Versículo destacado
Job 10:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Si peco, tú me vigilas y no me absolverás de mi iniquidad. "
Job 10:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Me concediste vida y favor, y tu visitación preservó mi espíritu.
13 Y estas cosas las escondiste en tu corazón; sé que esto está contigo.
14 Si peco, tú me vigilas y no me absolverás de mi iniquidad.
15 Si soy malvado, ¡ay de mí! Y si soy justo, aun así no levantaré la cabeza. Estoy lleno de confusión; por tanto, mira mi aflicción,
16 porque aumenta. Me cazas como un león feroz, y de nuevo te muestras maravilloso sobre mí.
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Aquí Job derrama sus amargas quejas. En este pasaje habla con dureza y no se le puede justificar por completo, pero tampoco se queja sin motivo. No es como los israelitas que murmuraban sin razón. Aun así, sus palabras deben advertirnos que debemos controlar mejor nuestro espíritu cuando llegan las dificultades.
Primero, se queja de lo estricto que Dios parece ser con él. Siente como si Dios estuviera atento a cada error. «Si peco, tú me vigilas», dice; es decir, aun una palabra mal dicha o una mirada descuidada serían notadas y tomadas en su contra. Si Dios llevara un registro tan detallado de nuestros pecados, todos estaríamos perdidos. Pero la verdad es que, aunque pecamos, Dios no nos trata con una severidad así.
Job también siente que Dios aprovecha cada ventaja para acusarlo. «No me absolverás de mi iniquidad», dice. Debido a su sufrimiento, no puede experimentar el consuelo del perdón ni escuchar una voz de alegría y felicidad. Es difícil percibir el amor de Dios cuando su rostro parece severo y su mano se siente como una vara.
Luego Job habla de lo miserable que es su condición. Si es malvado, dice: «¡Ay de mí!». Eso es cierto para todos nosotros, porque una vida pecaminosa es una vida triste y termina en ruina. Esto es todavía más serio para quienes saben lo que es correcto, han recibido formación religiosa, tienen convicciones firmes, buenos padres o muchas oportunidades de escuchar acerca de la gracia. Si una persona así vive en maldad, su culpa es aún mayor.
Si Job es justo, aun así no puede levantar la cabeza. Está tan aplastado por los problemas que no puede enfrentar nada con confianza. Tiene miedo por dentro y conflictos por fuera. Se siente avergonzado delante de la gente, y su mente vive en una agitación constante. Está casi abrumado, como alguien llevado al borde de la locura (Salmo 88:15).
También se queja de la severidad del castigo mismo. Piensa que Dios no solo encuentra faltas en él, sino que además lo castiga duramente. Su sufrimiento le parece cruel y aterrador. Es como si Dios lo persiguiera, del mismo modo que un león persigue a su presa. El dolor no solo le resulta extraño; también lo ha convertido en motivo de asombro para los demás, porque la gente no entiende cómo puede soportar tanto. Lo que hacía más intenso su sufrimiento era sentir en él la ira de Dios. Su cuerpo estaba herido, y su espíritu también, porque veía esas dificultades como señales del desagrado de Dios.
Además, el problema seguía creciendo. Job repite que esperaba que su situación mejorara, pero solo empeoraba. Veía levantarse contra él un testigo tras otro, como si cada nuevo dolor añadiera más pruebas en su contra. «Los cambios y la guerra están contra mí», dice. Si algo cambiaba, era únicamente para empeorar. Sentía que vivía en un estado de guerra. Mientras estemos en este mundo, debemos esperar que las nubes regresen después de la lluvia, y a veces las pruebas más difíciles llegan al final. Como Dios estaba actuando contra él de esa manera, Job lo consideraba un gran cambio, porque Dios normalmente muestra bondad hacia su pueblo. Cuando actúa de otra manera, es una obra extraña, una acción inusual.
Después Job se queja de su propia vida. Pregunta por qué nació para vivir en tanta miseria, si ese iba a ser su destino. Es el lenguaje del dolor y la desesperación, y repite un pecado en el que ya había caído. Poco antes había hablado de la vida como un regalo (Job 10:12); ahora la llama una carga y culpa a Dios por habérsela dado. Un escritor ofrece aquí una interpretación comprensiva de Job. Sugiere que quizá Job sentía que su vida ya no estaba cumpliendo su propósito principal, que es glorificar a Dios. En ese sentido, su arpa colgaba de un sauce, y él se sentía incapaz de alabar a Dios. También pudo haber temido que su sufrimiento trajera vergüenza sobre Dios y diera a sus enemigos una razón para hablar en su contra. Si eso era lo que quería decir, su error estaba en su manera de entender las cosas, porque podemos glorificar al Señor aun en medio del sufrimiento. Sin embargo, aquí hay una lección para nosotros: no debemos aferrarnos demasiado a la vida, pues incluso personas sabias y buenas a veces han deseado haber muerto al nacer.
A partir de entonces, Job hace peticiones humildes. Le pide a Dios que mire su sufrimiento y contemple su situación con compasión, como también oró David: «Mira mi aflicción y mi dolor» (Salmo 25:18). En medio de las dificultades, debemos presentarnos delante de Dios y consolarnos con la certeza de que él conoce nuestra alma en la adversidad.
También pide algún alivio. Si Dios no va a quitarle el sufrimiento, al menos le pide una pausa: «Déjame, para tener un poco de consuelo» (Job 10:20). Pide un poco de descanso, un poco de espacio para respirar, un poco de tiempo para volver a sentirse él mismo. Consideraría eso una gran muestra de bondad. Quienes no agradecen el consuelo constante deberían pensar en lo valiosa que sería siquiera una hora de alivio si vivieran con un dolor continuo.
Job añade una razón para su petición: la vida es muy corta. «¿No son pocos mis días?», pregunta. Sí, son muy pocos.
Job suplica: «Señor, no permitas que todo sea sufrimiento. Solo tengo un poco de tiempo para vivir; concédeme algo de consuelo mientras dure mi vida». Esta súplica se apoya en la bondad de Dios, y ese pensamiento trae verdadero consuelo a un alma herida. Si presentamos a Dios esta petición —«¿No son pocos mis días? Señor, ten compasión de mí»— también debemos usarla con nosotros mismos para impulsarnos a cumplir con nuestro deber: «¿No son pocos mis días? Entonces debo aprovechar bien el tiempo, usar mis oportunidades y hacer con todas mis fuerzas lo que esté a mi alcance, para estar preparado para los muchos días de la eternidad».
Job también siente que la muerte y sus tinieblas están muy cerca y que durarán mucho tiempo (Job 10:21, Job 10:22). Por eso pide: «Señor, dame algún alivio antes de morir», es decir: «No permitas que muera en medio de este dolor». David hace una súplica parecida: «De lo contrario, dormiré el sueño de la muerte», y entonces sería demasiado tarde para buscar alivio, «porque ¿acaso mostrarás maravillas a los muertos?» (Salmo 13:3; Salmo 88:10). Del mismo modo, debemos pedir con fervor la gracia y orar: «Señor, renueva mi vida interior. Señor, hazme santo antes de morir, porque de lo contrario nunca sucederá».
Aquí Job también habla acerca del estado de los muertos. Primero, es un estado definitivo. No regresamos de allí para vivir otra vez esta misma vida (Job 7:10). Al morir, debemos despedirnos para siempre de este mundo. El cuerpo queda en el lugar donde permanecerá por mucho tiempo, y el alma pasa al estado en el que permanecerá eternamente. Todo lo que se hace una sola vez y tiene consecuencias eternas debe hacerse bien.
Segundo, es un estado muy triste, al menos según lo que ahora podemos percibir. Al morir, los santos van a una tierra de luz donde no existe la muerte. Pero dejan sus cuerpos en una tierra de oscuridad y sombra de muerte. Job acumula expresiones de significado parecido para mostrar que sentía la tumba con el mismo temor que cualquiera sentiría naturalmente. Su dolor era tan grande que solo una miseria extrema podía hacerle desear la muerte.
Si miramos hacia la tumba, encontramos primero que allí no hay orden. Es un lugar sin organización, donde la noche continúa sin fin y nunca llega el día. Todos yacen al mismo nivel. No hay diferencia entre el príncipe y el campesino, porque «allí el esclavo queda libre de su amo» (Job 3:19). Las personas no son llevadas a la tumba siguiendo ningún orden humano: no van primero los mayores, ni los más ricos, ni los más pobres. Sin embargo, cada uno llega en el orden establecido por el Dios de la vida.
Segundo, allí no hay luz. En la tumba hay una oscuridad profunda, una oscuridad que no se puede tocar, pero que temen intensamente quienes disfrutan de la luz de la vida. Allí no hay conocimiento, consuelo, alegría, alabanza a Dios ni oportunidad de llevar adelante la salvación. Job sentía tanta vergüenza de que otros vieran sus heridas, y estaba tan cansado de verlas él mismo, que la oscuridad de la tumba, que las ocultaría y cubriría, le parecía bienvenida. La oscuridad viene sobre nosotros; por eso debemos caminar y trabajar mientras todavía tenemos la luz.
Ya que la tumba es una tierra de oscuridad, es una muestra de misericordia que seamos llevados allí con los ojos cerrados, porque entonces la oscuridad ya no nos afecta. Para el ser humano, la tumba es una tierra de oscuridad, y pensamos en nuestros seres queridos que han ido allí como si estuvieran en tinieblas (Salmo 88:18). Sin embargo, para Dios no es oscuridad. Esto queda claro por lo siguiente: aunque el polvo de los cuerpos de los santos esté esparcido y mezclado con otros restos, no se perderá nada, porque Dios vigila cada grano y todo será reunido en el gran día.
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De este capítulo
Job 10:1
"Mi alma está cansada de mi vida; dejaré mi queja sobre mí mismo; hablaré desde la amargura de mi alma."
Job 10:2
"Diré a Dios: «No me condenes; muéstrame por qué contiendes conmigo»."
Job 10:3
"¿Te parece bien oprimirme, despreciar la obra de tus manos y resplandecer sobre el consejo de los malvados?"
Job 10:4
"¿Tienes ojos de carne? ¿O ves como ve el hombre?"
Job 10:5
"¿Son tus días como los días del hombre? ¿Son tus años como los días del hombre,"
Job 10:6
"para que investigues mi iniquidad y busques mi pecado?"
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