Versículo destacado

Tito 1:5 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" Por esta causa te dejé en Creta: para que pusieras en orden lo que faltaba y nombraras ancianos en cada ciudad, tal como te indiqué: "

Tito 1:5

menu_book El versículo en contexto

3 pero a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada conforme al mandamiento de Dios nuestro Salvador;

4 a Tito, mi verdadero hijo conforme a la fe común: Gracia, misericordia y paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.

5 Por esta causa te dejé en Creta: para que pusieras en orden lo que faltaba y nombraras ancianos en cada ciudad, tal como te indiqué:

6 Si alguno es irreprochable, esposo de una sola mujer, con hijos fieles que no estén acusados de desenfreno ni sean rebeldes.

7 Porque es necesario que el obispo sea irreprochable, como administrador de Dios; no obstinado, no propenso a la ira, no dado al vino, no pendenciero ni dado a ganancias deshonestas;

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Aquí se expresa el propósito de manera más general: «Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que faltaba». Esta era la labor de un evangelista, y Tito desempeñaba ese tipo de ministerio. Debía regar lo que los apóstoles habían plantado (1 Corintios 3:6), ayudando a completar lo que ellos habían comenzado. La palabra usada aquí significa poner las cosas en orden después de que otro ha trabajado en ellas; Tito debía terminar lo que Pablo no había podido completar durante su breve estancia.

Esto muestra la gran energía de Pablo en la obra del evangelio. Tan pronto como comenzaba la obra en un lugar, se trasladaba a otro. Se sentía obligado tanto con griegos como con no griegos, y se esforzaba por anunciarles el evangelio a todos hasta donde le fuera posible. También muestra su fidelidad y sabiduría. No descuidaba los lugares que dejaba, sino que se aseguraba de que hubiera otros que cuidaran de la iglesia joven y continuaran la obra que él había comenzado.

También muestra su humildad. Pablo no consideraba indigno recibir ayuda de otros, incluso de quienes tenían un rango menor o menos dones que él. Si el evangelio podía avanzar y las almas podían recibir ayuda, usaba con gusto las manos de otros en la obra. Este es un buen ejemplo para los ministros, pues los impulsa al celo, la diligencia y el cuidado de sus congregaciones, tanto cuando están presentes como cuando están ausentes, y aun al acercarse al final de su vida, para procurar en la medida de lo posible el crecimiento espiritual y el consuelo de su pueblo.

También vemos que Tito, aunque estaba por debajo de un apóstol, ocupaba una posición superior a la de los pastores o supervisores ordinarios establecidos en una sola iglesia como su labor habitual. Tito trabajaba en una esfera más amplia. Debía nombrar pastores donde hicieran falta, poner en orden la iglesia durante su etapa inicial y después trasladarse a otros lugares para prestar un servicio semejante cuando fuera necesario. No era solamente un ministro de toda la iglesia, como lo son todos los ministros, sino un ministro itinerante con autoridad para trabajar dondequiera que llegara.

Otros ministros tenían el derecho y la capacidad básica de servir en cualquier lugar cuando fueran llamados, pero los evangelistas como Tito tenían plena autoridad para ejercer su ministerio mientras viajaban. También podían recibir apoyo de las iglesias. En ese sentido, en realidad se encontraban dentro del campo que se les había asignado dondequiera que fueran, y tenían derecho a dirigir y guiar entre los pastores ordinarios. Donde un apóstol podía actuar como apóstol, un evangelista podía actuar como evangelista, pues ambos trabajaban para el Señor de una manera itinerante semejante (1 Corintios 16:10).

Tito solo debía permanecer por un tiempo en Creta, y Pablo quería que terminara pronto la obra y luego fuera a reunirse con él en Nicópolis, donde Pablo pensaba pasar el invierno. Más adelante, Tito fue enviado a Corinto, estuvo con Pablo en Roma y después fue enviado a Dalmacia. Eso es lo último que leemos de él en la Escritura; por lo tanto, la Escritura no lo presenta como un obispo establecido permanentemente en un solo lugar. Tito dejó Creta, y no leemos que regresara allí.

La autoridad de Pablo y de Tito tampoco interfería con los derechos de los gobernantes civiles. Ellos no habían venido a entrometerse en la autoridad civil. Su obra era espiritual, y se llevaba a cabo mediante la enseñanza y la persuasión; no debilitaba ni amenazaba a los magistrados. De hecho, contribuía a asegurar y fortalecer el orden civil. Lo que había quedado incompleto no eran asuntos creados o controlados por los gobernantes civiles, sino ordenanzas divinas y espirituales establecidas para propósitos espirituales por Cristo, el Rey y Cabeza de la iglesia. Tito había sido dejado allí para poner esas cosas en orden.

También debemos notar lo difícil que es plantar iglesias y llevarlas a la madurez. Pablo ya había trabajado allí personalmente y, aun así, todavía había cosas incompletas. Los materiales suelen ser desiguales y necesitan mucha preparación y ajuste antes de tomar la forma adecuada. Incluso después de haber sido puestos en orden, tienden a volver a caer en el desorden. Los ministros deben ayudar a corregir lo que está mal y suplir lo que falta.

Esta era la labor general de Tito en Creta. Más específicamente, debía nombrar ancianos en cada ciudad, es decir, ministros. Por lo general, estos eran escogidos entre los creyentes de mayor edad y experiencia; o, si eran más jóvenes, entre hombres cuyo comportamiento fuera serio y estable. Debían ser establecidos donde hubiera un número suficiente de cristianos, como solía ocurrir en los pueblos grandes y en las ciudades, aunque también podía haber ancianos en las aldeas si allí había suficientes creyentes.

Estos presbíteros o ancianos debían tener el cuidado ordinario y permanente de las iglesias. Debían alimentarlas, gobernarlas y llevar a cabo entre ellas todas las responsabilidades pastorales. A veces la palabra se usa de manera más amplia para referirse a cualquiera que ocupa un cargo en la iglesia, y en ese sentido incluso los apóstoles eran presbíteros (1 Pedro 5:1). Pero aquí se refiere a los pastores ordinarios y establecidos que trabajan en la predicación y la enseñanza, y que están al frente de las iglesias en el Señor, como lo describe el resto de este capítulo.

Algunas personas usan la palabra presbítero en el sentido de sacerdote, pero los ministros del evangelio no son sacerdotes en el sentido propio del término. El único sacerdote bajo el evangelio es Cristo mismo, el gran sumo sacerdote de nuestra confesión (Hebreos 3:1). Él se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros y todavía vive para interceder por nosotros sobre la base de ese sacrificio. Por eso, estos ancianos no son sacerdotes que ofrecen sacrificios, sean simbólicos o reales. Son ministros del evangelio, establecidos para administrar las ordenanzas de Cristo y alimentar a la iglesia de Dios, sobre la cual el Espíritu Santo los ha puesto como supervisores.

De esto aprendemos, en primer lugar, que una iglesia sin un ministerio establecido está incompleta y carece de algo necesario. En segundo lugar, donde hay un número suficiente de creyentes, deben nombrarse ancianos. Su presencia continua en las iglesias es tan necesaria como su nombramiento inicial. Su labor consiste en capacitar a los santos y edificar el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la madurez en Cristo, hasta que todo el pueblo escogido de Dios sea reunido y unido a él en un solo cuerpo, y llegue a la plenitud de la gracia y la fortaleza (Efesios 4:12-13).

Esta es una obra que debe continuar hasta el fin del mundo; por eso, los medios que Dios estableció para llevarla a cabo también deben continuar. Cuánto debemos alabar a Dios por haber dispuesto esto. Cuán agradecidos deben estar quienes disfrutan de este ministerio. Y cuánta compasión y oración deben expresarse por quienes carecen de él. Debemos pedirle al Señor de la cosecha que envíe trabajadores a su cosecha. La fe viene por el oír, y por medio del oír también se conserva, se fortalece y produce fruto. Donde no hay un ministerio que enseñe y refresque espiritualmente, crecen la ignorancia y la corrupción, decaen las cosas buenas y aumentan toda clase de males.

Tito fue dejado en Creta por esta razón: para poner en orden lo que todavía faltaba y nombrar ancianos en cada ciudad. Pero no debía hacer esto según su propio criterio ni conforme a sus preferencias personales. Tenía que seguir las instrucciones apostólicas.

Pablo dice: «tal como te indiqué», probablemente refiriéndose a instrucciones que ya le había dado a Tito cuando estaban juntos, quizá delante de otras personas. Lo menciona en parte por el bien de Tito, pero aún más por el bien del pueblo, para que obedecieran a Tito con mayor disposición. Debían entender que lo que Tito hacía contaba con el respaldo y la autoridad apostólica.

Así como bajo la ley todo debía hacerse conforme al modelo que se le había mostrado a Moisés en el monte, también todo en la iglesia del evangelio debe ordenarse según la dirección de Cristo y la dirección de sus principales ministros, quienes fueron guiados por él sin error. Las tradiciones e invenciones humanas no tienen lugar en la iglesia de Dios. Pueden establecerse disposiciones sabias para llevar a cabo los mandatos de Cristo conforme a la enseñanza general de la Escritura, y así debe hacerse. Pero nadie puede cambiar la esencia de la fe, la adoración, el orden o la disciplina de las iglesias.

Si un evangelista no podía hacer nada sino conforme a una instrucción recibida, los demás deben actuar con mayor cuidado todavía. La iglesia es la casa de Dios, y a él le corresponde establecer sus oficiales y su orden como él quiera. La palabra «tal como» indica la clase de ancianos que Tito debía nombrar. Debía ordenar ancianos en cada ciudad conforme a la instrucción de Pablo, es decir, ancianos que tuvieran las cualidades y el carácter que Pablo acababa de describir y que explicaría con mayor detalle en los versículos siguientes.

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