Versículo destacado
Nehemías 1:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Dije: Te ruego, oh SEÑOR, Dios del cielo, Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia con los que lo aman y observan sus mandamientos: "
Nehemías 1:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 Ellos me dijeron: El remanente que ha quedado del cautiverio allá en la provincia está en gran aflicción y deshonra. Además, la muralla de Jerusalén está derribada y sus puertas fueron quemadas con fuego.
4 Cuando oí estas palabras, me senté y lloré. Estuve de duelo durante algunos días, y ayuné y oré delante del Dios del cielo.
5 Dije: Te ruego, oh SEÑOR, Dios del cielo, Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia con los que lo aman y observan sus mandamientos:
6 Que ahora esté atento tu oído y abiertos tus ojos para escuchar la oración de tu siervo, que ahora presento delante de ti día y noche por los hijos de Israel, tus siervos. Confieso los pecados de los hijos de Israel, con los que hemos pecado contra ti. Tanto yo como la casa de mi padre hemos pecado.
7 Hemos actuado muy corruptamente contra ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos ni los decretos que ordenaste a tu siervo Moisés.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí tenemos la oración de Nehemías, que se conecta con las oraciones que ya había estado ofreciendo día y noche. Él estaba afligido por la condición arruinada de Jerusalén y también se estaba preparando para pedirle al rey, su señor, que mostrara favor hacia Jerusalén. En esta oración podemos ver varias cosas con claridad.
Primero, Nehemías comienza dirigiéndose a Dios con humildad y reverencia, y se inclina ante el Señor, dándole el honor que corresponde a su nombre (Nehemías 1:5). Esto se parece mucho a la oración de Daniel (Daniel 9:4). Nos enseña a acercarnos a Dios con un temor santo ante su majestad y gloria. Él es el Dios del cielo, muy por encima de nosotros, el Señor soberano sobre nosotros y el Dios grande y temible, superior a todos los poderes del cielo y de la tierra, incluidos los ángeles y los reyes. Sus enemigos tienen toda razón para temer su poderosa ira; sin embargo, aun los terrores de Dios pueden consolar a quienes confían en él.
Nehemías también se acerca con una confianza santa en la gracia y la verdad de Dios. Dios guarda su pacto, es decir, su promesa firme, y muestra misericordia a quienes lo aman. Él hace más de lo que ha prometido. Nada será demasiado difícil para él cuando se trata de quienes lo aman y guardan sus mandamientos.
Segundo, Nehemías le pide a Dios que escuche la oración y la acepte (Nehemías 1:6). En efecto, dice: «Que tu oído esté atento a la oración que hago delante de ti y que tus ojos estén abiertos a la situación que presento ante ti». Dios hizo el ojo y formó el oído, así que ciertamente puede ver con claridad y escuchar con atención. No basta con pronunciar palabras de oración; el corazón tiene que orar verdaderamente delante de Dios.
Tercero, Nehemías confiesa el pecado. No se limita a decir que Israel ha pecado, algo que habría sido bastante fácil de admitir. Él dice: «Yo y la casa de mi padre hemos pecado» (Nehemías 1:6). Se humilla y asume la vergüenza. Dice: «Hemos actuado muy mal contra ti» (Nehemías 1:7). Al confesar el pecado, hay dos cosas que debemos reconocer: el pecado es una corrupción dentro de nosotros y también una ofensa contra Dios. Es rebelión en el corazón, poner nuestros propios deseos corrompidos en contra de los mandamientos de Dios.
Cuarto, Nehemías presenta razones por las que Dios debería mostrar misericordia a su pueblo Israel. Primero apela a lo que Dios había dicho desde hacía mucho tiempo acerca de ellos, a la manera en que había prometido tratar con ellos y a la base por la que podían esperar en él (Nehemías 1:8-9). Dios había dicho que, si quebrantaban su pacto, los dispersaría entre las naciones, y esa advertencia se había cumplido en su cautiverio. Nunca un pueblo había sido dispersado tan ampliamente. Sin embargo, Dios también había dicho que, si volvían a él, los reuniría de nuevo.
Nehemías cita esto de Deuteronomio 30:1-5 y le pide a Dios que recuerde esa palabra, no porque Dios se olvide, sino porque Nehemías está edificando su fe y su esperanza sobre lo que Dios ya ha dicho. Él acababa de confesar: «No hemos guardado los mandamientos que diste por medio de tu siervo Moisés» (Nehemías 1:7), y ahora suplica: «Recuerda la palabra que ordenaste a tu siervo Moisés». Si Dios no estuviera más atento a sus promesas que nosotros a nuestros deberes, estaríamos perdidos. Las mejores oraciones son las que se aferran a la propia promesa de Dios, a la palabra en la que él nos ha llevado a esperar (Salmo 119:49).
Nehemías también apela a la relación que Israel tenía con Dios: «Ellos son tus siervos y tu pueblo» (Nehemías 1:10). Dios los había apartado para sí y había establecido un pacto con ellos. ¿Permitiría que sus enemigos declarados pisotearan y oprimieran a sus siervos declarados? Si Dios no actúa a favor de su pueblo, ¿a favor de quién actuará? Este es también el argumento que presenta Isaías (Isaías 63:19).
Como prueba de que son siervos de Dios, Nehemías dice que desean temer el nombre de Dios (Nehemías 1:11). No solo son llamados por el nombre de Dios; verdaderamente lo respetan y reverencian todo lo que él revela acerca de sí mismo. Lo adoran solo a él, conforme a su voluntad. Desean hacerlo, lo que demuestra tanto buena disposición como deleite en ello. Procuran cumplir con su deber, aunque con frecuencia se quedan cortos. También se alegran de temer el nombre de Dios, por lo que cumplen con su deber con gozo. Dios recibirá con bondad a quienes verdaderamente desean temer su nombre, porque aun ese deseo es obra de Dios en ellos.
Finalmente, Nehemías apela a las grandes cosas que Dios ya había hecho por Israel (Nehemías 1:10). En el pasado, Dios los había redimido con su gran poder. Su poder sigue siendo el mismo, así que Nehemías pregunta si Dios no volverá a redimirlos y completará ese rescate. Quienes tienen de su lado el poder infinito de Dios no deberían permanecer bajo el dominio del enemigo.
Nehemías termina con una petición específica: le pide a Dios que haga prosperar su plan y le conceda favor delante del rey. Llama al rey «este hombre», porque aun los gobernantes humanos más grandes no son más que hombres delante de Dios, y deben reconocerlo (Salmo 9:20). Los demás también deben recordarlo. ¿Por qué temerle a un simple hombre? La misericordia que Nehemías busca ante el rey en realidad es misericordia de Dios, que obra por medio del rey. El favor de las personas resulta más reconfortante cuando podemos ver que proviene de la misericordia de Dios.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Nehemías 1:1
"Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. En el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en el palacio de Susa,"
Nehemías 1:2
"llegó Hananí, uno de mis hermanos, junto con algunos hombres de Judá. Les pregunté por los judíos que habían escapado, los que habían quedado del cautiverio, y por Jerusalén."
Nehemías 1:3
"Ellos me dijeron: El remanente que ha quedado del cautiverio allá en la provincia está en gran aflicción y deshonra. Además, la muralla de Jerusalén está derribada y sus puertas fueron quemadas con fuego."
Nehemías 1:4
"Cuando oí estas palabras, me senté y lloré. Estuve de duelo durante algunos días, y ayuné y oré delante del Dios del cielo."
Nehemías 1:6
"Que ahora esté atento tu oído y abiertos tus ojos para escuchar la oración de tu siervo, que ahora presento delante de ti día y noche por los hijos de Israel, tus siervos. Confieso los pecados de los hijos de Israel, con los que hemos pecado contra ti. Tanto yo como la casa de mi padre hemos pecado."
Nehemías 1:7
"Hemos actuado muy corruptamente contra ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos ni los decretos que ordenaste a tu siervo Moisés."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.