Versículo destacado
1 Samuel 20:9 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Jonatán respondió: «¡Lejos esté eso de ti! Si yo supiera con certeza que mi padre ha decidido que el mal venga sobre ti, ¿acaso no te lo diría?» "
1 Samuel 20:9
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
7 Si él dice: “Está bien”, tu siervo estará en paz; pero si se enfurece mucho, ten por seguro que ha decidido hacer el mal.
8 Por tanto, trata con bondad a tu siervo, pues has hecho entrar a tu siervo contigo en un pacto del SEÑOR. Sin embargo, si hay maldad en mí, mátame tú mismo. ¿Por qué habrías de llevarme ante tu padre?
9 Jonatán respondió: «¡Lejos esté eso de ti! Si yo supiera con certeza que mi padre ha decidido que el mal venga sobre ti, ¿acaso no te lo diría?»
10 Entonces David dijo a Jonatán: «¿Quién me lo hará saber? ¿Y qué pasará si tu padre te responde con dureza?»
11 Jonatán dijo a David: «Ven, salgamos al campo». Y ambos salieron al campo.
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Aquí, Jonatán muestra su lealtad a David en medio de su angustia. Aunque David confiaba profundamente en Jonatán, este sabía que David todavía podía temer que la influencia de su padre y sus propios intereses enfriaran su amistad. Por eso consideró prudente renovar de manera solemne sus promesas a David (1 Samuel 20:9): no quería que David pensara que sospechaba de él por alguna maldad que lo llevara a matarlo personalmente o a entregarlo a su padre. Si David aún tenía alguna duda, Jonatán le dijo: «Ven, salgamos al campo» (1 Samuel 20:11), para hablar allí con más libertad.
No invitó a David al campo para pelear, sino para fortalecer su amistad. Le prometió informarle con honestidad lo que descubriera sobre la actitud de Saúl y comunicarle las cosas exactamente como fueran. Si había buenas noticias para David, se lo diría para que pudiera estar tranquilo (1 Samuel 20:12). Si había peligro, lo haría escapar para que estuviera a salvo (1 Samuel 20:13). De esa manera, ayudaría a librar a David de un peligro real o del temor, si el peligro solo estaba en su imaginación.
Para confirmar su promesa, Jonatán apeló a Dios. Primero lo llamó como testigo: «Señor, Dios de Israel, tú sabes que hablo con sinceridad y que digo lo que realmente pienso» (1 Samuel 20:12). Sus sentimientos eran tan intensos que sus palabras fueron breves y directas. Después llamó a Dios como juez: «Que el Señor castigue severamente a Jonatán si hablo con falsedad o si falto a mi palabra con mi amigo» (1 Samuel 20:13).
Jonatán habló con tanta seriedad que David podía estar completamente seguro de su sinceridad. De la misma manera, Dios confirmó sus promesas para darnos un fuerte estímulo y seguridad (Hebreos 6:17-18). Jonatán también añadió una cálida oración: pidió que el Señor estuviera con David, lo protegiera y le diera éxito, como una vez había estado con su padre, aunque ahora se había apartado de él. Jonatán creía que David algún día ocuparía el lugar de Saúl, y sinceramente deseaba que tuviera un éxito mayor que el de Saúl.
Jonatán también pensó en el futuro y quiso que su amistad continuara por medio de sus hijos (1 Samuel 20:14-16). Le pidió a David que prometiera que nunca dejaría de mostrar bondad a la familia de Jonatán (1 Samuel 20:15). Esto surgía del amor de un padre por sus hijos y de su deseo de usar su influencia presente para procurarles el bien después de su muerte. También demostraba que creía que David llegaría al poder y que tendría la capacidad de hacerle bien o mal a la familia de Jonatán.
Jonatán quería que la familia de David siguiera unida a la suya de generación en generación. Por eso hizo un pacto, es decir, un acuerdo solemne, con la casa de David (1 Samuel 20:16). Los verdaderos amigos desean naturalmente que su bondad continúe más allá de sus propias vidas. «No abandones a tu propio amigo ni al amigo de tu padre». Jonatán llamó a esto «la bondad del Señor», porque era la clase de amor fiel que Dios muestra a quienes lleva a una relación de pacto con él. Dios es el Dios de ellos y de sus hijos, y ellos son amados por causa de sus padres.
Jonatán también protegió este pacto con una advertencia solemne (1 Samuel 20:16). Dijo que el Señor debía pedir cuentas a los descendientes de David si algún día se volvían tan hostiles hacia la familia de Jonatán que la trataran injustamente. Temía que David, o más adelante sus descendientes, pudieran sentirse tentados a asegurar el trono destruyendo a la familia de Jonatán, como Abimelec había hecho con los hijos de Gedeón (Jueces 9:5). Jonatán quería evitar una injusticia de ese tipo.
Sin embargo, la razón principal de su petición era generosa y desinteresada (1 Samuel 20:17). Amaba a David tanto como a su propia vida, así que quería que David amara de la misma manera a él y a su familia. David seguía siendo despreciado en la corte y estaba en problemas, pero Jonatán aún lo consideraba tan valioso como siempre. No lo amaba menos porque Saúl lo odiara, y eso demuestra la pureza de su amistad.
Jonatán ya le había hecho un juramento a David, y ahora le pidió a David que también le jurara a él, incluso que volviera a jurar si era necesario, y David estuvo de acuerdo. Una persona de corazón sincero no se resiste a ese tipo de confirmación. Jonatán valoraba tanto su amor por David que lo trataba como algo sagrado. Cuando se separaron, terminó con una solemne apelación a Dios: «Que el Señor sea testigo entre tú y yo para siempre» (1 Samuel 20:23). En otras palabras, Dios mismo debía juzgar entre sus familias si alguna de las dos partes quebrantaba ese pacto de amistad.
Más adelante, David mostró bondad a Mefiboset, el hijo de Jonatán, recordando este pacto (2 Samuel 9:7; 2 Samuel 21:7). Es una muestra de sabiduría y bondad hacia nosotros mismos y nuestros hijos comprometernos con quienes Dios favorece y hacer amigos nuestros a los amigos de Dios.
Después, Jonatán estableció un sistema de señales para que David supiera cuál era la actitud de Saúl hacia él. Durante el primer día, o a más tardar el segundo día, de la celebración de la luna nueva, notarían la ausencia de David y preguntarían dónde estaba (1 Samuel 20:18). Para el tercer día, cuando ya habría regresado de Belén, David debía estar en un lugar determinado (1 Samuel 20:19). Jonatán iría allí con su arco y sus flechas, como si fuera a practicar tiro (1 Samuel 20:20), y enviaría a su ayudante a recoger las flechas.
Si Jonatán lanzaba las flechas delante del ayudante, David debía entender que estaba a salvo y que no tenía que temer presentarse (1 Samuel 20:21). Si las lanzaba más allá del ayudante, eso significaría que había peligro y que David tendría que huir para ponerse a salvo (1 Samuel 20:22). Jonatán estableció este plan por si no tenía otra oportunidad de hablar con David, aunque después resultó que sí pudo informarle personalmente.
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De este capítulo
1 Samuel 20:1
"David huyó de Nayot, en Ramá, fue ante Jonatán y le dijo: «¿Qué he hecho? ¿Cuál es mi maldad? ¿Cuál es mi pecado contra tu padre, para que busque quitarme la vida?»"
1 Samuel 20:2
"Él le respondió: «De ninguna manera; no morirás. Mira, mi padre no hace nada, ni grande ni pequeño, sin hacérmelo saber. ¿Por qué habría de ocultarme mi padre este asunto? No es así»."
1 Samuel 20:3
"David volvió a jurar y dijo: «Tu padre sabe muy bien que he hallado favor ante tus ojos, y dice: “Que Jonatán no sepa esto, para que no se entristezca”. Pero tan cierto como que vive el SEÑOR y como que vive tu alma, apenas hay un paso entre mí y la muerte»."
1 Samuel 20:4
"Entonces Jonatán dijo a David: «Haré por ti todo lo que tu alma desee»."
1 Samuel 20:5
"David dijo a Jonatán: Mira, mañana es luna nueva, y yo debería sentarme sin falta con el rey a comer. Pero déjame ir para que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer día."
1 Samuel 20:6
"Si tu padre nota mi ausencia, dile: “David me pidió encarecidamente permiso para ir rápidamente a Belén, su ciudad, porque allí se celebra el sacrificio anual de toda la familia”."
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