Versículo destacado
Job 37:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" También ante esto tiembla mi corazón y se mueve de su lugar. "
Job 37:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 También ante esto tiembla mi corazón y se mueve de su lugar.
2 Escuchen atentamente el estruendo de su voz y el sonido que sale de su boca.
3 Él lo dirige debajo de todo el cielo, y su relámpago hasta los confines de la tierra.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Por lo general, los truenos y los relámpagos aparecen juntos, y ambos dan una señal clara de la gloria y la majestad de Dios, de su poder y del temor reverente que merece. Uno llega al oído y el otro a la vista. Por medio de ellos, Dios no deja al mundo sin un testimonio de su grandeza, así como tampoco lo deja sin un testimonio de su bondad mediante la lluvia del cielo y las estaciones fructíferas (Hechos 14:17), incluso para las personas indiferentes y descuidadas.
El trueno y el relámpago tienen causas naturales y producen efectos útiles que los filósofos procuran explicar. Sin embargo, parece que su propósito principal es que el Creador los use para despertar a un mundo adormecido y hacer que las personas piensen en el Dios que está por encima de ellas. La vista y el oído son los dos sentidos principales mediante los cuales aprendemos. Dios enseña a la mente por medio del oído, mediante su palabra, y por medio de la vista, mediante sus obras. Pero como las imágenes y los sonidos cotidianos no nos conmueven como deberían, a veces Dios nos asombra con el relámpago que impacta la vista y el trueno que estremece el oído.
Es muy probable que hubiera truenos y relámpagos mientras Eliú hablaba, porque se refiere a ellos como acontecimientos presentes. Y puesto que Dios estaba a punto de hablar (Job 38:1), eran señales apropiadas para preparar a todos para escuchar con atención y reverencia, tal como sucedió después en el monte Sinaí. Eliú mismo estaba profundamente conmovido ante aquella manifestación de la gloria de Dios, y quería que Job también la sintiera (Job 37:1-2). En efecto, dice que su corazón tiembla; aunque muchas veces ha escuchado truenos y visto relámpagos, estos todavía lo llenan de temor y hacen que todo su cuerpo se estremezca.
Con frecuencia, los truenos y los relámpagos han aterrorizado a personas malvadas. El emperador Calígula corría hacia un rincón o se escondía debajo de una cama cuando los escuchaba. Cuando algo nos impacta profundamente, decimos que nos dejó paralizados, como si nos hubiera alcanzado un trueno. Incluso las personas buenas consideran muy solemnes los truenos y los relámpagos, y estos resultan aún más aterradores por el daño que a menudo causa el relámpago, pues muchas personas han muerto alcanzadas por él. Sodoma y Gomorra fueron destruidas por fuego del cielo. Por eso, los truenos y los relámpagos son una señal clara de lo que Dios podría hacer con este mundo pecador y de lo que finalmente hará por medio del fuego, pues el mundo está reservado para ese juicio. Al igual que el corazón de Eliú, el nuestro debería estremecerse ante los juicios de Dios (Salmo 119:120).
Eliú también llama a Job a escuchar atentamente el sonido de la voz de Dios (Job 37:2). Tal vez el trueno todavía estaba lejos y no podía escucharse bien sin prestar mucha atención. O quizá, aunque el trueno capta nuestra atención, todavía necesitamos escuchar con la mente concentrada si queremos entender la lección que Dios está dando por medio de él. El trueno es llamado la voz del Señor (Salmo 29:3), porque por medio de él Dios habla a las personas y las llama a temerle. También debería recordarnos la poderosa palabra mediante la cual fue creado el mundo, descrita como una fuerza semejante al trueno (Salmo 104:7).
Quienes son conmovidos por la grandeza de Dios también deberían procurar conmover a otros. Luego Eliú describe los truenos y los relámpagos. Primero señala su fuente: no sus causas secundarias, sino su causa primera. Dios dirige el trueno, y el relámpago le pertenece (Job 37:3). Su aparición y su desplazamiento no son accidentes. Están bajo el plan y el gobierno de Dios, aunque a nosotros nos parezcan aleatorios e incontrolables.
También muestra hasta dónde llegan. Los truenos retumban bajo todo el cielo y se escuchan tanto cerca como lejos. El relámpago resplandece hasta los confines de la tierra, yendo de una parte del cielo a la otra (Lucas 17:24). El mismo relámpago y el mismo trueno no llegan a todos los lugares al mismo tiempo, pero pueden alcanzar lugares muy distantes en un instante. No existe lugar que, tarde o temprano, no reciba estas advertencias del cielo.
Después habla de su orden. Primero aparece el relámpago y luego retumba la voz (Job 37:4). En realidad, el destello y el sonido ocurren al mismo tiempo dentro de la nube. Pero como la luz viaja mucho más rápido que el sonido, vemos el relámpago antes de escuchar el trueno, tal como vemos el destello de un cañón antes de oír su disparo. El trueno es llamado la voz de la majestad de Dios porque anuncia su gran poder y gloria. Él hace oír su voz, una voz poderosa (Salmo 68:33).
Eliú también habla de su fuerza. Dios no los detiene porque necesite contenerlos antes de que se salgan de control. Más bien, los deja seguir su curso. Les dice: «Vayan», y van; «Vengan», y vienen; «Hagan esto», y lo hacen. No retiene las lluvias y los aguaceros que a menudo siguen al trueno, como ya había mencionado (Job 36:27, Job 36:29). Algunos entienden que esto se refiere a las lluvias tormentosas, esos aguaceros intensos que siguen a sus relámpagos (Salmo 135:7).
De todo esto, Eliú extrae una conclusión sencilla (Job 37:5). Si Dios truena de manera tan maravillosa con su voz, debemos concluir que sus demás obras también son grandes y están más allá de nuestra comprensión. A partir de este ejemplo podemos razonar acerca de todas las obras de Dios. En su providencia, es decir, en su gobierno sabio sobre todas las cosas, hay mucho que es demasiado grande para que podamos oponernos, demasiado fuerte para que podamos luchar contra ello y demasiado alto o demasiado profundo para que podamos criticarlo o cuestionarlo.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Job 37:2
"Escuchen atentamente el estruendo de su voz y el sonido que sale de su boca."
Job 37:3
"Él lo dirige debajo de todo el cielo, y su relámpago hasta los confines de la tierra."
Job 37:4
"Después de él ruge una voz: él truena con su voz majestuosa y no los detiene cuando se oye su voz."
Job 37:5
"Dios truena maravillosamente con su voz; hace grandes cosas que no podemos comprender."
Job 37:6
"Porque dice a la nieve: «Sé tú sobre la tierra»; asimismo, a la lluvia ligera y a la gran lluvia de su fuerza."
Job 37:7
"Él sella la mano de todo hombre, para que todos los hombres conozcan su obra."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.