Versículo destacado
Génesis 31:43 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Labán respondió a Jacob: Estas hijas son mis hijas, estos hijos son mis hijos, este ganado es mi ganado y todo lo que ves es mío. Pero ¿qué puedo hacer hoy a estas hijas mías o a los hijos que ellas dieron a luz? "
Génesis 31:43
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
41 Así he estado veinte años en tu casa. Te serví catorce años por tus dos hijas y seis años por tu ganado, y tú cambiaste mi salario diez veces.
42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el Temor de Isaac no hubiera estado conmigo, sin duda ahora me habrías despedido con las manos vacías. Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.
43 Labán respondió a Jacob: Estas hijas son mis hijas, estos hijos son mis hijos, este ganado es mi ganado y todo lo que ves es mío. Pero ¿qué puedo hacer hoy a estas hijas mías o a los hijos que ellas dieron a luz?
44 Ahora, pues, ven; hagamos un pacto tú y yo, y que sea testigo entre tú y yo.
45 Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó como piedra erigida.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí vemos cómo se resolvió el asunto entre Labán y Jacob. Labán no tenía una verdadera respuesta a la acusación de Jacob. No podía defenderse ni condenar a Jacob, pero su propia conciencia lo había declarado culpable del mal que había hecho. Aun así, no quería admitir su culpa, pedirle perdón a Jacob ni reparar el daño.
En lugar de eso, cambió el rumbo de la conversación al hablar afectuosamente de las esposas y los hijos de Jacob: «Estas hijas son mis hijas» (Génesis 31:43). Al no poder justificar sus acciones, en cierto sentido estaba admitiendo lo que debió haber hecho. Debió haberlos tratado como parte de su propia familia, pero los había tratado como extraños (Génesis 31:15). Es común que quienes no sienten un afecto verdadero hagan alarde de él cuando les conviene. Labán también pudo haber estado presumiendo, hablando con orgullo y exageración, como si dijera: «Todo lo que ves es mío». Eso no era verdad, porque todo le pertenecía a Jacob, quien había pagado un alto precio por ello. Aun así, Jacob le permitió hablar de esa manera, al ver que Labán estaba suavizando su actitud. La gente dominada por los valores de este mundo se preocupa mucho por las posesiones. Le gusta presumir: «Esto es mío y aquello es mío», como Nabal, quien dijo: «Mi pan y mi agua» (1 Samuel 25:11).
Entonces Labán propuso un pacto de amistad, y Jacob aceptó de inmediato, sin exigir primero que Labán se humillara y mucho menos que le devolviera lo que le debía. Cuando surgen conflictos, debemos estar dispuestos a hacer las paces en términos justos. La paz y el amor son tesoros tan valiosos que difícilmente podemos pagar demasiado por conservarlos. Es mejor aceptar alguna pérdida que seguir viviendo en contienda.
Jacob dejó los detalles del acuerdo en manos de Labán. En primer lugar, el pacto significaba que Jacob sería un buen esposo para sus esposas, que no las maltrataría ni tomaría otras mujeres además de ellas (Génesis 31:50). Jacob no le había dado a Labán ninguna razón para temer que sería cruel con ellas, pero estuvo dispuesto a hacer esa promesa. Aunque Labán mismo las había maltratado, quería comprometer a Jacob a no hacer lo mismo. Quienes son duros con los demás suelen ser los primeros en sospechar de otros, y quienes descuidan sus propias obligaciones suelen exigir más que nadie de los demás.
En segundo lugar, el acuerdo significaba que Jacob no sería un mal vecino para Labán (Génesis 31:52). Prometieron que ningún acto de hostilidad volvería a interponerse entre ellos. Jacob debía perdonar y olvidar los males que había sufrido, sin guardarlos en contra de Labán ni de su familia en el futuro. Podemos sentir profundamente una ofensa, aun cuando no tengamos derecho a vengarnos.
El pacto se hizo con mucha solemnidad, conforme a las costumbres de aquella época. Levantaron una columna (Génesis 31:45) y un montón de piedras (Génesis 31:46) para que el acuerdo fuera recordado. En ese tiempo quizá todavía no se conocían los acuerdos escritos, o no era común usarlos. También ofrecieron un sacrificio, una ofrenda de paz (Génesis 31:54). Nuestra paz con Dios trae verdadero consuelo a la paz que tenemos unos con otros. Si ambas partes están reconciliadas con él, les será más fácil reconciliarse entre sí.
También comieron pan juntos (Génesis 31:46), compartiendo la comida relacionada con el sacrificio (Génesis 31:54). Esto demostraba una reconciliación sincera. En la antigüedad, los pactos de amistad a menudo se confirmaban comiendo y bebiendo juntos. Era como un banquete de amor.
Además, invocaron a Dios como testigo de su sinceridad. Primero hablaron de él como testigo (Génesis 31:49): «El Señor vigile entre tú y yo». Esto significa: «Que el Señor vea todo lo que cualquiera de los dos haga para quebrantar este acuerdo. Cuando no podamos vernos, que su presencia nos detenga. Estemos donde estemos, estamos bajo su mirada». Estas palabras también pueden entenderse como una oración. Los amigos que están separados pueden hallar consuelo en esto, porque cuando no pueden saber cómo está el otro ni ayudarlo, Dios vigila entre ellos y ve a ambos.
También invocaron a Dios como juez (Génesis 31:53). Lo llamaron el Dios de Abraham, de quien descendía Jacob; el Dios de Nahor, de quien descendía Labán; y el Dios de su padre, su antepasado común. Esto muestra que adoraban al mismo Dios, algo que debió haberles impedido vivir en enemistad. Quienes tienen un mismo Dios deberían tener un mismo corazón. Quienes están de acuerdo en su fe deberían esforzarse por estar de acuerdo en todo lo demás. Dios es el juez entre quienes están en conflicto, y juzgará con justicia. Quien hace el mal lo hace corriendo un gran riesgo.
También le dieron un nuevo nombre al lugar (Génesis 31:47-48). Labán lo llamó con un nombre arameo, y Jacob le dio el nombre hebreo Galeed, «montón del testimonio»; también fue llamado Mizpa, que significa «torre de vigilancia» (Génesis 31:49). Como sus descendientes estaban incluidos en el pacto, se aseguraron de conservar su memoria. Estos nombres armonizan bien con las señales del pacto del evangelio, que son testigos a nuestro favor si somos fieles, pero testigos contra nosotros si somos falsos. El nombre que Jacob le dio, Galeed, fue el que permaneció, no el que le dio Labán.
En todo esto, Labán habló mucho y trató de darse gran importancia. Jacob dijo poco. Cuando Labán invocó a Dios con muchos títulos, Jacob simplemente juró por el temor de su padre Isaac, es decir, por el Dios a quien Isaac temía y servía, a diferencia de Abraham y Nahor, quienes en otro tiempo habían servido a otros dioses. Las pocas palabras de Jacob valían más que todos los discursos y las repeticiones vacías de Labán. Las palabras de los sabios se escuchan en la quietud más que los gritos de quien gobierna entre los necios (Eclesiastés 9:17).
Finalmente, después de toda aquella conversación llena de enojo, se separaron como amigos (Génesis 31:55). Labán besó con verdadero afecto a sus hijos y a sus hijas, los bendijo y luego regresó en paz a su casa. Muchas veces Dios es mejor con nosotros de lo que nuestros temores nos hacen pensar. Él puede cambiar de manera admirable el corazón de las personas a nuestro favor, mucho más allá de lo que esperábamos. Nunca es en vano confiar en él.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Génesis 31:1
"Y él oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: «Jacob se ha llevado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha obtenido toda esta riqueza»."
Génesis 31:2
"Y Jacob observó el semblante de Labán y vio que ya no era hacia él como antes."
Génesis 31:3
"Y el SEÑOR dijo a Jacob: «Regresa a la tierra de tus padres y a tu parentela, y yo estaré contigo»."
Génesis 31:4
"Entonces Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño,"
Génesis 31:5
"y les dijo: Veo que el semblante de su padre ya no es hacia mí como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo."
Génesis 31:6
"Y ustedes saben que he servido a su padre con todas mis fuerzas."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.