Versículo destacado
Nehemías 4:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Pero sucedió que, cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdoditas oyeron que las murallas de Jerusalén estaban siendo reparadas y que las brechas comenzaban a cerrarse, se enfurecieron mucho. "
Nehemías 4:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 No cubras su iniquidad ni permitas que su pecado sea borrado de delante de ti, porque te han provocado a ira delante de los que edifican.
6 Así edificamos la muralla, y toda la muralla quedó unida hasta la mitad, porque el pueblo tenía ánimo para trabajar.
7 Pero sucedió que, cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdoditas oyeron que las murallas de Jerusalén estaban siendo reparadas y que las brechas comenzaban a cerrarse, se enfurecieron mucho.
8 Y todos ellos conspiraron juntos para venir a luchar contra Jerusalén y estorbarla.
9 Sin embargo, oramos a nuestro Dios y, por causa de ellos, pusimos guardia contra ellos de día y de noche.
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Aquí vemos el complot que los enemigos de los judíos organizaron para detener la construcción asesinando a los trabajadores. Los principales conspiradores eran Sanbalat y Tobías, junto con otros habitantes de las regiones cercanas a quienes habían involucrado en el plan. Esperaban que la obra se detuviera por sí sola, pero cuando se enteraron de que avanzaba, se enfurecieron. Estaban enojados con los judíos por trabajar tan rápido y consigo mismos por haberse opuesto demasiado tarde; por eso se enfurecieron muchísimo (Neh 4:7).
Su enojo era cruel, y su odio no tenía ninguna razón justa. No tenían un verdadero conflicto con los judíos, y los judíos no les habían hecho ningún daño. Habían vivido en paz junto a ellos, pero la envidia y la malicia los impulsaron. Odiaban la devoción de los judíos a Dios y, por eso, resentían su éxito y querían destruirlos. Su plan fue unánime, pues todos se unieron, aunque entre ellos tenían intereses diferentes. Sin embargo, estaban unidos para oponerse a la obra de Dios.
También actuaron con secretismo y dureza. Decían que los judíos no sabrían ni verían nada hasta que los atacantes ya tuvieran el control. En otras palabras, planearon con astucia y trataron de ocultar su conspiración de todos, incluso de Dios. Además, pretendían actuar con brutalidad: «Iremos y los mataremos». Si el asesinato era necesario para detener la obra, estaban dispuestos a cometerlo. Su objetivo era hacer que la obra se detuviera, y confiaban en que lo lograrían. Ese es siempre el propósito de la gente malvada: obstaculizar la buena obra; pero la obra de Dios continuará y prosperará.
Al mismo tiempo, los constructores estaban bajo presión y llenos de temor. Mientras los enemigos decían: «Detengamos la obra», Judá decía: «Dejemos de trabajar, porque no podemos seguir» (Neh 4:10). Veían a los trabajadores agotados, y hasta la primera tarea, retirar los escombros, parecía demasiado difícil de terminar. Por eso pensaban que sería más prudente detenerse por el momento. Es sorprendente que Judá, la tribu fuerte y valiente, pudiera hundirse en un temor tan grande. Con frecuencia, los líderes descubren que deben enfrentar tanto los temores de sus propios amigos como las amenazas de sus enemigos.
Entonces Nehemías recibió una advertencia sobre los planes del enemigo (Neh 4:12). Algunos judíos vivían en el campo, cerca de los enemigos. No habían tenido suficiente entusiasmo para ir a ayudar a sus hermanos en Jerusalén, pero estaban lo bastante cerca como para ver lo que hacían sus adversarios. Tuvieron la honestidad y la preocupación necesarias para llevar la noticia, y la repitieron muchas veces, como personas profundamente afligidas y sinceramente alarmadas. El informe se presenta de manera muy breve, como si hablaran con prisa y confusión, pero su significado es bastante claro. Adondequiera que los judíos se volvieran, el peligro estaba cerca. Dios tiene muchas maneras de sacar a la luz los planes de sus enemigos, y aun las personas débiles y temerosas pueden terminar sirviendo como testigos contra ellos.
Cuando Nehemías oyó esto, respondió con sabiduría y fe. Primero miró hacia Dios y puso el asunto en sus manos. «Oramos a nuestro Dios» fue su primer paso (Neh 4:9). Ese también debe ser nuestro primer paso. Nehemías presentó ante Dios todas sus preocupaciones, tristezas y temores, y eso le trajo paz. Antes de usar cualquier otro medio, oró, porque siempre debemos comenzar allí.
Después observó la situación y estableció una guardia contra el peligro. Jesús enseña el mismo patrón para la lucha espiritual: «Velen y oren» (Mt 26:41). Orar sin estar atentos es pereza y equivale a poner a Dios a prueba. Estar atentos sin orar es orgullo e ignorar a Dios. En cualquiera de los dos casos, perdemos la protección que necesitamos. Nehemías hizo ambas cosas.
También colocó a los guardias con sabiduría (Neh 4:13). En los lugares bajos los puso detrás de la muralla, para que pudieran atacar desde una posición protegida. En los lugares altos, donde la muralla ya estaba levantada, los colocó encima de ella, para que pudieran lanzar piedras o arrojar lanzas contra los atacantes desde arriba. Los organizó por familias, de modo que los vínculos familiares los ayudaran a permanecer unidos y a apoyarse unos a otros.
Nehemías también animó al pueblo, especialmente porque los nobles y los gobernantes estaban asustados (Neh 4:14). El temor les había debilitado las manos tanto para trabajar como para defenderse, así que Nehemías les habló para tranquilizarlos. «No les tengan miedo», les dijo. «Sean valientes. Recuerden al Señor, que es grande y temible». Sus enemigos les parecían grandes y aterradores, pero en comparación con Dios eran pequeños. Dios está por encima de ellos y puede controlarlos. También será temible para ellos cuando los juzgue. Cuando las personas ven realmente por fe que el Dios de la iglesia es grande y temible, los enemigos de la iglesia parecen débiles y pequeños. Un temor profundo de Dios es el mejor remedio contra un temor paralizante de la gente. Quien teme a un simple mortal se olvida del Señor que lo creó (Is 51:12, Is 51:13).
Nehemías también les recordó por quiénes estaban luchando. No solo estaban defendiendo una muralla. Luchaban por sus hermanos, sus hijos y sus hijas, por todo lo que era valioso para ellos en la vida (Sal 122:8). Tenían una causa justa, y una causa justa debe hacer valientes a las personas.
Al final, los enemigos quedaron decepcionados (Neh 4:15). Cuando descubrieron que su plan había sido revelado y vieron que los judíos estaban en guardia, comprendieron que su ataque fracasaría. Sabían que solo podían triunfar mediante la sorpresa. Una vez que la conspiración quedó al descubierto, el plan se arruinó, y entendieron que Dios había frustrado su consejo.
Entonces los judíos regresaron a su trabajo y lo hicieron con mayor entusiasmo, porque podían ver con claridad que Dios estaba sosteniendo tanto la obra como a los trabajadores. Esto nos recuerda que el cuidado de Dios por nuestra seguridad debe impulsarnos y fortalecernos para seguir cumpliendo con energía nuestro deber. En cuanto haya pasado un peligro, debemos volver a nuestro trabajo y confiar nuevamente en Dios cuando llegue el próximo.
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De este capítulo
Nehemías 4:1
"Pero sucedió que, cuando Sanbalat oyó que estábamos edificando la muralla, se enfureció, se indignó mucho y se burló de los judíos."
Nehemías 4:2
"Y habló ante sus hermanos y el ejército de Samaria, y dijo: «¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se fortificarán? ¿Ofrecerán sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Harán revivir las piedras de entre los montones de escombros quemados?»."
Nehemías 4:3
"Tobías el amonita estaba junto a él, y dijo: «Aun eso que edifican, si sube una zorra, derribará su muralla de piedra»."
Nehemías 4:4
"Escucha, Dios nuestro, porque somos despreciados; haz que su afrenta recaiga sobre su propia cabeza y entrégalos como presa en la tierra del cautiverio."
Nehemías 4:5
"No cubras su iniquidad ni permitas que su pecado sea borrado de delante de ti, porque te han provocado a ira delante de los que edifican."
Nehemías 4:6
"Así edificamos la muralla, y toda la muralla quedó unida hasta la mitad, porque el pueblo tenía ánimo para trabajar."
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