Versículo destacado
Josué 8:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Y el SEÑOR dijo a Josué: No temas ni te desanimes. Toma contigo a todo el pueblo de guerra, levántate y sube a Hai. Mira, he entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, su ciudad y su tierra. "
Josué 8:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Y el SEÑOR dijo a Josué: No temas ni te desanimes. Toma contigo a todo el pueblo de guerra, levántate y sube a Hai. Mira, he entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, su ciudad y su tierra.
2 Harás con Hai y con su rey como hiciste con Jericó y con su rey; pero ustedes tomarán para sí como botín sus despojos y su ganado. Prepara una emboscada detrás de la ciudad.
3 Entonces Josué se levantó con todo el pueblo de guerra para subir contra Hai. Josué escogió a treinta mil hombres fuertes y valientes, y los envió de noche.
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Israel se alegraba de tener un comandante como Josué, pero Josué se alegraba aún más de tener a Dios mismo como su guía. Cuando surgían dificultades, no necesitaba convocar un consejo de guerra, porque Dios estaba tan cerca de él que le respondía y hasta conocía sus preguntas antes de que las hiciera. Aquí Josué parece haber quedado desconcertado. Apenas se había recuperado del problema que Acán había causado, y quizá temía avanzar, no fuera a haber otro Acán en el campamento. Entonces Dios le habló, ya fuera por medio de una visión, como antes (Jos 5:1-15), o mediante el pectoral del juicio.
Esto merece nuestra atención: cuando realmente hemos apartado el pecado, esa cosa maldita que nos separa de Dios, entonces, y solo entonces, podemos esperar que él nos hable con consuelo. La guía de Dios para nuestra labor cristiana y nuestra batalla espiritual es una buena señal de que está en paz con nosotros. Primero vemos el ánimo que Dios le dio a Josué para seguir adelante: «No temas ni te desanimes» (Jos 8:1). Estas palabras muestran que el pecado de Acán y todo lo que resultó de él habían desanimado profundamente a Josué y casi le habían quebrantado el corazón. Los pecados y la corrupción dentro de la iglesia debilitan a sus líderes y colaboradores más que los ataques externos. Los israelitas traicioneros son más peligrosos que los cananeos hostiles.
Pero Dios le dice a Josué que no pierda el ánimo. El mismo poder que impide que Israel sea destruido por sus enemigos impedirá que ellos mismos se destruyan. Para fortalecerlo, Dios le asegura la victoria sobre Hai y le dice que ya se la ha entregado. Sin embargo, Josué debe recibirla como un regalo de Dios: «La he entregado en tu mano», lo cual le concedía tanto el derecho como la posesión, y también lo comprometía a darle a Dios la gloria por ambas cosas (Sal 44:3). Dios también permite que el pueblo tome el botín para sí. Este botín no estaba consagrado a Dios como lo había estado el de Jericó, así que no había peligro de otra ofensa como la ocurrida allí.
Observemos cómo Acán, que extendió la mano para tomar un botín prohibido, perdió ese botín, su vida y todo lo demás. En cambio, el resto del pueblo, que se había mantenido cuidadosamente alejado de la cosa maldita, pronto fue recompensado por su obediencia con el botín de Hai. La manera de disfrutar lo que Dios permite es apartarse de lo que él prohíbe. Nadie pierde por negarse a sí mismo. Demos primero a Dios lo que le corresponde, y entonces todo será limpio y seguro para nosotros (1 R 17:13). Dios no los había llevado a esas magníficas ciudades y casas llenas de cosas buenas solo para que miraran aquello que no podían tocar. Él había tomado las primicias de Jericó, y ahora ellos podían tomar el botín de Hai y de todas las ciudades que después caerían en sus manos.
En segundo lugar, Dios le dio a Josué instrucciones para atacar Hai. Esta no sería una tarea tan prolongada como la conquista de Jericó, porque eso habría alargado demasiado la guerra. Los que habían esperado pacientemente siete días para conquistar Jericó tendrían Hai en un solo día. Tampoco Hai sería conquistada por un milagro en el que Dios actuara por sí solo. Ahora debían emplear su propia planificación y valor. Después de ver a Dios obrar a favor de ellos, ahora les correspondía ponerse manos a la obra. Dios le dijo primero a Josué que llevara a todo el pueblo, para que todos pudieran observar la batalla y compartir el botín. Con esto, Dios lo reprendía discretamente por haber enviado antes una fuerza tan pequeña contra Hai (Jos 7:4).
Dios también le dijo que tendiera una emboscada detrás de la ciudad. Es posible que Josué no hubiera pensado en eso si Dios no se lo hubiera indicado. Aunque ahora no debemos esperar recibir dirección por medio de visiones, voces u oráculos, cuando los líderes públicos usan planes sabios para el bien de todos, debemos reconocer la mano de Dios en ello. Aquel que enseña al agricultor a tomar buenas decisiones también puede enseñar a los estadistas y a los generales.
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De este capítulo
Josué 8:2
"Harás con Hai y con su rey como hiciste con Jericó y con su rey; pero ustedes tomarán para sí como botín sus despojos y su ganado. Prepara una emboscada detrás de la ciudad."
Josué 8:3
"Entonces Josué se levantó con todo el pueblo de guerra para subir contra Hai. Josué escogió a treinta mil hombres fuertes y valientes, y los envió de noche."
Josué 8:4
"Y les ordenó: Miren, ustedes tenderán una emboscada contra la ciudad, detrás de ella. No se alejen mucho de la ciudad y estén todos preparados."
Josué 8:5
"Yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la ciudad; y cuando ellos salgan contra nosotros, como la primera vez, huiremos delante de ellos."
Josué 8:6
"(Porque ellos saldrán detrás de nosotros) hasta que los hayamos alejado de la ciudad, pues dirán: Huyen delante de nosotros como la primera vez. Por eso huiremos delante de ellos."
Josué 8:7
"Entonces ustedes se levantarán de la emboscada y se apoderarán de la ciudad, porque el SEÑOR su Dios la entregará en sus manos."
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