Versículo destacado
Josué 3:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Y sucedió que, cuando el pueblo partió de sus tiendas para cruzar el Jordán, los sacerdotes llevaban el arca del pacto delante del pueblo; "
Josué 3:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Ahora, pues, tomen doce hombres de las tribus de Israel, un hombre de cada tribu.
13 Y sucederá que, en cuanto las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca del SEÑOR, el Señor de toda la tierra, descansen en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán serán separadas de las aguas que descienden de arriba, y se detendrán formando un montón.
14 Y sucedió que, cuando el pueblo partió de sus tiendas para cruzar el Jordán, los sacerdotes llevaban el arca del pacto delante del pueblo;
15 y cuando los que llevaban el arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se sumergieron en la orilla del agua, (porque el Jordán se desborda por todas sus riberas durante todo el tiempo de la cosecha),
16 las aguas que descendían de arriba se detuvieron y se alzaron formando un montón, muy lejos de la ciudad de Adán, que está junto a Saretán; y las que descendían hacia el mar de la llanura, es decir, el mar Salado, se agotaron y quedaron cortadas; y el pueblo cruzó frente a Jericó.
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Aquí tenemos un relato breve y sencillo de cómo se dividió el río Jordán y de cómo Israel lo cruzó. La historia no está adornada con un lenguaje elaborado, porque al oro no hace falta pintarlo. Nos presenta, en pocas palabras, los hechos tal como ocurrieron.
1. El río estaba más ancho y profundo de lo normal para esa época del año (Josué 3:15). El deshielo de las nieves del monte Líbano, cerca del nacimiento del río, hacía que el Jordán se desbordara durante la temporada de la cosecha, la cosecha de cebada de primavera. Que hubiera una inundación precisamente en ese momento hacía resaltar aún más claramente el poder y la bondad de Dios hacia Israel. Cuando los obstáculos contra el pueblo de Dios parecen más grandes, él todavía puede vencerlos. Aunque el Jordán esté crecido hasta el borde y se desborde, para el Dios todopoderoso es tan fácil dividirlo y secarlo como si fuera un pequeño arroyo. Para el Señor, no hay diferencia.
2. En cuanto los pies de los sacerdotes tocaron el borde del agua, la corriente se detuvo de inmediato, como si se hubiera cerrado una compuerta para contenerla (Josué 3:15-16). Las aguas que venían de arriba se acumularon, permanecieron en un solo lugar y retrocedieron. Al parecer, no se extendieron, sino que se mantuvieron unidas de una manera que nadie podía explicar. La gente que vivía muchos kilómetros corriente arriba habría visto el río elevarse con asombro y lo habría recordado durante mucho tiempo. El agua que estaba al otro lado de esa barrera invisible siguió corriendo río abajo, dejando seco el lecho del río hasta donde se habían elevado las aguas. Cuando Israel cruzó el mar Rojo, las aguas se levantaron como una pared a ambos lados. Aquí se levantaron solamente de un lado.
El Dios que creó la naturaleza puede cambiar su curso cuando quiera. Puede alterar el funcionamiento normal de las cosas; puede convertir el agua en algo firme o hacer que las rocas fluyan como agua. Véase Salmo 114:5, 8. Nada está fuera del alcance de Dios. Nada dejará de hacer para llevar a su pueblo a salvo a la salvación. A veces divide la tierra con ríos (Habacuc 3:9) y, en otras ocasiones, como aquí, divide los ríos sin que haya tierra debajo de ellos. Podemos imaginar que la detención repentina de aquella fuerte corriente hizo que el agua rugiera y se agitara, hasta tal punto que parecía que las montañas temblaban con el oleaje creciente (Salmo 46:3). Las aguas alzaron su voz, pero el Señor en las alturas demostró ser más poderoso que el estruendo de las aguas impetuosas (Salmo 93:3-4).
A la luz de esto, el profeta pregunta: «¿Estaba el Señor enojado con los ríos? ¿Era tu ira contra los ríos?» (Habacuc 3:8). La respuesta es no. «Saliste para salvar a tu pueblo» (Josué 3:13). De la misma manera, las Escrituras anuncian que en los últimos días Dios hará grandes cosas por la iglesia del evangelio. Dicen que el gran río Éufrates se secará para preparar el camino a los reyes de Oriente (Apocalipsis 16:12). Cuando llegue el momento de que Israel entre en la tierra prometida, todo obstáculo será vencido. Las montañas se convertirán en terreno llano (Zacarías 4:7), y los ríos se secarán para que los redimidos del Señor puedan cruzar.
Cuando termine nuestra peregrinación por este desierto, la muerte será como este Jordán entre nosotros y el Canaán celestial. Pero el arca del pacto, señal de la presencia de Dios, ya ha preparado un camino a través de ella. La muerte es el último enemigo que será destruido.
3. El pueblo cruzó frente a Jericó. Esto mostró su valor y constituyó un desafío audaz para sus enemigos. Jericó era una de las ciudades más fuertes, pero Israel se enfrentó a ella desde el mismo comienzo de su entrada en la tierra. Esto también los animó a seguir avanzando después de cruzar el Jordán, porque Jericó era una ciudad hermosa y la tierra que la rodeaba era muy agradable. Si esa tierra iba a pertenecerles, ¿qué dificultad podría impedirles tomarla? Además, esto habría llenado de miedo y confusión a sus enemigos, que seguramente observaban atentamente y veían este milagro con sus propios ojos.
4. Los sacerdotes permanecieron de pie en medio del Jordán mientras todo el pueblo terminaba de cruzar (Josué 3:17). Allí debía permanecer el arca, para mostrar que el mismo poder que había dividido las aguas también las mantenía divididas durante todo el tiempo necesario. Si la presencia de Dios, representada por el arca, no los hubiera protegido, las aguas habrían regresado con fuerza y los habrían tragado. A los sacerdotes se les ordenó permanecer allí por dos razones.
Primero, esto puso a prueba su fe. ¿Podían permanecer en el lugar que Dios les había asignado, mientras tenían sobre ellos montañas de agua? Así como demostraron valor al entrar primero en el Jordán, ahora demostraban valor al permanecer allí más tiempo que los demás. Sabían que llevaban consigo aquello que los protegía. En tiempos de peligro, los ministros deben dar ejemplo de valentía y confianza en la bondad de Dios.
Segundo, esto fortaleció la fe del pueblo, para que pudiera avanzar hacia Canaán con confianza y sin temer ningún mal, aun en este valle de sombra de muerte, porque eso era lo que el río dividido había llegado a representar para ellos. Podían confiar en que la presencia de Dios se encontraba entre ellos y el mayor peligro, entre ellos y las aguas orgullosas que, de otro modo, los habrían arrasado. En los peligros más grandes, los santos reciben consuelo de su vara y su cayado (Salmo 23:4).
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De este capítulo
Josué 3:1
"Josué se levantó temprano por la mañana; ellos partieron de Sitim y llegaron al Jordán, él y todos los hijos de Israel, y pasaron allí la noche antes de cruzarlo."
Josué 3:2
"Después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento;"
Josué 3:3
"y ordenaron al pueblo: Cuando vean el arca del pacto del SEÑOR su Dios, y a los sacerdotes levitas llevándola, entonces partirán de su lugar e irán detrás de ella."
Josué 3:4
"Sin embargo, habrá entre ustedes y ella una distancia de unos dos mil codos, según la medida. No se acerquen a ella, para que sepan por qué camino deben ir, pues nunca antes han pasado por este camino."
Josué 3:5
"Josué dijo al pueblo: Santifíquense, porque mañana el SEÑOR hará maravillas entre ustedes."
Josué 3:6
"Josué habló a los sacerdotes: Levanten el arca del pacto y crucen delante del pueblo. Ellos levantaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo."
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