Versículo destacado

Jeremías 9:12 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" ¿Quién es el hombre sabio que pueda entender esto? ¿Y quién es aquel a quien ha hablado la boca del SEÑOR, para que lo declare? ¿Por qué perece la tierra y está quemada como un desierto, de modo que nadie pasa por ella? "

Jeremías 9:12

menu_book El versículo en contexto

10 Por los montes levantaré llanto y gemidos, y por las moradas del desierto, una lamentación, porque están quemadas, de modo que nadie puede pasar por ellas. Tampoco se oye la voz del ganado. Tanto las aves de los cielos como las bestias han huido; se han ido.

11 Convertiré a Jerusalén en montones de ruinas y en guarida de dragones; convertiré las ciudades de Judá en una desolación sin habitantes.

12 ¿Quién es el hombre sabio que pueda entender esto? ¿Y quién es aquel a quien ha hablado la boca del SEÑOR, para que lo declare? ¿Por qué perece la tierra y está quemada como un desierto, de modo que nadie pasa por ella?

13 Y el SEÑOR dice: Porque han abandonado mi ley, que puse delante de ellos, y no han obedecido mi voz ni han andado en ella,

14 sino que han andado tras la imaginación de su propio corazón y tras los baales que sus padres les enseñaron.

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

El profeta tiene aquí dos objetivos, porque Judá y Jerusalén están a punto de ser destruidas. Primero, quiere que el pueblo vea que Dios está actuando con justicia. Su pecado trajo ese juicio sobre ellos, así que no tienen razón para discutir con Dios. Más bien deberían lamentarse por sus propios pecados, porque esos pecados causaron todos sus problemas. Segundo, quiere que sientan el peso de la ruina que se acerca y sus amargas consecuencias. Si realmente vieran el peligro, quizá se volverían a Dios en arrepentimiento y cambiarían su manera de vivir; esa era la única forma de escapar, o al menos de disminuir su parte en la calamidad.

Con ese propósito, llama a los sensatos y sabios para que expliquen la justicia de Dios, aunque sus caminos parezcan severos (Jeremías 9:12). «¿Quién es el hombre sabio, o el profeta, a quien el SEÑOR le haya hablado?». En otras palabras, si se jactan de tener sabiduría y cuentan con profetas entre ustedes, presenten a cualquiera que tenga buen juicio humano o verdadero conocimiento de la palabra de Dios. Pronto verá que Dios tiene una causa justa contra este pueblo y podrá declararlo claramente a los demás. ¿Preguntan esos sabios: «Por qué está arruinada la tierra»? ¿Qué le ha sucedido a esta tierra, que antes Dios cuidaba de manera especial y sobre la cual mantenía sus ojos para bien (Deuteronomio 11:12)? Antes era rica y abundante, como el jardín del SEÑOR, y estaba llena de gente. Ahora está quemada como un desierto, sin nadie que pase por ella ni quiera vivir allí.

Desde mucho tiempo atrás, se había dicho que la gente preguntaría: «¿Por qué ha hecho el SEÑOR esto a esta tierra? ¿Qué significa esta gran ira?» (Deuteronomio 29:24). Ahora Dios da la respuesta completa, y todos deben guardar silencio delante de ella. La acusación contra ellos es clara y está comprobada, como se ve en Jeremías 9:13-14. Abandonaron a su verdadero Rey. Dios ha dejado su tierra justamente, porque ellos abandonaron su ley, la cual él les había presentado con claridad, de manera completa y en repetidas ocasiones. No obedecieron sus mandamientos, no escucharon su voz ni caminaron por los caminos que él les había señalado. Su pecado comenzó cuando descuidaron su deber para con Dios y despreciaron su autoridad.

Su culpa fue todavía más lejos. También sirvieron a falsos amos y rebeldes, como si no solo hubieran abandonado a su rey, sino que se hubieran unido a sus enemigos. Siguieron sus propios deseos y opusieron su voluntad a la voluntad de Dios. Caminaron tras los planes obstinados de su corazón, haciendo lo que les agradaba, aun cuando su conciencia y Dios les decían lo contrario. También adoraron los ídolos que ellos mismos habían creado e imaginado, siguiendo las costumbres que sus padres les habían transmitido. Caminaron tras los baales, es decir, tras las muchas formas locales de adoración a Baal, como Baal-peor y Baal-berit: un ídolo para un lugar y otro para otro. Sus padres les habían enseñado esas prácticas, pero el Dios de sus padres se las había prohibido repetidamente.

Por eso la tierra quedó arruinada. El Rey de reyes no hace guerra contra su propio pueblo a menos que este se haya apartado de él de manera traicionera y se haya rebelado, haciendo necesario que lo castigue y lo haga volver a la lealtad. Con el tiempo, ellos mismos admitirían que Dios tenía razón en todo lo que les había sucedido.

Ahora viene la sentencia contra estos rebeldes convictos, y debe ejecutarse porque es justa y no puede detenerse. El SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel, lo ha declarado (Jeremías 9:15-16), y ¿quién puede revocarlo? Las comodidades que antes tenían en casa se volverán amargas para ellos. «Daré de comer a este pueblo ajenjo» significa: les daré algo amargo y dañino. «Les daré a beber agua de hiel» significa que hasta su comida y su bebida se convertirán en dolor y veneno. Todo a su alrededor estará lleno de miedo y angustia. Dios convertirá en maldición lo que antes parecía ser una bendición (Malaquías 2:2).

Su dispersión entre las naciones también será su ruina (Jeremías 9:16). El contacto cercano con las naciones que los rodeaban los corrompió, y ahora se perderán entre esas mismas naciones. Habían adoptado dioses que ni ellos ni sus padres habían conocido: dioses extraños y nuevos (Deuteronomio 32:17). Ahora Dios los pondrá entre vecinos que ni ellos ni sus padres conocen, personas con quienes no pueden afirmar ningún vínculo y de quienes no pueden esperar bondad. Aunque sean dispersados tan lejos unos de otros que no puedan encontrarse, Dios seguirá sabiendo dónde está cada uno (Salmo 21:8). Enviará la espada tras ellos, es decir, un juicio mortal tras otro, hasta destruirlos. Cuando Dios juzga, vence. Cuando persigue, alcanza.

Así que la razón de la destrucción de la tierra es clara: es el resultado merecido de sus propias acciones y el cumplimiento de la palabra de Dios. Entonces el profeta llama a las mujeres que saben lamentarse y usa su habilidad para despertar las emociones del pueblo y hacerle sentir el dolor de lo que le ha sucedido, o está a punto de sucederle (Jeremías 9:17). El SEÑOR de los ejércitos mismo dice: «Llamen a las mujeres que saben lamentarse, para que vengan». Esto muestra cuán terrible y dolorosa estaba llegando a ser la condición del pueblo.

Aquí hay trabajo para las mujeres que se dedicaban profesionalmente a lamentar a los muertos. Dios llama a mujeres expertas en componer cantos fúnebres, o al menos en cantarlos con tonos tristes, que a menudo eran contratadas para llenar el vacío cuando faltaba un dolor verdadero. «Que entonen una canción de lamento por nosotros» (Jeremías 9:18). Había tantas muertes y funerales que la gente ya había llorado hasta quedarse sin lágrimas, como en 1 Samuel 30:4. Así que ahora dejen que lloren aquellas cuyo oficio es hacerlo. O, más aún, esto deja al descubierto la profunda insensibilidad y dureza de corazón del pueblo. No sentían los juicios que estaban sufriendo y, aun en medio de tanto derramamiento de sangre, no podían derramar una lágrima. No clamaban cuando Dios los ataba (Job 36:13).

Dios había enviado a sus profetas, que lamentaban y los llamaban a llorar y afligirse, pero la palabra que llevaban en sus labios no despertó su fe. Así que, ya que preferían ir riendo hacia su ruina, que vengan las mujeres que saben lamentarse y trabajen sobre sus emociones. Al final, los pecadores tendrán que llorar, de una manera o de otra.

Aquí también hay trabajo para quienes de verdad están afligidos. Hay razones para lamentarse, porque toda la escena es trágica (Jeremías 9:19). Se escucha en Sion una voz de lamento. Algunos consideran que es el canto de las mujeres que lloran, pero es mejor entenderlo como la respuesta de aquellos cuyos corazones fueron conmovidos por sus lamentos. En Sion antes se escuchaban voces de alegría y alabanza cuando el pueblo permanecía cerca de Dios. Pero el pecado cambió el sonido, y ahora se escucha una voz de dolor.

Parece ser el clamor de quienes huyeron desde todas las regiones de la tierra hacia la fortaleza de Sion en busca de seguridad. En vez de alegrarse porque habían logrado llegar allí, lamentaban haberse visto obligados a buscar refugio. Decían: «¡Qué arruinados estamos! ¡Nos han despojado de todo! Estamos avergonzados y confundidos por nuestra pobreza». Les daba vergüenza haberlo perdido todo, pero no les daba vergüenza su pecado. Lamentaban haber sido expulsados de la tierra, pero no haber abandonado al SEÑOR para seguir sus propios deseos. De esta manera, los corazones endurecidos se afligen por los problemas, pero no por la maldad que los causó.

Todavía vendrán más cosas que exigirán lamento. La situación es mala ahora, pero empeorará. Quienes fueron expulsados de su tierra, así como la tierra había expulsado justamente a los cananeos por causa de su pecado (Levítico 18:28), se quejan de haber sido obligados a entrar en la ciudad. Pero poco después, los habitantes de la ciudad, junto con ellos, también serán expulsados. Sin embargo, escuchen la palabra del SEÑOR, porque todavía tiene algo más que decirles (Jeremías 9:20). Que las mujeres escuchen, porque los corazones sensibles están más dispuestos a sentir dolor y temor. Los hombres no prestarán atención, pero los profetas predicarán con gusto ante un grupo de mujeres que tiemblan ante la palabra de Dios. Reciban en sus oídos la palabra que sale de la boca de Dios y acójanla, aunque sea una palabra de terror.

Que las mujeres enseñen a sus hijas a lamentarse. Esto muestra que el sufrimiento durará y que el dolor pasará a la siguiente generación. Los jóvenes se sienten naturalmente atraídos por la alegría y la ligereza, pero las mujeres mayores deben enseñarles a las más jóvenes a tomar la vida con seriedad. Deben decirles que este mundo es un valle de lágrimas y formarlas entre las que lamentan en Sion (Tito 2:4-5). Que cada mujer enseñe a su vecina a lamentarse. Esto muestra que el sufrimiento se extenderá de casa en casa. Nadie tendrá que compadecerse de sus amigas, porque todas tendrán suficientes razones para lamentarse por sí mismas.

Quienes realmente sienten el terror del Señor deben procurar despertar ese mismo temor en los demás. El juicio anunciado se presenta con toda su gravedad. Muchos serán muertos (Jeremías 9:21). La muerte avanzará triunfante, y nadie escapará cuando venga con su encargo. No podrán detenerla las puertas cerradas, porque entrará por las ventanas como ladrón en la noche. También entrará en los palacios de los príncipes y de los grandes, por más lujosos, fuertes o bien protegidos que sean. Ningún palacio puede mantener fuera a la muerte. Los que estén afuera tampoco estarán más seguros: la muerte acabará incluso con los niños que estén en las calles y con los jóvenes que caminen por ellas.

Los niños quizá habrían podido ser perdonados por compasión, ya que no habían hecho ningún mal. Los jóvenes quizá habrían podido ser perdonados por razones prácticas, porque todavía podían ser útiles. Sin embargo, unos y otros caerán juntos bajo la espada. En nuestros días, hasta las guerras más crueles suelen perdonar a quienes no están armados. Pero entonces, incluso los niños y las niñas que jueguen en las calles serán entregados a la furia del conquistador.

Los que mueran también quedarán sin sepultura (Jeremías 9:22). El Señor dice esto para confirmar y reforzar lo que ya había anunciado: incluso los cuerpos humanos caerán como estiércol, abandonados y dejados a pudrirse como él. La decencia humana común exige que los sobrevivientes entierren a los muertos, aunque solo sea por su propio bienestar. Pero en ese momento serán tantos los muertos y estarán esparcidos por toda la tierra que será imposible enterrarlos a todos. No habrá suficientes manos para hacerlo, y los conquistadores no lo permitirán. Incluso quienes debieran encargarse de ello estarán tan abrumados por el dolor que no tendrán fuerzas ni ánimo para hacerlo.

Hasta los cuerpos más hermosos y fuertes, después de permanecer algún tiempo, se convierten en estiércol, porque nuestros cuerpos son débiles. Caerán tantos que sus cadáveres cubrirán los surcos del campo, como montones de estiércol. Nadie les prestará más atención que un segador a los puñados que deja para que los espigadores los recojan, porque nadie reunirá esos cuerpos. Permanecerán a la vista como monumentos del juicio de Dios, para que lo que vean los ojos de los sobrevivientes obstinados llegue a tocarles el corazón: «No los mates; no los entierres, para que mi pueblo no se olvide» (Salmo 59:11).

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Jeremías 9:12 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

Cómo puede ayudarte tu IA cristiana

Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana

menu_book

Estudio bíblico

psychology

Orientación para la vida

favorite

Apoyo en la oración

lightbulb

Sabiduría diaria

forum Pregúntale a tu IA cristiana — Gratis

Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes

De este capítulo

auto_awesome

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.