Versículo destacado
Génesis 27:41 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Esaú odió a Jacob por la bendición con que su padre lo había bendecido. Y Esaú dijo en su corazón: Se acercan los días de luto por mi padre; entonces mataré a Jacob, mi hermano. "
Génesis 27:41
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
39 Isaac, su padre, respondió y le dijo: Mira, tu morada será de la fertilidad de la tierra y del rocío del cielo desde arriba.
40 Vivirás por tu espada y servirás a tu hermano; pero sucederá que, cuando tengas el dominio, romperás su yugo de sobre tu cuello.
41 Esaú odió a Jacob por la bendición con que su padre lo había bendecido. Y Esaú dijo en su corazón: Se acercan los días de luto por mi padre; entonces mataré a Jacob, mi hermano.
42 Cuando le contaron a Rebeca estas palabras de Esaú, su hijo mayor, ella mandó llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: Mira, Esaú, tu hermano, se consuela respecto de ti con el propósito de matarte.
43 Ahora, pues, hijo mío, obedece mi voz: levántate y huye a Harán, donde está Labán, mi hermano.
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Aquí vemos, en primer lugar, la profunda amargura de Esaú contra Jacob por causa de la bendición que Jacob había recibido (Génesis 27:41). Siguió el mismo camino que Caín, quien mató a su hermano porque Abel había hallado el favor de Dios, favor que Caín había perdido por su propio pecado. El odio de Esaú no tenía una razón justa: odiaba a Jacob solamente porque su padre lo había bendecido y Dios lo amaba. La felicidad del pueblo de Dios suele despertar la envidia de los pecadores. A quienes el cielo bendice, el infierno los maldice.
Su odio también era cruel. Nada menos que el asesinato lo satisfaría. Los perseguidores tienen sed de la sangre de los santos. Él dijo: «Mataré a mi hermano». ¿Cómo podía pronunciar esas palabras sin temor? ¿Cómo podía llamar hermano a Jacob y, al mismo tiempo, planear su muerte? La furia de los perseguidores no se detiene ni siquiera ante los lazos más fuertes y sagrados.
También era un odio astuto y calculador. Esaú esperaba que Isaac muriera pronto, y entonces los dos hermanos tendrían que enfrentarse por sus derechos e intereses, lo que le daría una oportunidad para vengarse. Pensaba que no bastaba con vivir por la espada (Génesis 27:40), a menos que su hermano también muriera por ella. No quería causarle dolor a su padre mientras Isaac viviera, así que planeaba esperar hasta después de su muerte. Le importaba poco cuánto sufrimiento dejaría entonces a su madre.
Esto nos enseña varias cosas. Hay hijos tan malos que sus buenos padres se convierten en una carga para ellos, y llegan a anhelar los días de luto. A menudo, las restricciones externas detienen a las personas en sus planes malvados, y por eso sus propósitos no llegan a cumplirse. Quienes creen que pueden detener los planes de Dios siempre terminan decepcionados. Esaú quería impedir que Jacob y la futura familia de Jacob gobernaran, matándolo antes de que se casara. Pero ¿quién puede deshacer lo que Dios ha declarado? Las personas pueden resistirse al propósito de Dios, pero no pueden cambiarlo.
En segundo lugar, vemos cómo Rebeca intentó detener el conflicto. Le advirtió a Jacob del peligro y le dijo que se fuera por un tiempo para protegerse. Le contó lo que había oído acerca del plan de Esaú: que él se consolaba pensando en matar a su hermano (Génesis 27:42). ¿Quién imaginaría que un pensamiento tan salvaje pudiera darle consuelo a un hombre? Si Esaú hubiera mantenido su plan en secreto, quizá su madre no lo habría sospechado. Pero la audacia de las personas en el pecado suele traicionarlas. Su furia es tan intensa que no pueden ocultarla, y «las aves del cielo» llevan la noticia.
Rebeca temía perder a sus dos hijos en un solo día (Génesis 27:45). Perdería al hijo asesinado y también al asesino, quien probablemente sería llevado ante la justicia por las autoridades o por la intervención directa de Dios. Si eso no sucedía, de todos modos perdería toda paz y consuelo en él. Cuando las personas se apartan de la virtud, en cierto sentido también se pierden para sus amigos. ¿Qué alegría puede tener alguien en un hijo que se ha vuelto como un hijo del diablo?
Rebeca también esperaba que, si Jacob permanecía lejos por un tiempo, la intensa ira de Esaú se enfriara poco a poco. Con frecuencia, la distancia en el tiempo y el lugar debilita los sentimientos fuertes. Ella esperaba que su enojo se apartara. Ceder puede calmar grandes ofensas, y aun quienes tienen una buena causa y cuentan con Dios de su lado necesitan actuar con prudencia y cuidado para protegerse.
Además, Rebeca intentó convencer a Isaac señalando otra razón para el viaje de Jacob: debía ir con sus parientes para encontrar una esposa (Génesis 27:46). No le contó a Isaac el malvado plan de Esaú contra la vida de Jacob, porque no quería afligirlo. En cambio, sabiamente tomó otro camino para alcanzar su propósito. Isaac ya estaba disgustado porque Esaú se había casado con mujeres hititas, así que Rebeca aprovechó esa preocupación para procurar un mejor matrimonio para Jacob. Un fracaso debería advertirnos contra otro. En verdad, son descuidadas las personas que tropiezan dos veces con la misma piedra.
Sin embargo, parece que Rebeca habló con demasiada intensidad cuando dijo: «¿De qué me servirá la vida si Jacob se casa con una mujer cananea?». Gracias a Dios, nuestro consuelo no depende de una sola persona. Aun cuando las cosas no salen como queremos o nuestros familiares no nos agradan en todos los sentidos, todavía podemos cumplir con nuestras responsabilidades y disfrutar las bendiciones de la vida. Tal vez Rebeca habló así porque pensaba que era necesario para impulsar a Isaac a actuar rápidamente.
También debemos notar que Jacob, aunque era un joven bueno y sensato, todavía necesitaba ser apartado del camino de la tentación. Incluso él podía haber sido perjudicado por el mal ejemplo de su hermano o haber sido arrastrado al peligro por causa de este. No debemos confiar demasiado ni siquiera en los hijos que parecen más prometedores. Hay que cuidarlos y mantenerlos alejados del peligro.
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De este capítulo
Génesis 27:1
"Y sucedió que, cuando Isaac envejeció y sus ojos se debilitaron tanto que ya no podía ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Mira, aquí estoy."
Génesis 27:2
"Y él dijo: Mira, ya soy viejo y no sé el día de mi muerte."
Génesis 27:3
"Ahora, pues, toma, te ruego, tus armas, tu aljaba y tu arco; sal al campo y caza para mí alguna pieza."
Génesis 27:4
"Prepárame una comida sabrosa, como a mí me gusta, y tráemela para que yo coma y mi alma te bendiga antes de que muera."
Génesis 27:5
"Rebeca oyó cuando Isaac hablaba con Esaú, su hijo. Y Esaú fue al campo para cazar una pieza y traerla."
Génesis 27:6
"Entonces Rebeca habló con Jacob, su hijo, y le dijo: Mira, oí a tu padre hablarle a Esaú, tu hermano, y decir:"
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