Versículo destacado
1 Timoteo 5:17 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Que los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, especialmente los que trabajan en la palabra y la enseñanza. "
1 Timoteo 5:17
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
15 Porque algunas ya se han apartado para seguir a Satanás.
16 Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las socorra y no se imponga esa carga a la iglesia, para que esta pueda socorrer a las que verdaderamente son viudas.
17 Que los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, especialmente los que trabajan en la palabra y la enseñanza.
18 Porque la Escritura dice: «No pondrás bozal al buey que trilla». Y: «El obrero es digno de su salario».
19 No recibas una acusación contra un anciano, a no ser ante dos o tres testigos.
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Aquí se dan instrucciones sobre el sostenimiento de los ministros. Deben recibir un trato honorable (1 Timoteo 5:17). Los ancianos que gobiernan bien deben ser considerados dignos de doble honor, es decir, de un apoyo mayor que el que reciben otros. Esto se aplica especialmente a quienes trabajan en la predicación de la palabra y en la enseñanza, porque se esfuerzan más que los demás.
Observa que, en la iglesia primitiva, los mismos ancianos gobernaban y enseñaban. No había un grupo encargado de predicar y otro encargado de gobernar. Algunos han pensado que este versículo respalda la idea de ancianos laicos, es decir, líderes de la iglesia que no enseñaban ni administraban la palabra y los sacramentos. Este es el versículo más claro que podría usarse para defender esa interpretación. Aun así, parece poco probable, porque Pablo dice que tanto los que gobiernan bien como los que trabajan en la enseñanza son dignos de doble honor. Además, en otros pasajes donde habla de los líderes de la iglesia, no menciona claramente a este tipo de oficiales.
Por lo tanto, la labor principal de los ministros tiene dos aspectos: gobernar bien y trabajar en la palabra y en la doctrina. En la iglesia apostólica, esta era la tarea principal de los ancianos o presbíteros. Quienes no eran perezosos, sino diligentes en esta labor, merecían doble honor, es decir, tanto respeto como apoyo económico. Pablo respalda esta instrucción con las Escrituras, incluso con una ley que podría parecer muy distante del tema: «No le pongas bozal al buey mientras trilla» (Deuteronomio 25:4). A los animales que trillaban el grano se les permitía comer mientras trabajaban; así, cuanto más trabajaban, más alimento recibían. De la misma manera, los ancianos que se esfuerzan en la enseñanza deben recibir un buen sustento, porque «el trabajador merece su salario» (Mateo 10:10).
De esto aprendemos que Dios ha cuidado de sus ministros tanto bajo la ley como bajo el evangelio. Si Dios se preocupa por los bueyes, ¿no se preocupará también por sus propios siervos? El buey solo ayuda a producir un pan que perece, pero los ministros ofrecen el pan de vida, que permanece para siempre. El sostenimiento de ellos es una disposición de Dios, pues quienes anuncian el evangelio deben vivir del evangelio (1 Corintios 9:14). También es el pago que legítimamente les corresponde, tanto como el salario de cualquier trabajador. Quienes dejan a los ministros sin el sustento adecuado tendrán que responder ante Dios por ello.
Después, Pablo habla de las acusaciones contra los ministros (1 Timoteo 5:19). No se debe aceptar una acusación contra un anciano a menos que haya dos o tres testigos. Esta es la manera correcta de tratar las acusaciones contra un ministro. Primero, debe existir una acusación concreta, no solo un comentario impreciso o un rumor. Segundo, no debe aceptarse si no está respaldada por dos o tres testigos confiables. También se debe permitir que el acusado enfrente a quienes lo acusan, porque la reputación de un ministro es especialmente delicada. Antes de hacer algo que la perjudique, la acusación debe comprobarse cuidadosamente, para que no sea avergonzado por una sospecha incierta.
Pero a quienes pecan abiertamente se les debe reprender delante de todos (1 Timoteo 5:20). Su pecado ha sido público, por lo que su corrección también debe serlo. Esto ofrece un remedio suficientemente amplio para la herida y advierte a otros que podrían sentirse tentados a seguir el mismo ejemplo. La reprensión pública busca el bien tanto de los demás como de la persona corregida. Bajo la ley, quienes cometían faltas públicamente recibían un castigo público, para que todo Israel lo oyera, tuviera temor y evitara seguir haciendo el mal.
Pablo también habla de la ordenación de los ministros (1 Timoteo 5:22). No se deben imponer las manos a nadie con demasiada rapidez. Esto parece referirse a ordenar a hombres para el ministerio, algo que nunca debe hacerse precipitadamente ni sin examinar con cuidado sus dones, su carácter y su capacidad para realizar esa labor. Algunos entienden que se refiere a levantar la disciplina de la iglesia. En ese caso, la advertencia sería no apresurarse a quitar la censura eclesiástica hasta que haya pasado suficiente tiempo para comprobar si el arrepentimiento es sincero. En cualquiera de los dos casos, el principio permanece: si los líderes de la iglesia son demasiado permisivos, pueden terminar participando en los pecados de otros.
Debemos mantenernos puros, no solo evitando cometer esos mismos pecados, sino también negándonos a aprobarlos o a ayudar a propagarlos. Aquí hay una advertencia contra la ordenación apresurada y contra la absolución apresurada, es decir, contra levantar demasiado pronto la disciplina de la iglesia. Quienes actúan descuidadamente en cualquiera de estos asuntos se hacen partícipes de los pecados de otros. Si queremos permanecer puros, debemos cuidar nuestra propia pureza. La gracia de Dios nos hace santos y nos conserva en santidad, pero también lo hace por medio de nuestros esfuerzos cuidadosos.
Finalmente, parece que Pablo se refiere a la absolución en los versículos siguientes (1 Timoteo 5:24-25). Los pecados de algunas personas son evidentes de antemano y las conducen directamente al juicio, mientras que los de otras solo se descubren después. Los ministros necesitan mucha sabiduría para tratar correctamente las diversas clases de ofensas y de personas culpables con las que se encuentran. Algunos pecados son tan claros que no hay duda de que deben someterse a la disciplina de la iglesia. Van delante del juicio, como si condujeran el camino hacia la censura.
Algunos pecados salen a la luz solo después. Su maldad no se muestra de inmediato, sino que aparece tras una investigación cuidadosa. Algunos comentaristas entienden esto como una referencia a personas que siguen pecando incluso después de que la iglesia las reprende y que no cambian por medio de la corrección. En ese caso, no se les debe conceder el perdón con demasiada rapidez.
Lo mismo sucede cuando se buscan señales de arrepentimiento. Las buenas obras de algunas personas son evidentes desde el principio. En otras, su bondad no es clara de inmediato, pero su maldad tampoco puede permanecer oculta para siempre. Así resulta más fácil discernir quién debe ser perdonado y quién no.
Aquí se pueden observar cuatro cosas. Primero, algunos pecados están ocultos y otros son públicos. Los pecados de ciertas personas son evidentes antes del juicio, mientras que los de otras se descubren después. Segundo, la iglesia debe tratar a los pecadores de distintas maneras. Tercero, la disciplina de la iglesia produce efectos diferentes: a algunas personas las humilla y las lleva al arrepentimiento, de modo que sus buenas obras llegan a hacerse evidentes; a otras no las cambia. Cuarto, el pecador obstinado no puede permanecer oculto, porque Dios sacará la oscuridad escondida a la luz y dará a conocer los pensamientos de cada corazón.
Luego Pablo se dirige al propio Timoteo. Le hace un encargo solemne para que tenga cuidado en su labor: «Te encargo delante de Dios», es decir, delante del Dios a quien tendrá que rendir cuentas, y delante de los ángeles santos y escogidos, que debe guardar estas instrucciones sin parcialidad (1 Timoteo 5:21). Es vergonzoso que los ministros muestren favoritismo o prefieran a una persona sobre otra por motivos mundanos. Timoteo debe recordar que tendrá que responder ante Dios y ante el Señor Jesucristo por la manera en que haya cumplido cada parte de su deber. ¡Ay de los ministros que hayan actuado injustamente en su servicio por cautela o conveniencia mundana!
Pablo también le dice a Timoteo que cuide su salud: «Ya no bebas solamente agua». Parece que Timoteo era muy estricto al negarse ciertas comodidades y que con frecuencia bebía solo agua. Como además era físicamente débil, Pablo le aconseja usar un poco de vino para ayudar a su estómago y fortalecer su cuerpo. El propósito no es fomentar que beba mucho vino, pues los ministros no deben ser dados a beber demasiado. Se trata de una pequeña cantidad, usada por motivos de salud y no suficiente para perjudicar el cuerpo.
De esto aprendemos que Dios quiere que las personas cuiden debidamente su cuerpo. No debemos convertir nuestro cuerpo en nuestro amo, pero tampoco tratarlo como si no tuviera valor. Debemos cuidarlo para que pueda servir bien a Dios. También aprendemos que el vino puede ser útil para quienes están débiles o enfermos, especialmente cuando tienen problemas estomacales. «Den bebida fuerte al que está por morir y vino al que tiene el alma amargada» (Proverbios 31:6). El vino debe ayudar a nuestro trabajo y a nuestra utilidad, no perjudicarlos.
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De este capítulo
1 Timoteo 5:1
"No reprendas a un anciano, sino exhórtalo como a un padre; y a los jóvenes, como a hermanos;"
1 Timoteo 5:2
"a las ancianas, como a madres; y a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza."
1 Timoteo 5:3
"Honra a las viudas que verdaderamente son viudas."
1 Timoteo 5:4
"Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que ellos aprendan primero a mostrar piedad en su propia casa y a corresponder a sus padres, porque esto es bueno y aceptable delante de Dios."
1 Timoteo 5:5
"Ahora bien, la que verdaderamente es viuda y ha quedado sola confía en Dios y persevera en súplicas y oraciones noche y día."
1 Timoteo 5:6
"Pero la que vive entregada a los placeres está muerta mientras vive."
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