpretar tanto la ley como los hechos. Como sus decisiones podían tener consecuencias tan importantes, necesitaban especialmente sabiduría y cautela.
También les recalcó la necesidad de reverenciar a Dios. «Que el temor del Señor esté sobre ustedes», les dijo, porque eso los mantendría alejados de hacer lo malo (Nehemías 5:15; Génesis 42:18). Además, los impulsaría a cumplir fielmente con su deber. Si tenían presente el juicio de Dios, como dice Job (Job 31:23), serían un terror únicamente para quienes hacían el mal, y no para los inocentes.
Josafat también les dio razones poderosas para ser fieles, y todas procedían de Dios. En primer lugar, su autoridad venía de él. No juzgaban solamente en nombre de los seres humanos, sino en nombre del Señor. Su tarea era honrarlo y procurar el bien de su reino entre el pueblo. En segundo lugar, Dios vigilaba su trabajo. Él estaba con ellos cuando juzgaban, veía lo que hacían y estaba dispuesto a pedirles cuentas si actuaban mal. En tercer lugar, Dios mismo es el modelo de justicia para todos los gobernantes. En él no hay injusticia, soborno ni favoritismo. Puesto que a los magistrados se les llama dioses, debían procurar reflejarlo.
Josafat también estableció un tribunal superior en Jerusalén. Este atendía los casos difíciles que se remitían desde los tribunales inferiores y servía como tribunal final de apelación. Se reunía en Jerusalén, donde estaban los tronos de juicio y donde el rey podía supervisarlo. Los casos que llegaban allí eran de dos clases, muy parecidas a las nuestras. Algunos eran casos penales, llamados aquí «el juicio del Señor», porque la ley de Dios era la ley del país. Todos los delitos se consideraban una violación de alguna parte de su ley y una ofensa contra su paz y su gobierno.
El otro tipo de caso consistía en disputas civiles entre personas, llamadas controversias y «causas de sus hermanos» (2 Crónicas 19:8, 10). Estas podían incluir cuestiones difíciles relacionadas con el derramamiento de sangre, como la diferencia entre una clase de culpa de sangre y otra, según Deuteronomio 17:8. Como las diez tribus se habían separado, la mayoría de las ciudades de refugio, excepto Hebrón, estaban en el reino de Israel. Por eso, en esos casos, probablemente se usaban principalmente como lugares de seguridad los tribunales del templo o los cuernos del altar. Esa es la razón por la que los casos de homicidio se reservaban para el tribunal de Jerusalén. Si los jueces inferiores no podían ponerse de acuerdo sobre el significado de una ley o un mandamiento, este tribunal debía resolver el asunto.
Los jueces de ese tribunal eran algunos levitas y sacerdotes, hombres bien instruidos en la ley, sabios y reconocidos por su honestidad. Junto con ellos estaban algunos de los principales jefes de familia de Israel: hombres de rango y experiencia, que habían atendido asuntos públicos y podían evaluar bien los hechos. Los sacerdotes y los levitas estaban mejor preparados para interpretar el significado de la ley, mientras que los líderes mayores eran aptos para valorar las circunstancias y los hechos.
El tribunal también tenía dos líderes principales o presidentes. Amarías, el sumo sacerdote, debía supervisar los casos religiosos y hablar en nombre del tribunal; quizá también era quien daba la decisión final cuando los jueces no estaban seguros. Zebadías, el principal funcionario del Estado, debía supervisar los casos civiles (2 Crónicas 19:11). De este modo, distintos dones y responsabilidades trabajaban juntos para el bien de todo el cuerpo. Algunos comprendían mejor los asuntos de Dios, y otros entendían mejor los asuntos del rey. Ninguno podía decirle al otro: «No te necesito». El pueblo de Dios necesita de ambos, y cada uno debe servir con el don que ha recibido. Debemos dar gracias a Dios tanto por los magistrados como por los ministros, tanto por los estudiosos como por los estadistas, tanto por los hombres de libros como por los hombres de acción.
También había funcionarios de menor rango en el tribunal. Algunos levitas que no podían servir como jueces debían actuar como oficiales delante de ellos (2 Crónicas 19:11). Ellos presentarían los casos ante el tribunal y llevarían a cabo las decisiones de los jueces. Estos ayudantes eran tan necesarios en su lugar como los jueces en el suyo.
La instrucción del rey para todos ellos era muy clara. Primero, debían asegurarse de actuar con un corazón recto. Tenían que hacer todo en el temor del Señor y mantenerlo siempre presente. Así actuarían con fidelidad, con la conciencia tranquila y el corazón sincero (2 Crónicas 19:9). Segundo, debían esforzarse por detener el pecado. Tenían que advertirle al pueblo que no pecara contra el Señor y enseñarle a temer el pecado, no solo porque perjudica a las personas y altera la paz pública, sino porque ofende a Dios. El pecado trae juicio sobre el pueblo cuando se le permite continuar, y sobre los magistrados cuando no lo castigan.
Las palabras de Josafat también muestran que quienes tienen autoridad se hacen culpables si no usan su poder para frenar el mal. «Hagan esto, y no pecarán» significa que los gobernantes pecan cuando permiten que otros sigan pecando sin corregirlos. En tercer lugar, debían ser valientes. Tenían que actuar con valor y no temer la reacción de la gente. Debían mantenerse firmes en su deber, sabiendo que Dios los protegería. «El Señor estará con los buenos». Dondequiera que encuentre a un hombre bueno, y a un magistrado justo, allí demostrará ser un Dios bueno.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
2 Crónicas 19:1
"Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén."
2 Crónicas 19:2
"Entonces el vidente Jehú hijo de Hananí salió a su encuentro y dijo al rey Josafat: ¿Debías ayudar al impío y amar a los que odian al SEÑOR? Por eso, la ira del SEÑOR está sobre ti."
2 Crónicas 19:3
"Sin embargo, se han hallado cosas buenas en ti, pues quitaste los bosques de la tierra y dispusiste tu corazón para buscar a Dios."
2 Crónicas 19:4
"Josafat vivía en Jerusalén, y volvió a recorrer al pueblo desde Beerseba hasta el monte Efraín, y los hizo volver al SEÑOR, Dios de sus padres."
2 Crónicas 19:6
"y dijo a los jueces: Tengan cuidado con lo que hacen, porque no juzgan para el hombre, sino para el SEÑOR, quien está con ustedes en el juicio."
2 Crónicas 19:7
"Por tanto, que el temor del SEÑOR esté ahora sobre ustedes. Tengan cuidado y actúen, porque en el SEÑOR nuestro Dios no hay injusticia, ni favoritismo, ni aceptación de regalos."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.