Versículo destacado

Ezequiel 11:22 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" Entonces los querubines levantaron sus alas, y las ruedas estaban junto a ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba arriba, sobre ellos. "

Ezequiel 11:22

menu_book El versículo en contexto

20 para que anden según mis estatutos, guarden mis ordenanzas y las cumplan. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.

21 Pero a aquellos cuyo corazón anda tras el corazón de sus cosas detestables y sus abominaciones, les haré recaer su conducta sobre su propia cabeza, dice el Señor DIOS.

22 Entonces los querubines levantaron sus alas, y las ruedas estaban junto a ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba arriba, sobre ellos.

23 La gloria del SEÑOR subió de en medio de la ciudad y se detuvo sobre el monte que está al este de la ciudad.

24 Después, el espíritu me levantó y me llevó en una visión, por el Espíritu de Dios, a Caldea, a los cautivos. Entonces la visión que yo había visto subió y se apartó de mí.

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

Aquí se muestra, en primer lugar, la partida de la presencia de Dios de la ciudad y del templo. Cuando se le dio el mensaje al profeta, y recibió instrucciones completas para distinguir entre lo precioso y lo despreciable, los querubines levantaron sus alas, y las ruedas que estaban junto a ellos también se elevaron (Ezequiel 11:22), como antes en (Ezequiel 10:19). Los ángeles, una vez que terminan la obra que Dios les ha encomendado en este mundo, se apresuran a continuar, porque no pierden el tiempo.

La última vez dejamos la gloria del Señor en la puerta oriental del templo (Ezequiel 10:19), y aquí se dice que estaba en medio de la ciudad. Ahora se nos dice que, al no haber nadie que intercediera, nadie que la sostuviera ni nadie que la hiciera regresar, se trasladó al monte que estaba al oriente de la ciudad (Ezequiel 11:23). Ese era el monte de los Olivos. Allí el pueblo había levantado sus ídolos, desafiando abiertamente a Dios en su templo, cuando él todavía habitaba allí (1 Reyes 11:7). Por eso se le llamó el monte de la Corrupción (2 Reyes 23:13). Allí Dios, por así decirlo, establece su propio trono y su corte frente a quienes pensaban que podían quedarse con el templo después de que él se hubiera ido.

Desde ese monte se podía contemplar toda la ciudad. Dios se trasladó allí para llevar a cabo lo que había dicho: «Esconderé mi rostro de ellos y veré cuál será su fin» (Deuteronomio 32:20). Desde ese mismo monte, Cristo miró más adelante hacia la ciudad y lloró al ver de antemano su destrucción final a manos de los romanos. La gloria del Señor se trasladó allí como si todavía estuviera al alcance, dispuesta a regresar si, aun en ese momento, ellos comprendían las cosas que podían traerles paz.

Dios tarda en irse. Parece despedirse muchas veces antes de partir. Al alejarse tan despacio y de manera gradual, mostró que se iba con pesar y que no se habría marchado si ellos no lo hubieran expulsado por completo. En esencia, estaba diciendo: «¿Cómo podría abandonarte, Efraín? ¿Cómo podría entregarte, Israel?». Pero, aunque es paciente por mucho tiempo, no lo será para siempre. Al final, abandonará y rechazará a quienes primero lo hayan abandonado y rechazado a él.

En segundo lugar, está la partida de esta visión del profeta. Finalmente, la visión se elevó y se alejó de él (Ezequiel 11:24). Él la observó subir hasta que desapareció, lo cual fortalecería su fe en que se trataba de una visión proveniente del cielo. Había descendido de lo alto y, por eso, regresó hacia arriba. Las visiones que el pueblo de Dios tiene de su gloria no permanecen con ellos todo el tiempo. Reciben destellos de esa gloria y luego vuelven a perderlos. Prueban el gozo divino, pero todavía no disfrutan de un banquete pleno y permanente.

Fue desde el monte de los Olivos que la visión subió, lo cual anticipaba la ascensión de Cristo al cielo desde ese mismo monte. Quienes lo habían visto en la carne ya no lo verían después. Se había profetizado que, al final, sus pies se posarían sobre el monte de los Olivos (Zacarías 14:4).

En tercer lugar, el profeta regresó junto al pueblo que estaba en el cautiverio. El mismo Espíritu que lo había llevado en una visión a Jerusalén lo devolvió a Caldea, porque ese era el lugar que Dios le había asignado para vivir y servir por el momento. El Espíritu vino a él, no para liberarlo del cautiverio, sino para sostenerlo y consolarlo en medio de él. Eso era igualmente bueno.

En cuarto lugar, les contó a sus oyentes todo lo que había visto y oído (Ezequiel 11:25). Había recibido de Dios para poder transmitirlo, y fue fiel al que lo había enviado. Entregó el mensaje con honestidad. Habló de todo lo que Dios le había mostrado, y únicamente de lo que Dios le había mostrado.

Les habló de la gran maldad que había visto en Jerusalén y de la ruina que pronto caería sobre aquella ciudad. Lo hizo para que no lamentaran haberse rendido al rey de Babilonia, como Jeremías les había aconsejado, ni se culparan por ello. También quería que no envidiaran a quienes se habían quedado y se burlaban de ellos por haberse ido, ni desearan regresar. Debían conformarse con vivir en el cautiverio. ¿Quién querría vivir en una ciudad tan llena de pecado y tan cercana a la destrucción? Es mejor estar en Babilonia bajo el favor de Dios que en Jerusalén bajo su enojo y su maldición.

Este mensaje fue dirigido directamente a los que estaban en el cautiverio, pero también podemos suponer que enviaron su contenido a los habitantes de Jerusalén, ya que mantenían comunicación con ellos. Jerusalén habría salido beneficiada si hubiera atendido la advertencia.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Ezequiel 11:22 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

Cómo puede ayudarte tu IA cristiana

Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana

menu_book

Estudio bíblico

psychology

Orientación para la vida

favorite

Apoyo en la oración

lightbulb

Sabiduría diaria

forum Pregúntale a tu IA cristiana — Gratis

Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes

De este capítulo

auto_awesome

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.