Versículo destacado
Ezequiel 20:27 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Por tanto, Hijo del Hombre, habla a la casa de Israel y diles: Así dice el Señor DIOS: Aun en esto sus padres me han blasfemado, pues cometieron una transgresión contra mí. "
Ezequiel 20:27
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
25 Por tanto, también les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no vivirían.
26 Y los contaminé mediante sus propios dones, cuando hicieron pasar por el fuego a todo el que abre la matriz, para dejarlos desolados, a fin de que supieran que yo soy el SEÑOR.
27 Por tanto, Hijo del Hombre, habla a la casa de Israel y diles: Así dice el Señor DIOS: Aun en esto sus padres me han blasfemado, pues cometieron una transgresión contra mí.
28 Cuando los llevé a la tierra que había jurado darles alzando mi mano, vieron toda colina alta y todos los árboles frondosos. Allí ofrecieron sus sacrificios y presentaron la provocación de su ofrenda; allí también produjeron su aroma agradable y derramaron sus libaciones.
29 Entonces les dije: ¿Qué es el lugar alto al cual ustedes van? Y su nombre se llama Bamah hasta el día de hoy.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
El profeta continúa relatando las rebeliones de Israel para profundizar su vergüenza y mostrar con mayor claridad su culpa. Dice que siguieron pecando después de establecerse en Canaán. Dios les había advertido muchas veces, pero aun así continuaron insultándolo y cometiendo contra él el mismo pecado (Ezequiel 20:27). Es algo grave negarse a aprender del daño que el pecado ya les ha causado a quienes vivieron antes. Esa negativa es, en sí misma, una forma de blasfemia, porque trata los juicios de Dios como si no significaran nada.
Dios había cumplido su promesa y los había llevado a la tierra que había jurado darles. La incredulidad y la desobediencia retrasaron el cumplimiento de esa promesa, pero no la anularon. Muchas veces estuvieron cerca de la destrucción en el desierto, y aun así finalmente llegaron a Canaán. Del mismo modo, el pueblo de Dios llega al cielo pasando por muchos peligros, porque sus pecados y sus corazones pecaminosos son muy fuertes. Es una maravilla de la misericordia que finalmente sean salvos.
Pero quebrantaron el mandamiento de Dios con su vergonzosa adoración de ídolos. Él les había ordenado destruir toda señal de idolatría para que no fueran tentados a apartarse de su santuario. En vez de hacerlo, se encariñaron con aquellos lugares. En cada colina alta y debajo de todo árbol frondoso ofrecían sacrificios, como si esos lugares fueran apropiados para adorar. Presentaban allí lo que solo debía ofrecerse en el altar de Dios, y con esto le causaban una gran ofensa (Ezequiel 20:28). Sus sacrificios les costaban algo, pero como se ofrecían en el lugar equivocado y de la manera equivocada, se convirtieron en una abominación para el Señor.
Continuaron haciendo esto aun después de recibir repetidas advertencias (Ezequiel 20:29). Dios les hablaba por medio de sus profetas y los hacía pensar en el rumbo que llevaban y en lo que estaban haciendo. En efecto, les preguntaba qué encontraban tan atractivo en aquellos lugares altos como para abandonar la adoración que él había establecido. Esos lugares tenían un origen pagano, y allí los sacrificios se ofrecían realmente a los demonios, no a Dios (Deuteronomio 32:17). Israel abandonaba la fuente de la vida por cisternas rotas y escogía lo que Dios prohibía en lugar de lo que él mandaba y aceptaba.
Sin embargo, permaneció el nombre Bamá, que significa «lugar alto». Ellos insistían en seguir su propio camino, sin importar lo que Dios o sus profetas dijeran. Estaban aferrados a sus lugares altos, y aun durante los mejores reinados estos no fueron eliminados por completo. El pecado y el pecador son difíciles de separar.
El mismo amor obstinado por la idolatría siguió dominando también a la siguiente generación (Ezequiel 20:30). Ezequiel debía preguntarle a la casa de Israel de su tiempo, cuyos ancianos estaban sentados delante de él, si ellos también estaban tan contaminados como sus padres. Después de todo lo que Dios había dicho por medio de tantos profetas y de todo lo que había hecho mediante repetidos juicios, ¿seguirían sin aprender la lección? ¿Continuarían cometiendo los mismos pecados detestables de sus padres? Estaban decididos a regresar a aquellos pecados antiguos. Ofrecían regalos en los lugares altos y hacían que sus hijos pasaran por el fuego, ya fuera mediante sus acciones o mediante sus deseos e intenciones. De ese modo, continuaban siendo idólatras hasta ese mismo día.
Al parecer, estos ancianos estaban planeando algún tipo de compromiso con las naciones que los rodeaban. Querían conservar en su corazón al Dios de Israel y, al mismo tiempo, inclinarse ante los dioses de los pueblos entre los que vivían, con la esperanza de recibir un mejor trato y mayor seguridad. Dios le dice al profeta que les advierta que no obtendrán nada de ninguno de los dos lados.
Tampoco obtendrán nada al pedir orientación en privado a los profetas del Señor, porque Dios se niega a responder a quienes todavía están aferrados a los ídolos (Ezequiel 20:31). Declara claramente, por su propia vida, que no permitirá que ellos lo consulten. Ya lo había dicho antes y lo repite porque su decisión es justa y definitiva. No deben imaginar que sus preguntas lo honran ni esperar paz de parte de él mientras siguen aliados con sus ídolos. Nadie recibe un verdadero beneficio de la religión si su corazón no es completamente sincero. No puede haber una comunión dulce con Dios en la adoración si no somos sinceros interiormente con él.
Tampoco obtendrán nada al conformarse exteriormente a las prácticas de sus vecinos (Ezequiel 20:32). Lo que consideraban una estrategia inteligente en tiempos difíciles no les serviría de nada. Tal vez razonaban así: «Seremos como las naciones paganas. Nos uniremos a ellas para adorar a sus dioses, aunque en realidad no creamos en ellos. Entonces nos aceptarán como una de las familias del lugar y olvidarán que somos judíos». Pero Dios dice que ese plan fracasará. Sus vecinos podrían negarse a permitirles participar en su adoración o, si se lo permitían, pensarían peor de ellos por hacerlo. Los considerarían falsos y poco confiables, porque habían sido infieles a su propio Dios y deshonestos con los demás. No se obtiene nada mediante un compromiso pecaminoso, y los planes mundanos de los hipócritas no les servirán.
Solo la integridad y la rectitud pueden preservar a las personas y hacer que sean aprobadas tanto por Dios como por los demás. Una vida honesta y recta le da a la persona verdadera fortaleza y respeto. Dios valora ese carácter, y las personas también lo respetan.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Ezequiel 20:1
"Y sucedió que, en el séptimo año, en el quinto mes, el día diez del mes, algunos de los ancianos de Israel vinieron a consultar al SEÑOR y se sentaron delante de mí."
Ezequiel 20:2
"Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo:"
Ezequiel 20:3
"Hijo del Hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: Así dice el Señor DIOS: ¿Han venido ustedes a consultarme? Vivo yo, dice el Señor DIOS, que no seré consultado por ustedes."
Ezequiel 20:4
"¿Los juzgarás, Hijo del Hombre? ¿Los juzgarás? Hazles conocer las abominaciones de sus padres."
Ezequiel 20:5
"Y diles: Así dice el Señor DIOS: El día en que escogí a Israel, alcé mi mano ante la descendencia de la casa de Jacob y me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto; alcé mi mano ante ellos y dije: Yo soy el SEÑOR, su Dios."
Ezequiel 20:6
"Aquel día alcé mi mano ante ellos para sacarlos de la tierra de Egipto y llevarlos a una tierra que había explorado para ellos, una tierra que fluye leche y miel y que es el esplendor de todas las tierras."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.