Versículo destacado
2 Corintios 11:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Pues bien, no me considero inferior en nada a esos superapóstoles que vinieron después. "
2 Corintios 11:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 Pero temo que, así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, también ustedes se dejen engañar y sus pensamientos se aparten de la actitud sincera y pura hacia Cristo.
4 Ustedes soportan con gusto a cualquiera que llega hablándoles de un Jesús diferente del que nosotros les hemos predicado; y aceptan de buena gana un espíritu diferente del Espíritu que ya recibieron y un evangelio diferente del que ya han aceptado.
5 Pues bien, no me considero inferior en nada a esos superapóstoles que vinieron después.
6 Aunque sea torpe en mi manera de hablar, no lo soy en cuanto a conocimientos; y esto se lo hemos demostrado a ustedes siempre y en todos nuestros hechos.
7 ¿Acaso hice mal al anunciarles el evangelio de Dios sin cobrarles nada, humillándome yo para enaltecerlos a ustedes?
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Después de las primeras palabras de su advertencia, el apóstol pasa a estos asuntos.
En primer lugar, habla de su igualdad con los demás apóstoles. Dice que no era inferior en nada a los apóstoles más eminentes (2 Corintios 11:5). Lo expresa con mucha humildad. Podría haberlo dicho de manera más directa, pero elige hablar con modestia. El oficio apostólico era el mismo en todos ellos, aunque, como sucede con los demás cristianos, diferían en dones y gracia. Así como las estrellas se distinguen por su brillo, Pablo estaba entre los más resplandecientes, pero habla de sí mismo con sencillez. Reconoce abiertamente su debilidad al hablar; es decir, no era tan pulido ni tan elocuente como algunos otros. Algunos piensan que era muy bajo de estatura y que tenía una voz débil. Otros creen que quizá tenía alguna dificultad del habla, tal vez tartamudeaba.
Aun así, no era débil en conocimiento. Conocía bien las reglas de la oratoria y de la persuasión. Más aún, conocía las verdades profundas del reino de Dios, y esto se había manifestado plenamente entre ellos.
En segundo lugar, habla de su igualdad con los falsos apóstoles en este aspecto: él les predicó el evangelio gratuitamente, sin recibir pago. Desarrolla este asunto con más detalle en 2 Corintios 11:7-10. En su carta anterior ya había demostrado que los ministros pueden recibir legítimamente el apoyo del pueblo, y que el pueblo debe sostenerlos de manera honorable. Aquí dice que había recibido ayuda de otras iglesias (2 Corintios 11:8), así que tenía todo el derecho de pedirla también a los corintios. Sin embargo, renunció a ese derecho. Eligió humillarse trabajando con sus propias manos en la fabricación de tiendas de campaña para sostenerse, en lugar de ser una carga para ellos. De esa manera, podían recibir con mayor facilidad el evangelio, que les había llegado gratuitamente. Incluso prefirió recibir ayuda de los macedonios antes que convertirse en una carga para los corintios.
También explica por qué actuó así entre ellos. No fue porque no los amara (2 Corintios 11:11), ni porque rechazara su bondad. El amor y la amistad se manifiestan tanto al dar como al recibir. Más bien, lo hizo para evitar causar ofensa y para quitar toda oportunidad a quienes buscaban una excusa para acusarlo. No quería que nadie dijera que predicaba por dinero o que esperaba enriquecerse por medio del evangelio. Tampoco quería que sus adversarios en Corinto obtuvieran ventaja sobre él en ese aspecto. Lo que ellos presumían hacer en este asunto, él quería igualarlo (2 Corintios 11:12). Es probable que algunos de los falsos maestros de Corinto fueran ricos y que enseñaran —o engañaran— a la gente sin pedir pago. Tal vez usaban esto para acusar a Pablo y a sus colaboradores de ser hombres motivados por el dinero, que predicaban por interés. Por eso Pablo se mantuvo firme en su decisión de no ser una carga para ninguno de los corintios.
En tercer lugar, acusa a los falsos apóstoles de ser obreros engañosos (2 Corintios 11:13). Lo dice porque se disfrazaban de apóstoles de Cristo. Aunque en realidad eran siervos de Satanás, querían parecer ministros de justicia. Trabajaban con tanto empeño por el error como los apóstoles por la verdad. Se esforzaban tanto por derribar el reino de Cristo como los apóstoles por edificarlo.
Siempre había habido falsos profetas bajo el antiguo pacto: hombres que usaban la vestimenta y el lenguaje de los profetas del Señor. De la misma manera, había falsos apóstoles bajo el nuevo pacto, y en muchos aspectos se parecían a los verdaderos apóstoles de Cristo. No es de extrañar. La hipocresía no debería sorprendernos demasiado en este mundo, especialmente cuando recordamos cuánto poder tiene Satanás sobre muchas mentes, pues gobierna en el corazón de los desobedientes. Así como Satanás puede transformarse en muchas formas e incluso presentarse como un ángel de luz para impulsar su reino de oscuridad, también enseña a sus siervos e instrumentos a hacer lo mismo.
Pero su fin corresponderá a sus obras (2 Corintios 11:15). Al final, quedará demostrado que son obreros engañosos, y su obra terminará en ruina y destrucción.
De este capítulo
2 Corintios 11:1
"¡Ojalá ustedes me soportaran un poco de locura! De cualquier manera, sopórtenme."
2 Corintios 11:2
"Porque el celo que siento por ustedes es un celo que viene de Dios. Los he comprometido en matrimonio con un solo esposo, Cristo, y quiero presentarlos ante él puros como una virgen."
2 Corintios 11:3
"Pero temo que, así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, también ustedes se dejen engañar y sus pensamientos se aparten de la actitud sincera y pura hacia Cristo."
2 Corintios 11:4
"Ustedes soportan con gusto a cualquiera que llega hablándoles de un Jesús diferente del que nosotros les hemos predicado; y aceptan de buena gana un espíritu diferente del Espíritu que ya recibieron y un evangelio diferente del que ya han aceptado."
2 Corintios 11:6
"Aunque sea torpe en mi manera de hablar, no lo soy en cuanto a conocimientos; y esto se lo hemos demostrado a ustedes siempre y en todos nuestros hechos."
2 Corintios 11:7
"¿Acaso hice mal al anunciarles el evangelio de Dios sin cobrarles nada, humillándome yo para enaltecerlos a ustedes?"
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