Versículo destacado
Job 35:9 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" A causa de la multitud de opresiones, hacen clamar a los oprimidos; estos gritan a causa del brazo de los poderosos. "
Job 35:9
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
7 Si eres justo, ¿qué le das? ¿O qué recibe él de tu mano?
8 Tu maldad puede perjudicar a un hombre como tú, y tu justicia puede beneficiar al hijo del hombre.
9 A causa de la multitud de opresiones, hacen clamar a los oprimidos; estos gritan a causa del brazo de los poderosos.
10 Pero nadie dice: ¿Dónde está Dios, mi Hacedor, quien da canciones en la noche;
11 quien nos enseña más que a las bestias de la tierra y nos hace más sabios que las aves del cielo?
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Eliú responde a otra afirmación de Job, porque pensaba que daba una mala impresión de la justicia y la bondad de Dios. Por eso no la deja pasar sin comentarla. Job se había quejado de que Dios parecía no prestar atención a los clamores de los oprimidos contra sus opresores (Job 35:9). Los pobres sufren bajo las manos pesadas de tiranos orgullosos y claman una y otra vez, pero parece que de nada sirve. Job ya había dicho algo parecido cuando habló de los heridos que clamaban contra quienes les hacían daño, mientras Dios no trataba el mal como merecía (Job 24:12). Job no sabía cómo conciliar esto con la justicia del gobierno de Dios.
Eliú dice que el problema no está en Dios. Dios está dispuesto a escuchar y ayudar a los oprimidos. El problema está en los que sufren, porque piden y no reciben, y eso se debe a que piden con malas intenciones (Santiago 4:3). Muchas veces su clamor no es más que un grito de dolor y frustración, no una oración humilde. Es el clamor de una naturaleza herida, no el clamor de la fe. Como dice Oseas, no claman a Dios de corazón, aunque aúllen sobre sus camas (Oseas 7:14).
En medio de la aflicción, las personas deberían buscar a Dios. Las dificultades tienen el propósito de despertarnos y llevarnos a buscarlo desde temprano (Salmo 78:34). Sin embargo, muchos de los que sufren bajo la opresión nunca piensan en Dios ni reconocen su mano en lo que están viviendo. Si lo hicieran, soportarían su dolor con más paciencia y sacarían mayor provecho de él. Es triste ver cuánta poca religión verdadera se encuentra entre los pobres y afligidos. Muchos se quejan de sus dificultades, pero pocos se preguntan dónde está Dios, su Creador. Es decir, pocos se apartan del pecado, pocos regresan al que los disciplina y pocos buscan su rostro y su favor para recibir consuelo.
Dios es nuestro Creador, quien nos dio la vida, y eso debería llevarnos a recordarlo (Eclesiastés 12:1). La expresión «mis Creadores» está en plural, y algunos la consideran una referencia a la Trinidad, las tres personas en la única Deidad. Puesto que Dios nos creó, debemos buscarlo. Debemos preguntarnos dónde está para honrarlo, reconocer que dependemos de él y acudir a él en busca de cuidado y protección. También debemos buscarlo para recibir su dirección y encontrar nuestra felicidad en su favor. Es lamentable que las personas se pregunten dónde está el placer, dónde está el dinero o dónde está una buena oportunidad, pero no se pregunten dónde está Dios, su Creador.
Otra razón para dar gracias en medio de la aflicción es que Dios concede consuelo interior aun cuando las dificultades externas permanecen. Él da cánticos en la noche, es decir, gozo y paz aun en tiempos oscuros y dolorosos. En Dios, en su providencia y en sus promesas, hay suficiente no solo para sostenernos, sino también para llenarnos de gratitud e incluso de gozo en medio del sufrimiento. Si fijamos la mirada únicamente en nuestras dificultades e ignoramos los consuelos de Dios, entonces es justo que él rechace nuestras oraciones.
Dios también conserva viva nuestra razón y nuestro entendimiento (Job 35:11). Él hizo a los seres humanos más sabios y capaces que los animales de la tierra. Esto es motivo de gratitud aun en medio de un sufrimiento intenso. No importa cuánto perdamos: todavía tenemos un alma inmortal, cuyo valor supera al del mundo entero. Aunque las personas puedan matar el cuerpo, no pueden dañar el alma. Y si nuestras dificultades no destruyen nuestra razón ni perturban nuestra conciencia, tenemos mucho por lo cual dar gracias.
Esta es también la razón por la que debemos buscar a Dios en medio de la aflicción. El uso más elevado de la razón es que nos hace capaces de relacionarnos con Dios. En ese sentido, hemos recibido más entendimiento que los animales. Los animales tienen instintos extraordinarios para encontrar alimento, curarse y refugiarse, pero no pueden preguntarse dónde está Dios, su Creador. Pueden mostrar cierta habilidad o capacidad de planificación, pero no saben nada de adoración ni de religión. Esas cosas pertenecen únicamente a los seres humanos. Por eso, si los oprimidos solo claman por causa de la mano de los poderosos y nunca levantan la mirada hacia Dios, no actúan mejor que los animales irracionales. Olvidan la sabiduría que los eleva muy por encima de ellos.
Dios ayuda a los animales porque claman a él conforme a su naturaleza y capacidad (Job 38:41; Salmo 104:21). Pero ¿qué razón tienen los seres humanos para esperar alivio si pueden buscar a Dios como su Creador y, aun así, solo claman como los animales? La aflicción tiene el propósito de humillar a las personas y arrancar de ellas el orgullo, pero muchos permanecen orgullosos y sin quebrantarse bajo su peso (Job 35:12). Continúan clamando contra quienes les hacen daño, llenando los oídos de todos con sus quejas e incluso hablando contra Dios y su providencia. Sin embargo, no reciben respuesta. Dios no les envía liberación, y es posible que las personas tampoco les presten mucha atención.
¿Por qué sucede esto? Eliú dice que es por el orgullo de los malvados. Son perversos y se aferran al pecado en su corazón. Por eso Dios no los escucha (Salmo 66:18; Isaías 1:15). Dios no escucha favorablemente a esos pecadores.
Es posible que hayan atraído dificultades sobre sí mismos por su propia maldad. En cierto sentido, son los pobres del diablo; entonces, ¿quién tendrá compasión de ellos? Pero esa no es toda la explicación. Siguen siendo orgullosos y, por eso, no buscan a Dios (Salmo 10:4). O, si claman a él, no les responde porque escucha el deseo de los humildes (Salmo 10:17).
Por medio de su providencia, Dios libra únicamente a quienes primero ha preparado para la liberación por medio de su gracia. No estamos listos para ser liberados si, en medio de dolorosas dificultades, nuestro corazón permanece sin quebrantarse y nuestro orgullo sigue vivo. Así que el asunto queda claro. Si oramos a Dios para que nos libre de la opresión y el sufrimiento, y estos no desaparecen, la razón no es que el brazo del Señor sea demasiado corto ni que su oído sea demasiado débil. La razón es que el sufrimiento todavía no ha cumplido su propósito. No hemos sido suficientemente humillados, y debemos reconocer que somos responsables de que continúe.
Además, no son sinceros, rectos ni honestos con Dios en sus oraciones. Por esa razón, él no los escucha ni les responde (Job 35:13). Dios no escuchará la vanidad, es decir, una oración hipócrita, una oración vacía que sale de labios falsos. Es absurdo pensar que Dios debería escuchar una oración así, porque él examina el corazón y desea la verdad en lo íntimo.
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De este capítulo
Job 35:1
"Eliú habló además y dijo:"
Job 35:2
"¿Piensas que esto es justo, que hayas dicho: «Mi justicia es más que la de Dios»?"
Job 35:3
"Porque dijiste: «¿Qué ventaja será para ti? ¿Y qué provecho tendré si soy limpiado de mi pecado?»"
Job 35:4
"Te responderé a ti y también a tus compañeros."
Job 35:5
"Mira hacia los cielos y observa; contempla las nubes, que son más altas que tú."
Job 35:6
"Si pecas, ¿qué haces contra él? O si tus transgresiones se multiplican, ¿qué le haces?"
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