Versículo destacado
Jeremías 4:3 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Porque así dice el SEÑOR a los hombres de Judá y de Jerusalén: Aren su tierra sin cultivar y no siembren entre espinos. "
Jeremías 4:3
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Si quieres volver, Israel, dice el SEÑOR, vuelve a mí; y si apartas tus abominaciones de mi vista, entonces no andarás errante.
2 Y jurarás: «Vive el SEÑOR», con verdad, con juicio y con justicia; y las naciones se bendecirán en él, y en él se gloriarán.
3 Porque así dice el SEÑOR a los hombres de Judá y de Jerusalén: Aren su tierra sin cultivar y no siembren entre espinos.
4 Circuncídense para el SEÑOR y quiten los prepucios de su corazón, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que mi furia salga como fuego y arda sin que nadie pueda apagarla, por la maldad de sus acciones.
5 Declárenlo en Judá y publíquenlo en Jerusalén; digan: Toquen la trompeta en la tierra. Griten, reúnanse y digan: Reunámonos y entremos en las ciudades fortificadas.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Ahora el profeta dirige su mensaje, en el nombre de Dios, al pueblo que vivía en su propia tierra. Antes había hablado hacia el norte (Jeremías 3:12), para consolar a quienes ya estaban exiliados y humillados bajo la mano de Dios. Ahora habla a los hombres de Judá y de Jerusalén, que todavía disfrutaban de prosperidad, para advertirles y despertarlos. En estos versículos, los exhorta a arrepentirse y cambiar su manera de vivir, porque esa era la única forma de evitar el terrible juicio que estaba a punto de caer sobre ellos.
Primero les dice qué deben hacer. Deben tratar su corazón como tratarían un campo del que esperan obtener una cosecha: tienen que romper la tierra endurecida. «Aren su tierra sin cultivar» significa, en efecto, «trabajen la tierra que no ha sido cultivada», para que no siembren entre espinos (Jeremías 4:3). En otras palabras, preparen su corazón para recibir la misericordia de Dios, quiten todo lo que impide que esa misericordia obre en ustedes, y entonces podrán esperar que Dios bendiga sus esfuerzos.
Un corazón que no ha reconocido su pecado ni se ha humillado es como una tierra sin cultivar, un terreno que no ha sido trabajado. Sigue siendo nuestro campo, que se nos ha confiado y por el cual tendremos que rendir cuentas, pero permanece abierto, improductivo y cubierto de espinos y maleza que brotan naturalmente de un corazón pecaminoso. Si la gracia no lo renueva, la lluvia y el sol se desperdician en él (Hebreos 6:7-8). Por eso debemos permitir que esa tierra endurecida sea removida. Lo hacemos examinando nuestro corazón y dejando que la palabra de Dios corte y separe lo que está mezclado, como lo hace el arado (Hebreos 4:12). También debemos «rasgar el corazón», es decir, abrirlo por completo con un verdadero dolor por el pecado (Joel 2:13), y arrancar de raíz los pecados que ahogan nuestros esfuerzos y arruinan nuestras esperanzas, como los espinos (Oseas 10:12).
Segundo, deben hacer por su alma lo que en otro tiempo se había hecho por su cuerpo cuando entraron en el pacto de Dios, es decir, en ese acuerdo solemne con él (Jeremías 4:4). «Circuncídense para el SEÑOR» significa: «Quiten el prepucio de su corazón». En términos sencillos, deben dar muerte a los pecados de la carne y a sus deseos. Deben quitar esa capa adicional de maldad que les impide recibir la palabra de Dios con un corazón humilde (Santiago 1:21). No deben jactarse de la señal externa de la circuncisión ni confiar en ella, porque la señal en el cuerpo no sirve de nada sin aquello que representa. Era una señal de devoción a Dios; por eso, la realidad interior debe corresponder a la profesión exterior. Entréguense por completo al SEÑOR, para que verdaderamente le pertenezcan como su pueblo especial. La circuncisión también implicaba la obligación de guardar la ley; por eso, deben asumir nuevamente esa responsabilidad. Era un sello de la justicia que viene por la fe; así que aférrense a esa justicia y, de esa manera, circuncídense para el SEÑOR.
También se les advierte del peligro que deben procurar evitar. Deben arrepentirse y cambiar su conducta; de lo contrario, la furia de Dios estallará como fuego, y ya está lista para hacerlo. Su ira es como el fuego que salió de la presencia del SEÑOR y consumió los sacrificios, y como el fuego que se mantenía encendido continuamente en el altar y no podía apagarse. Así es la ira de Dios contra los pecadores obstinados a causa de sus malas acciones. Lo que más deberíamos temer es la ira de Dios, porque es la fuente y el centro amargo de todas las aflicciones presentes, y llegará a ser la medida plena de la miseria eterna. Nuestras malas acciones son las que encienden ese fuego. Por eso, cuando vemos lo cerca que estamos de caer bajo esa ira, debemos despertar y servir a Dios con todo cuidado, asegurándonos de que su gracia nos limpie y nos transforme.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Jeremías 4:1
"Si quieres volver, Israel, dice el SEÑOR, vuelve a mí; y si apartas tus abominaciones de mi vista, entonces no andarás errante."
Jeremías 4:2
"Y jurarás: «Vive el SEÑOR», con verdad, con juicio y con justicia; y las naciones se bendecirán en él, y en él se gloriarán."
Jeremías 4:4
"Circuncídense para el SEÑOR y quiten los prepucios de su corazón, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que mi furia salga como fuego y arda sin que nadie pueda apagarla, por la maldad de sus acciones."
Jeremías 4:5
"Declárenlo en Judá y publíquenlo en Jerusalén; digan: Toquen la trompeta en la tierra. Griten, reúnanse y digan: Reunámonos y entremos en las ciudades fortificadas."
Jeremías 4:6
"Levanten la bandera hacia Sion; retírense, no se detengan, porque traeré mal desde el norte y una gran destrucción."
Jeremías 4:7
"El león ha subido desde su espesura, y el destructor de las naciones ya está en camino; ha salido de su lugar para dejar desolada tu tierra. Tus ciudades quedarán devastadas, sin habitante."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.