Versículo destacado
Job 7:17 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas y pongas sobre él tu corazón? "
Job 7:17
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
15 de modo que mi alma escoge la estrangulación y la muerte antes que mi vida.
16 Lo aborrezco; no quisiera vivir para siempre. Déjame solo, porque mis días son vanidad.
17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas y pongas sobre él tu corazón?
18 ¿Y para que lo visites cada mañana y lo pongas a prueba a cada momento?
19 ¿Hasta cuándo no te apartarás de mí ni me dejarás solo, hasta que trague mi saliva?
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Job razona aquí con Dios acerca de la manera en que Dios trata con las personas en general (Job 7:17, 18). Pregunta: «¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas?». Esto puede entenderse de dos maneras.
En primer lugar, podría ser una queja amarga acerca de los caminos de Dios, como si el gran Dios se rebajara al prestarles atención a los seres humanos. Los gobernantes humanos muchas veces consideran indigno de ellos tratar con personas que están muy por debajo de su posición, corregir sus faltas o castigar su mal comportamiento. Por eso Job pregunta por qué Dios seguiría presionando tanto al ser humano, en un enfrentamiento desigual, con problemas y pruebas repetidas a cada momento. Se imagina la aflicción llegando como una fiebre diaria, regresando con la misma constancia que la luz de la mañana. Pero entendemos mal a Dios y su providencia si pensamos que le deshonra prestar atención incluso a la más pequeña de sus criaturas.
En segundo lugar, podría tratarse de una humilde admiración ante la gracia de Dios, semejante a la alabanza de (Salmo 8:4) y (Salmo 144:3). Job todavía reconoce la bondad de Dios hacia la humanidad, aun mientras se queja de su propio sufrimiento. Parece decir: «¿Qué es el hombre, débil y miserable como es, para que tú, el gran Dios glorioso, trates con él de esta manera?». ¿Qué es el ser humano, para que Dios lo honre al incluirlo en un pacto, una relación vinculante de promesa, y en comunión con él? ¿Qué es el ser humano, para que Dios se preocupe tanto por él, ponga en él su corazón y lo trate como alguien querido? ¿Qué es el ser humano, para que Dios lo visite con misericordias cada mañana, como un amigo que pasa a verlo o un médico que hace sus rondas diarias? ¿Qué es el ser humano, para que Dios lo ponga a prueba a cada momento, observándolo atentamente como alguien que se interesa por él y lo cuida? Siempre debe llenarnos de asombro que una criatura como el ser humano sea motivo de deleite para el cielo.
Luego Job pasa a hablar de su propio caso. Se queja de sus sufrimientos y los describe con toda la intensidad posible, como suele hacerlo la gente cuando siente dolor. Dice que es como un blanco para las flechas de Dios, como si Dios apuntara únicamente contra él (Job 7:20). También se siente como una carga para sí mismo, como si su propia vida fuera demasiado pesada para llevarla. Cuando Dios parece estar contra nosotros, no podemos encontrar consuelo en nosotros mismos. Job también dice que su dolor nunca termina (Job 7:19). Pregunta cuánto tiempo pasará antes de que Dios retire su mano, o por lo menos disminuya la presión el tiempo suficiente para que él pueda tragar saliva. Su enfermedad parece haberle dificultado respirar y tragar. Está pidiendo aunque sea un poco de alivio, un poco de espacio para recuperarse.
Job también está profundamente preocupado por sus pecados. Aun las mejores personas tienen pecados que lamentar; y cuanto mejores son, más los lamentan. Él reconoce abiertamente delante de Dios: «He pecado». Dios había llamado a Job un hombre íntegro y recto, pero aun así Job confiesa su pecado. Una persona puede ser sincera y recta sin ser impecable, y el verdadero arrepentimiento es aceptado por medio de un Mediador, uno que se interpone entre Dios y los seres humanos, con la perfección espiritual que presenta el evangelio. Job se había defendido ante sus amigos, afirmando que no era un hipócrita ni un hombre malvado; pero delante de Dios todavía dice que ha pecado. Si hemos sido librados de pecados graves, eso no nos hace inocentes. Los mejores de nosotros todavía debemos confesar nuestros pecados delante de Dios.
El nombre que Job le da a Dios, el que vigila o preserva a los seres humanos, probablemente hace que su pecado le parezca aún más grave. Dios había velado por él para hacerle bien, y aun así Job había pecado contra él. Cuando estamos bajo aflicción, es apropiado confesar que nuestro pecado la provocó. Una confesión sincera acallaría muchas quejas amargas.
Job también pregunta cómo puede hacer las paces con Dios: «¿Qué te haré, si he pecado tanto contra ti?». Cuando una persona ve claramente su pecado y lo reconoce con honestidad, no puede evitar sentir que hay que hacer algo para impedir que ese pecado la destruya. El asunto no puede quedarse simplemente como está. Hay que tomar alguna medida para reparar lo que se hizo mal. Si realmente sentimos el peligro en el que estamos, estaremos dispuestos a hacer cualquier cosa para recibir el perdón y a preguntar qué debemos hacer (Miqueas 6:6, 7). Job pregunta qué debe hacer delante de Dios, no para satisfacer la justicia divina, algo que solo el Mediador puede hacer, sino para prepararse a recibir el favor de Dios conforme a los términos del pacto del evangelio. Al preguntar esto, mantiene una visión correcta de Dios como el que preserva y salva a los seres humanos, no como quien los destruye. En el arrepentimiento debemos conservar buenos pensamientos acerca de Dios, sabiendo que él no se deleita en arruinar a sus criaturas, sino que quiere que regresen a él y vivan. «Tú eres el Salvador de los seres humanos; sé mi Salvador, porque me pongo bajo tu misericordia».
Finalmente, Job ruega por perdón (Job 7:21). Sus fuertes sentimientos hicieron más agudas sus quejas, pero también hicieron más urgentes sus oraciones. Pregunta por qué Dios no perdona su pecado. ¿Acaso Dios no está lleno de misericordia y dispuesto a perdonar? ¿No ha obrado Dios el arrepentimiento en él? Entonces, ¿por qué no concederle el perdón y permitirle volver a escuchar el sonido de la alegría y el gozo? Sin duda, Job está pidiendo algo más que la eliminación de su sufrimiento externo. Está pidiendo que regrese el favor de Dios, pues eso era lo que sentía que había perdido. «Señor, perdona mis pecados y dame el consuelo que viene con el perdón; entonces podré soportar mis dificultades». Cuando Dios perdona el pecado que hemos cometido, su gracia también elimina el pecado que gobierna en nuestro interior. Dondequiera que Dios quita la culpa del pecado, también quebranta su poder.
Job insiste en esta oración al pensar en lo cerca que está la muerte: «Porque ahora dormiré en el polvo». La muerte nos acostará en el polvo y allí nos hará dormir, quizá pronto, quizá muy pronto. Job se había quejado de las noches sin sueño, cuando el sueño se mantenía lejos de él (Job 7:3, 4, 13, 14). Pero quienes no pueden dormir en una cama cómoda pronto dormirán en el polvo; entonces no habrá sueños que los asusten ni tendrán que dar vueltas de un lado a otro. En efecto, está diciendo: «Tal vez me busques por la mañana para mostrarme tu favor, pero ya no estaré. Entonces será demasiado tarde».
Si mis pecados no son perdonados mientras estoy vivo, estoy perdido y arruinado para siempre. El pensamiento de que pronto debemos morir, y de que podríamos morir de repente, debería hacer que todos nos esforcemos sinceramente por recibir el perdón de nuestros pecados y que nuestra culpa sea quitada.
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De este capítulo
Job 7:1
"¿No tiene el hombre un tiempo señalado sobre la tierra? ¿No son también sus días como los días de un jornalero?"
Job 7:2
"Como el siervo desea ardientemente la sombra, y como el jornalero espera la recompensa de su trabajo,"
Job 7:3
"así he sido hecho poseedor de meses de vanidad, y me han sido asignadas noches agotadoras."
Job 7:4
"Cuando me acuesto, digo: «¿Cuándo me levantaré y habrá pasado la noche?». Y estoy lleno de agitación hasta el amanecer."
Job 7:5
"Mi carne está cubierta de gusanos y terrones de polvo; mi piel está quebrada y se ha vuelto repugnante."
Job 7:6
"Mis días son más veloces que la lanzadera de un tejedor y se consumen sin esperanza."
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