Versículo destacado
Job 23:8 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Miren, voy hacia adelante, pero él no está allí; y hacia atrás, pero no puedo percibirlo. "
Job 23:8
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
6 ¿Disputaría él conmigo con su gran poder? No; más bien, pondría fuerza en mí.
7 Allí el justo podría disputar con él; así quedaría yo libre para siempre de mi juez.
8 Miren, voy hacia adelante, pero él no está allí; y hacia atrás, pero no puedo percibirlo.
9 A la izquierda, donde él trabaja, pero no puedo contemplarlo; se oculta a la derecha, y no puedo verlo.
10 Pero él conoce el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro.
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Aquí Job dice que no puede entender el trato de Dios con él y que se siente completamente perdido. Elifaz le había dicho que conociera a Dios, y Job está de acuerdo en lo profundo de su corazón. En efecto, dice: «Con gusto lo haría, si supiera cómo». Anhela presentarse ante Dios y que su caso sea escuchado, pero el Juez parece oculto de su vista.
Job no está negando que Dios esté presente en todas partes. Está describiendo tres aspectos de su propia condición. Primero, tiene la mente demasiado angustiada para pensar con claridad. El sufrimiento lo ha sacudido tanto que no puede ordenar sus pensamientos ni formar un juicio sereno. Cuando una persona se siente abrumada, incluso las verdades que deberían consolarla pueden parecer fuera de su alcance.
Segundo, Job no puede encontrar la causa de sus problemas. Ha examinado toda su vida y no logra ver qué pecado explicaría semejante sufrimiento. No cree ser perfecto, pero tampoco encuentra la culpa que haría comprensible que Dios lo tratara de esa manera. Tercero, no puede ver qué sucederá después. No sabe si Dios lo librará, cuándo podría hacerlo ni cómo ocurrirá. Como la iglesia en Salmos 74:9, no puede ver las señales de Dios ni saber cuánto durará la aflicción.
Aun así, Job encuentra descanso en una certeza: Dios conoce el camino que ha tomado. Job no entiende el plan oculto de Dios y sabe que los caminos de Dios están muy por encima del juicio humano. Pero dice: «Él conoce el camino que tomo» (Job 23:10). Dios conoce cada paso que Job ha dado, aun cuando otras personas lo juzgan injustamente. Esto es un gran consuelo para los creyentes sinceros, porque Dios entiende sus intenciones aun cuando los demás no las comprendan.
Job también confía en que Dios aprueba su camino. Cree que, aunque quizá haya cometido algunos errores, su vida ha estado orientada hacia lo correcto. Dios «conoce» el camino de los justos en el sentido de que lo recibe y lo aprueba (Salmos 1:6). Esto le dio a Job la esperanza de que, cuando Dios terminara de probarlo, saldría como el oro. Su sufrimiento era una prueba que lo estaba refinando, no una ruina definitiva. Terminaría, y lo dejaría purificado, probado y mejor que antes.
Lo que fortalecía la esperanza de Job era el testimonio de su propia conciencia. Sabía que había vivido en el temor de Dios. Se había mantenido en los pasos de Dios; es decir, había permanecido en el camino que Dios le había señalado y había procurado seguir su ejemplo. No se había apartado de ese camino, ni mediante una caída total ni mediante un pecado deliberado. El tentador lo había presionado con fuerza, pero por la gracia de Dios había perseverado. Quienes desean hacer lo mismo deben mantenerse firmes con valor y vigilar cuidadosamente.
Job también dice que la palabra de Dios era su regla de vida. Se guiaba por lo que salía de la boca de Dios y no se apartaba de ello. Aunque los mandamientos de Dios nos conduzcan por lugares difíciles, debemos seguir adelante y no rendirnos. Job atesoraba las palabras de Dios más que el alimento necesario. Las consideraba algo de lo que no podía prescindir. Las había guardado en su corazón como provisiones reservadas para tiempos difíciles, para no pecar contra Dios y también poder ayudar a los demás. La palabra de Dios es para el alma lo que el alimento es para el cuerpo: sostiene la vida, da fuerzas y satisface una necesidad que nada más puede llenar. Por eso debemos valorarla, buscarla, disfrutarla y alimentarnos de ella; también puede convertirse en nuestro consuelo en tiempos de angustia, como lo fue para Job.
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De este capítulo
Job 23:1
"Entonces Job respondió y dijo:"
Job 23:2
"Aun hoy es amarga mi queja; mi golpe es más pesado que mi gemido."
Job 23:3
"¡Ah, si supiera dónde encontrarlo, para poder llegar hasta su asiento!"
Job 23:4
"Expondría mi causa ante él y llenaría mi boca de argumentos."
Job 23:5
"Conocería las palabras con que me respondería y entendería lo que me diría."
Job 23:6
"¿Disputaría él conmigo con su gran poder? No; más bien, pondría fuerza en mí."
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