Versículo destacado
Rut 3:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Entonces Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿no debo buscar descanso para ti, para que te vaya bien?» "
Rut 3:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Entonces Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿no debo buscar descanso para ti, para que te vaya bien?»
2 Ahora bien, ¿no es Booz pariente nuestro, aquel con cuyas criadas estuviste? Mira, esta noche él aventará cebada en la era.
3 Por tanto, lávate, úngente, ponte tu ropa y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya terminado de comer y beber.
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El cuidado de Noemí por el futuro de su nuera es claramente digno de reconocimiento, y la historia lo registra como ejemplo para nosotros. Noemí no tenía planes de casarse otra vez (Rut 1:12). Pero, aunque la mujer mayor había aceptado vivir como viuda por el resto de su vida, no quería que Rut, que todavía era joven, permaneciera viuda también. La edad no debe convertirse en una regla para los jóvenes.
Más bien, Noemí estaba procurando ayudar a Rut a casarse bien. Su sabiduría planeó para Rut lo que la modestia de Rut le impedía planear para sí misma (Rut 3:1). Lo hizo por responsabilidad hacia los muertos: quería conservar la línea familiar y evitar que el nombre desapareciera. También lo hizo por bondad y gratitud hacia Rut, quien la había tratado con tanto cuidado y respeto. Noemí se refiere a Rut como su propia hija y, en efecto, le pregunta si no debería buscar para ella una vida matrimonial estable, para que le vaya bien.
La vida matrimonial debe ser un lugar de descanso para los jóvenes. En ella, los afectos inquietos encuentran estabilidad y el corazón debería llegar a la paz. El hogar de un buen esposo debe ser un lugar de descanso, como Rut ya había dado a entender en Rut 1:9. Quienes siguen sintiéndose intranquilos después de casarse viven verdaderamente sin descanso. Lo que debe buscarse en el matrimonio es que sea para nuestro bien, y eso implica elegir bien. De lo contrario, el matrimonio puede convertirse en una fuente de profundos problemas en vez de ser un lugar de descanso. Los padres, cuando ayudan a sus hijos a casarse, deben tener presente este objetivo. Y, por encima de todo, lo que más nos conviene es lo que beneficia nuestra alma.
También es deber de los padres buscar ese tipo de descanso para sus hijos y hacer lo apropiado, en el momento debido, para ayudarlos a alcanzarlo. Cuanto más responsables y respetuosos sean los hijos, más razones tienen los padres para procurar su bienestar, aun cuando resulte más difícil dejarlos ir. El plan de Noemí estaba dirigido al bienestar de Rut, pero la manera en que lo llevó a cabo sí despierta preocupación.
Si hubo algo incorrecto en el método, la responsabilidad recaería en Noemí, quien animó a Rut a actuar y conocía, o debería haber conocido, las leyes y costumbres de Israel mejor que Rut. Era cierto que Booz, como pariente cercano del hombre fallecido y probablemente el pariente vivo más cercano, estaba obligado por la ley de Dios a casarse con la viuda de Mahlón. Mahlón era el hijo mayor de Elimelec y había muerto sin hijos (Rut 3:2). Esto nos recuerda que Cristo, al tomar nuestra naturaleza, también es nuestro pariente cercano. Él es hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne.
También era un momento apropiado para recordarle a Booz ese deber. Para entonces, él ya conocía bien a Rut por su trabajo fiel en sus campos durante toda la cosecha, y la cosecha ya había terminado. Él ya le había mostrado bondad de maneras más sencillas, lo que le daba a Noemí razones para esperar que no actuaría con dureza ni injusticia en un asunto tan importante. Noemí también pensó que la celebración de la trilla en la era era la ocasión adecuada. Esa celebración marcaba el final de la cosecha, y Booz estaba tratando generosamente a sus trabajadores, como debe hacerlo un buen patrón. Al igual que Nabal y Absalón en sus fiestas durante la esquila de sus ovejas, Booz celebró un banquete en el tiempo de la trilla.
Noemí parece haber pensado que Rut era la persona indicada para hacer la petición personalmente. Incluso es posible que esa fuera la costumbre en aquella tierra, ya que la ley en Deuteronomio 25:7-9 le da a la mujer un papel en un caso así. Por eso Noemí le dijo a Rut que se lavara, se perfumara y se pusiera su ropa, pero no que se vistiera de una manera destinada a llamar la atención (Rut 3:3). Debía bajar a la era, probablemente al lugar donde la habían invitado a comer, pero no debía revelar el propósito de su visita. Como ya era bien conocida entre los trabajadores de Booz, no había necesidad de presentarse. Debía esperar hasta que todos se hubieran retirado y Booz estuviera solo. En ese lugar, le resultaría más fácil hablar con él que en su casa.
Hasta aquí, todo parece comprensible. Pero que Rut se acostara a los pies de Booz mientras él dormía durante la noche tenía una apariencia tan mala que resulta difícil defenderlo. Se acercaba peligrosamente a la maldad y podía haber conducido a ella. Muchos intérpretes piensan que no puede justificarse, incluido el competente señor Poole. No debemos hacer el mal para que venga el bien. Es peligroso juntar la chispa y la yesca, porque un pequeño fuego puede iniciar un gran incendio. Nadie debe considerar esto como un modelo, porque nuestras leyes y costumbres no son las mismas que existían en aquel tiempo.
Aun así, es justo hacer el mejor juicio posible. Si Booz era realmente el pariente más cercano, entonces, a los ojos de Dios, Rut ya era su esposa, como a veces se dice, y solo hacía falta una pequeña ceremonia para completar el matrimonio. Noemí no quería que Rut se acercara a él de ninguna otra manera. Sabía que Booz no solo era un hombre mayor, sino también serio, prudente, virtuoso y piadoso, alguien que temía a Dios. Sabía que Rut era modesta, casta y dispuesta a permanecer en casa (Tito 2:5). Israel había sido llevado al pecado en una ocasión por las hijas de Moab (Números 25:1), pero aquella mujer moabita no se parecía en nada a ellas.
Noemí misma no tenía ninguna intención deshonesta ni vergonzosa, y su actitud bondadosa, que cree y espera lo mejor, le impedía sospechar de Booz o de Rut otra cosa que no fueran intenciones honorables. Si la acción hubiera parecido indecente según las normas posteriores, eso no significa que Noemí necesariamente careciera de sabiduría o virtud. Si hubiera sido tan poco sensata, también habría sido demasiado imprudente como para arriesgarse a arruinar la unión y alejar a un hombre tan serio y bueno como Booz. Por tanto, debemos concluir que aquello no parecía tan impropio en ese tiempo como nos parece a nosotros ahora.
Noemí dejó que Rut esperara de Booz instrucciones adicionales. Después de que Rut presentara su petición, Booz, quien conocía mejor la ley, le diría qué hacer después. Así también nosotros debemos postrarnos a los pies de nuestro Redentor, dispuestos a recibir de él su decisión. «Señor, ¿qué quieres que yo haga?» (Hechos 9:6). Y podemos estar seguros de que, si Rut hubiera pensado que el consejo de Noemí era incorrecto, habría sido demasiado sabia y virtuosa para responder: «Haré todo lo que tú me digas» (Rut 3:5).
De esta manera, los más jóvenes deben someterse a los mayores y seguir sus consejos serios y sabios cuando no haya una razón válida para oponerse a ellos.
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De este capítulo
Rut 3:2
"Ahora bien, ¿no es Booz pariente nuestro, aquel con cuyas criadas estuviste? Mira, esta noche él aventará cebada en la era."
Rut 3:3
"Por tanto, lávate, úngente, ponte tu ropa y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya terminado de comer y beber."
Rut 3:4
"Cuando él se acueste, fíjate en el lugar donde se acueste; luego entra, descúbrele los pies y acuéstate. Él te dirá lo que debes hacer."
Rut 3:5
"Ella le respondió: «Haré todo lo que me dices»."
Rut 3:6
"Entonces bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado."
Rut 3:7
"Después de que Booz comió y bebió, y su corazón estuvo alegre, fue a acostarse al extremo del montón de grano. Ella se acercó silenciosamente, le descubrió los pies y se acostó."
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