Versículo destacado
2 Crónicas 19:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén. "
2 Crónicas 19:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén.
2 Entonces el vidente Jehú hijo de Hananí salió a su encuentro y dijo al rey Josafat: ¿Debías ayudar al impío y amar a los que odian al SEÑOR? Por eso, la ira del SEÑOR está sobre ti.
3 Sin embargo, se han hallado cosas buenas en ti, pues quitaste los bosques de la tierra y dispusiste tu corazón para buscar a Dios.
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Aquí vemos, en primer lugar, la gran bondad que Dios mostró hacia Josafat.
Dios lo hizo regresar sano y salvo de su peligroso viaje con Acab, un viaje que pudo haberle costado muy caro (2 Crónicas 19:1). Regresó en paz a su casa. Esto nos recuerda que volvió mejor de lo que esperaba. Había estado en verdadero peligro, pero Dios lo protegió. Cada vez que regresamos a casa sanos y salvos, debemos agradecerle a Dios por cuidar nuestra salida y nuestro regreso. Si hemos sido preservados de un peligro extraordinario, debemos estar especialmente agradecidos.
También regresó mejor de lo que merecía. Se había apartado de su deber y se había unido a una expedición que difícilmente podía justificar delante de Dios o de su propia conciencia. Sin embargo, Dios todavía lo hizo regresar en paz. Dios no deja de cuidarnos inmediatamente cada vez que le fallamos.
Además, le fue mejor que a Acab, rey de Israel, quien regresó muerto. Josafat le había dicho a Acab: «Yo soy como tú», pero Dios hizo una diferencia entre ellos. Él conoce el camino de los justos, pero el camino de los malvados terminará en perdición. Las misericordias especiales de Dios deben conmovernos profundamente. Dos reyes salieron juntos, pero uno regresó cubierto de sangre y el otro regresó en paz.
Dios también envió a Josafat una reprensión por su amistad con Acab. Es una misericordia cuando Dios nos permite ver nuestras faltas y nos muestra a tiempo dónde nos hemos equivocado, para que podamos arrepentirnos antes de que sea demasiado tarde. El profeta que llevó esta reprensión fue Jehú, hijo de Hananí. Su padre también había sido un profeta valiente durante un reinado anterior, y Jehú no estaba menos dispuesto a hablar con claridad a un rey.
Jehú le dijo claramente a Josafat que había hecho mal al unirse con Acab. Un hombre piadoso no debe ayudar a los impíos, ofrecerles su amistad ni prestarles su apoyo, ni amar a quienes odian al Señor. Las personas malvadas se caracterizan por odiar a Dios, y los idólatras también son considerados de esa manera. Por eso, quienes aman a Dios no deben deleitarse en ellos ni convertirse en sus compañeros íntimos. David dijo que odiaba a quienes odiaban a Dios, y el pueblo de Dios debe tener la misma actitud que Dios.
Jehú también le dijo que Dios estaba enojado con él por lo que había hecho. «La ira del Señor está sobre ti», le declaró, dando a entender que Josafat necesitaba arrepentirse y hacer las paces con Dios, o las cosas empeorarían para él. Josafat sí se arrepintió, y la ira de Dios se apartó. Sin embargo, el problema descrito en el capítulo siguiente todavía fue una advertencia por haberse involucrado en una disputa que no le correspondía. Si estaba tan dispuesto a ir a la guerra, descubriría que tendría suficiente guerra. El gran daño que más tarde sufrirían sus descendientes por medio de la familia de Acab también fue una consecuencia justa de aquella alianza.
Aun así, Jehú reconoció lo bueno que había en Josafat, y eso es una parte apropiada de toda reprensión. Le dijo: «Hay cosas buenas en ti». Aunque Dios estaba disgustado con él, no lo rechazó por completo. Había sido bueno que eliminara los ídolos y que tuviera un corazón firme para buscar a Dios. Dios aceptó eso y quería que siguiera avanzando por ese camino.
En segundo lugar, vemos cómo respondió Josafat ante Dios por esta misericordia.
Recibió bien la reprensión y no se enojó con el profeta, a diferencia de su padre Asa, quien en cierta ocasión había reaccionado mal ante unas palabras directas. El sabio acepta la corrección y se vuelve más sabio. Josafat claramente tomó en serio la advertencia.
Se quedó en Jerusalén y se ocupó allí de sus propios asuntos. No volvió a ponerse en peligro haciendo visitas semejantes a Acab. La persona sabia que recibe corrección aprende de ella y actúa con mayor cuidado.
Por así decirlo, para compensar aquella visita a Acab, Josafat hizo después una visita útil y piadosa por su propio reino. Recorrió personalmente el territorio, desde Beerseba, en el sur, hasta el monte de Efraín, en el norte, y llevó al pueblo de regreso al Señor, el Dios de sus antepasados. Es decir, hizo todo lo que pudo para que volvieran a Dios.
Por lo que el profeta le había dicho, Josafat pudo ver que sus esfuerzos anteriores de reforma habían agradado a Dios. Por eso los renovó y terminó lo que todavía quedaba pendiente. Es bueno que los elogios nos impulsen a cumplir nuestro deber con mayor fidelidad, y que recibir reconocimiento por una buena obra nos haga todavía más activos en ella.
También pudo haberse dado cuenta de que su reciente amistad con la familia idólatra de Acab y con el reino de Israel había perjudicado a su propio pueblo. Muchos quizá se habían sentido animados a practicar la idolatría al ver que incluso su rey reformador estaba tan cerca de los adoradores de ídolos. Eso debió hacer que Josafat se sintiera aún más obligado a hacer todo lo posible para traerlos de vuelta.
Si de verdad nos arrepentimos del pecado, haremos todo lo posible por reparar el daño que hemos causado a la fe y al alma de otras personas. Debemos procurar especialmente recuperar a quienes han caído en el pecado o se han endurecido en él por causa de nuestro ejemplo.
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De este capítulo
2 Crónicas 19:2
"Entonces el vidente Jehú hijo de Hananí salió a su encuentro y dijo al rey Josafat: ¿Debías ayudar al impío y amar a los que odian al SEÑOR? Por eso, la ira del SEÑOR está sobre ti."
2 Crónicas 19:3
"Sin embargo, se han hallado cosas buenas en ti, pues quitaste los bosques de la tierra y dispusiste tu corazón para buscar a Dios."
2 Crónicas 19:4
"Josafat vivía en Jerusalén, y volvió a recorrer al pueblo desde Beerseba hasta el monte Efraín, y los hizo volver al SEÑOR, Dios de sus padres."
2 Crónicas 19:5
"También estableció jueces en la tierra, en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad,"
2 Crónicas 19:6
"y dijo a los jueces: Tengan cuidado con lo que hacen, porque no juzgan para el hombre, sino para el SEÑOR, quien está con ustedes en el juicio."
2 Crónicas 19:7
"Por tanto, que el temor del SEÑOR esté ahora sobre ustedes. Tengan cuidado y actúen, porque en el SEÑOR nuestro Dios no hay injusticia, ni favoritismo, ni aceptación de regalos."
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