Versículo destacado
1 Corintios 10:15 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Les hablo como a personas entendidas: juzguen ustedes mismos lo que les digo. "
1 Corintios 10:15
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
13 Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.
14 Por eso, mis queridos hermanos, huyan de la idolatría.
15 Les hablo como a personas entendidas: juzguen ustedes mismos lo que les digo.
16 Cuando bebemos de la copa bendita por la cual bendecimos a Dios, participamos en común de la sangre de Cristo; cuando comemos del pan que partimos, participamos en común del cuerpo de Cristo.
17 Aunque somos muchos, todos comemos de un mismo pan, y por esto somos un solo cuerpo.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
En este pasaje, Pablo presenta una advertencia general contra la idolatría, especialmente contra comer alimentos ofrecidos a ídolos paganos como parte de su adoración. Comienza apelando al discernimiento de los corintios: «Hablo como a hombres sabios; juzguen ustedes lo que digo» (1 Corintios 10:15). Los corintios se enorgullecían de su sabiduría y de su capacidad para razonar cuidadosamente, así que Pablo deja en manos de su conciencia evaluar si su argumento es válido. Esto no rebaja la autoridad de un maestro inspirado. De hecho, la verdad muchas veces produce un impacto mayor cuando se invita a quienes la escuchan a examinarla por sí mismos.
Pablo continúa su argumento a partir de la Cena del Señor. «La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso una participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es acaso una participación en el cuerpo de Cristo?». Esta comida santa es una señal de comunión con Dios y con Cristo. Cuando los creyentes comen y beben, confiesan su unión con Cristo, cuyo cuerpo fue entregado y cuya sangre fue derramada para traer perdón y el favor de Dios. En ese sentido, la Cena del Señor es un banquete que anuncia el sacrificio de Cristo. Quienes la reciben verdaderamente por la fe participan de Cristo y, por medio de él, unos de otros.
Por eso Pablo dice: «Puesto que hay un solo pan, nosotros, que somos muchos, somos un solo cuerpo; porque todos participamos de aquel mismo pan» (1 Corintios 10:17). El pan partido señala al cuerpo quebrantado de Cristo, quien es el verdadero pan del cielo. Al participar de un solo pan, los creyentes muestran que se pertenecen unos a otros y que están unidos a Cristo. Los elementos visibles también hacen una confesión pública de esa comunión interior. Ese es el verdadero significado de este rito santo.
Pablo confirma esto al referirse al culto y a las costumbres de los judíos. Dice: «Consideren al pueblo de Israel según la carne: los que comen de los sacrificios, ¿no participan del altar?». A quienes se les permitía comer de las ofrendas se les consideraba partícipes del sacrificio. Eran tratados como personas apartadas para Dios y en pacto con él. Por lo tanto, comer del sacrificio era una señal de comunión con el Dios a quien se ofrecía.
Luego aplica este principio a los banquetes dedicados a los ídolos. Algunos quizá argumentaban que un ídolo no es nada y que la comida ofrecida a él seguía siendo simplemente comida. Pablo admite que el alimento en sí no cambia de naturaleza. Si a alguien que no sabe nada de la ofrenda le dan esa comida, puede comerla. Pero comerla como parte de la adoración pagana es otra cosa. Significa participar en esa adoración y, por tanto, tener comunión con los demonios, ya que los gentiles ofrecían sus sacrificios a los demonios. Participar de esos sacrificios era tomar parte en la ofrenda y rendir honor al falso dios al que habían sido ofrecidos.
Pablo también dice que esta conducta niega la lealtad cristiana: «No pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios» (1 Corintios 10:21). Participar en la mesa del Señor es confesar comunión con Cristo. Participar en banquetes paganos centrados en sacrificios a los ídolos es confesar comunión con los demonios. Esas dos lealtades no pueden mantenerse juntas. Quien permanece unido a Cristo debe renunciar a la comunión con los demonios, y quien elige la adoración de los demonios renuncia a Cristo. Sentarse a las dos mesas es una contradicción evidente.
Esta advertencia también va más allá de los templos paganos. Si alguien se entrega a la glotonería, la embriaguez o cualquier pecado conocido y deliberado, convierte su propia mesa en una especie de mesa de demonios. Una persona así no puede participar verdaderamente de la copa y de la mesa del Señor. Puede usar la señal, pero no posee lo que esa señal representa. Nadie puede tener comunión real con Cristo y con su iglesia mientras vive en comunión con Satanás. Por eso debemos cuidar atentamente que todo pecado y todo ídolo sean abandonados cuando nos acercamos a la mesa del Señor.
Pablo termina recordándoles que Dios es celoso por su honor: «¿O queremos provocar a celos al Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?» (1 Corintios 10:22). Es probable que muchos corintios consideraran inofensivos esos banquetes paganos, pero Pablo les advierte que no sean descuidados. Dios no compartirá su adoración con rivales. Él es un Dios celoso: no entregará su gloria a otro ni permitirá que se la entreguen.
Quienes se unen a otros dioses provocan los celos del Señor (Deuteronomio 32:16). Antes de hacerlo, deberían preguntarse si son más fuertes que él. Es peligroso despertar la ira de Dios, a menos que pudiéramos resistir su poder. Pero ¿quién puede permanecer de pie delante de él cuando está enojado? (Nahúm 1:6).
Esto debe servir de advertencia para todos los que siguen amando el pecado y permanecen cerca de él mientras todavía afirman tener comunión con Cristo. ¿Acaso no es eso una manera de provocar sus celos y su ira? Debemos pensar cuidadosamente en el gran poder de Dios y permitir que eso nos aparte de todo lo que le desagrada. ¿Despertaremos la ira del Dios todopoderoso? ¿Y cómo podríamos soportarla? ¿Podemos compararnos con Dios? ¿Podemos resistir su poder o controlarlo? Si no, ¿por qué volveríamos ese poder contra nosotros mismos al provocarlo a celos? No; temamos su poder, y que ese temor nos aparte de todo acto que lo provoque.
De este capítulo
1 Corintios 10:1
"No quiero, hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube y que todos atravesaron el Mar Rojo."
1 Corintios 10:2
"De ese modo, todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar."
1 Corintios 10:3
"Igualmente, todos ellos comieron el mismo alimento espiritual"
1 Corintios 10:4
"y tomaron la misma bebida espiritual. Porque bebían agua de la roca espiritual que los acompañaba en su viaje, la cual era Cristo."
1 Corintios 10:5
"Sin embargo, la mayoría de ellos no agradó a Dios, y por eso sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto."
1 Corintios 10:6
"Todo esto sucedió como un ejemplo para nosotros, para que no deseemos lo malo como ellos lo desearon."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.