Versículo destacado
Génesis 37:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
Sus hermanos fueron a apacentar el rebaño de su padre en Siquem.
Génesis 37:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre guardó lo dicho.
12 Sus hermanos fueron a apacentar el rebaño de su padre en Siquem.
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Aquí vemos, en primer lugar, la bondadosa visita que José hizo a sus hermanos por mandato de su padre. Ellos estaban apacentando el rebaño en Siquem, a muchos kilómetros de distancia. Algunos piensan que habían ido allí a propósito, con la esperanza de que José fuera enviado tras ellos para poder hacerle daño. Sin embargo, tanto José como su padre parecen haber sido más inocentes y confiados que precavidos. Si Dios no hubiera tenido el propósito de usar aquello para bien, José nunca habría caído en manos de quienes lo odiaban.
José nos da un excelente ejemplo de obediencia a su padre. Aunque era el hijo favorito, estaba dispuesto a servirle como un siervo. Respondió de inmediato: «Aquí estoy» (Génesis 37:13). Los hijos que son más amados por sus padres también deberían ser los más obedientes. Así es como el amor se expresa y se corresponde de manera correcta.
También muestra bondad hacia sus hermanos. Sabía que lo odiaban y que le tenían envidia, pero no se negó a cumplir la orden de su padre. No puso objeciones porque el viaje fuera largo o peligroso. Más bien, aceptó con disposición la oportunidad de mostrar respeto a sus hermanos. Amar a quienes nos odian es una lección difícil y que rara vez practicamos bien. Aunque nuestros familiares no cumplan con su deber hacia nosotros, nosotros todavía debemos cumplir con nuestro deber hacia ellos.
José fue enviado a Siquem para averiguar si sus hermanos estaban bien allí y si la gente de esa región se había levantado contra ellos. Eso pudo haber ocurrido debido a la cruel matanza de los habitantes de Siquem que ellos habían cometido anteriormente. Cuando José no los encontró en Siquem, siguió hasta Dotán. Esto mostró que no solo estaba obedeciendo a su padre. Si su único objetivo hubiera sido obedecer, podría haberse regresado después de no encontrarlos. Siguió buscándolos porque los amaba. En eso se veía claramente el amor fraternal.
En segundo lugar, vemos el cruel y odioso complot de sus hermanos, quienes pagaron el bien con el mal. Cuando lo vieron de lejos, hicieron planes contra él (Génesis 37:18). No fue un arrebato repentino de enojo. Lo habían pensado bien, y su malicia era fría y deliberada. El que odia a su hermano ya va camino al asesinato, porque lo cometerá si se presenta la oportunidad (1 Juan 3:15). Los planes malvados son peores que los pecados impulsivos, porque revelan una corrupción más profunda del corazón.
Su propósito era sumamente cruel. Nada menos que la sangre de José los dejaría satisfechos: «Vamos, matémoslo» (Génesis 37:20). El odio arraigado desea la vida de los justos (Proverbios 29:10). Más adelante aparece ese mismo espíritu en la mujer descrita en la Escritura, embriagada con la sangre de los santos. También se burlaron de él por sus sueños (Génesis 37:19). «¡Ahí viene el soñador!», dijeron, y añadieron: «Veremos qué pasa con sus sueños» (Génesis 37:20). Lo que más los enfurecía era la idea de tener que inclinarse ante él. Querían impedirlo matándolo. Quienes se enfurecen contra los planes de Dios intentan frustrarlos, pero están librando una batalla que no pueden ganar (Salmo 2:1-3). Los propósitos de Dios permanecerán.
También acordaron guardar el secreto entre ellos y encubrir el asesinato con una mentira. Pensaban decir que algún animal salvaje se lo había comido. Sin embargo, al intentar devorarlo, demostraron ser peores que los animales salvajes. Por lo general, ni siquiera las bestias atacan a los de su propia especie, pero estos hermanos estaban despedazando a uno de su propia familia.
En tercer lugar, Rubén, el hermano mayor de José, hizo un plan para rescatarlo (Génesis 37:21-22). Dios puede levantar ayuda para su pueblo aun en medio de sus enemigos, porque tiene bajo su control el corazón de todos. Rubén tenía más razones que los demás para resentir a José, pues era el primogénito y había perdido el honor especial que Jacob le estaba dando a José. Sin embargo, terminó siendo su mejor amigo entre ellos.
Rubén parece haber tenido un carácter apacible y débil, lo que lo había llevado a cometer un pecado sexual. Simeón y Leví, los dos hermanos siguientes, tenían un carácter violento, que los inclinaba al asesinato. Rubén fue quien se estremeció ante la idea de matar a José. Debemos protegernos de los pecados hacia los que nos sentimos más inclinados y también aprovechar nuestro rechazo natural para resistir aquellos pecados que menos nos atraen. Rubén propuso algo que los demás consideraron compatible con su propósito, pero él tenía la intención de rescatar a José y devolverlo a su padre. Tal vez también esperaba recuperar el favor de su padre, que había perdido recientemente. Sin embargo, Dios dirigió todo conforme a su propio plan e hizo de José el medio para salvar muchas vidas.
José también nos dirige la mirada hacia Cristo. Era el hijo amado de su padre, pero fue odiado por un mundo malvado. Aun así, el Padre lo envió desde su presencia para visitarnos con profunda humildad y amor. Vino del cielo a la tierra para buscarnos y salvarnos, y aun entonces la gente conspiró contra él. Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron. En cambio, conspiraron contra él: «Este es el heredero. Vamos, matémoslo». Gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!». Él se sometió a todo esto para cumplir su propósito de redimirnos y salvarnos.
De este capítulo
Génesis 37:1
"Jacob habitó en la tierra donde su padre había vivido como extranjero, en la tierra de Canaán."
Génesis 37:2
"Estas son las generaciones de Jacob. José, a los diecisiete años, apacentaba el rebaño con sus hermanos. El muchacho estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, las esposas de su padre; y José llevó a su padre un mal informe acerca de ellos."
Génesis 37:3
"Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque era el hijo de su vejez; y le hizo una túnica de muchos colores."
Génesis 37:4
"Cuando sus hermanos vieron que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, lo odiaron y no podían hablarle en paz."
Génesis 37:5
"José tuvo un sueño y se lo contó a sus hermanos; y ellos lo odiaron aún más."
Génesis 37:6
"Él les dijo: Escuchen, por favor, este sueño que tuve:"
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