Versículo destacado
Éxodo 4:18 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Moisés fue y volvió a Jetro, su suegro, y le dijo: Déjame ir, te ruego, y volver a mis hermanos que están en Egipto, para ver si todavía viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz. "
Éxodo 4:18
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 Él será tu portavoz ante el pueblo; él será para ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.
17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.
18 Moisés fue y volvió a Jetro, su suegro, y le dijo: Déjame ir, te ruego, y volver a mis hermanos que están en Egipto, para ver si todavía viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz.
19 Y el SEÑOR dijo a Moisés en Madián: Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida.
20 Entonces Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, los hizo montar en un asno y regresó a la tierra de Egipto; y Moisés tomó en su mano la vara de Dios.
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Aquí, Moisés primero le pide permiso a su suegro para regresar a Egipto (Éxodo 4:18). Su suegro había sido bondadoso con él cuando Moisés era un extranjero, así que Moisés no quiso actuar con rudeza e irse sin avisar. Tampoco habría sido justo que abandonara su trabajo sin permiso. Aun quienes están cerca de Dios y han sido llamados a servirle tienen responsabilidades con su familia y con el trabajo ordinario de este mundo.
Hasta donde sabemos, Moisés no le contó nada a Jetro acerca de la manera gloriosa en que Dios se le había aparecido. Una misericordia así es motivo para darle gracias a Dios, no para presumir delante de los demás.
Entonces Dios le da a Moisés más ánimo y más instrucciones para su misión. Después de aparecerse en la zarza para comenzar esta relación cercana, parece que Dios siguió hablando con Moisés con frecuencia, aunque de una manera menos abrumadora. Primero le dice que el peligro ya pasó: todos los hombres que habían intentado matarlo habían muerto, y el camino estaba libre (Éxodo 4:19). Es posible que Moisés tuviera un temor silencioso de caer en sus manos, aunque no lo expresara. En cambio, habló de su debilidad, de su falta de valor y de su dificultad para hablar. Dios conoce cada temor oculto que llevan sus hijos y sabe cómo fortalecerlos frente a él (Salmo 142:3).
Dios también le dice a Moisés que haga milagros no solo delante de los ancianos de Israel, sino también delante del faraón, el rey de Egipto (Éxodo 4:21). Algunos miembros de la corte del faraón quizá todavía recordaban a Moisés como el hijo de la hija del faraón, la princesa que lo había criado. Tal vez se burlaban de él por haber dejado atrás aquella vida. Pero ahora Moisés es enviado de regreso con un poder mucho mayor del que la princesa podría haberle dado. La vara con la que haría milagros le conferiría más honor que el cetro real de Egipto. Quienes renuncian al honor mundano por causa de Dios recibirán a cambio el honor que viene de él, que es el honor verdadero.
Dios también prepara a Moisés para la obstinación del faraón. El faraón había endurecido su propio corazón ante los clamores de los israelitas oprimidos y había cerrado su compasión. Ahora Dios, en justo juicio, endurecería el corazón del faraón frente a las señales, los milagros y las plagas. Quienes sirven como ministros deben esperar que muchos se resistan, aun cuando presenten las razones más contundentes y los argumentos más claros. No debemos sorprendernos cuando algunas personas no se dejen conmover. Sin embargo, Dios sigue siendo el juez de ese resultado.
Después, Dios pone en la boca de Moisés las palabras que debe comunicarle al faraón (Éxodo 4:22-23). Dios ya le había prometido: «Yo te enseñaré lo que debes decir» (Éxodo 4:12), y ahora cumple esa promesa. Moisés debe hablar en el nombre del gran SEÑOR: «Esto dice el SEÑOR». Esta es la primera vez que un hombre usa esa expresión, y más adelante se convierte en la manera habitual en que hablan los profetas. Escuche o se niegue a escuchar el faraón, Moisés debe entregar de todos modos la palabra de Dios.
Moisés también debe hablarle al faraón acerca de la relación especial de Israel con Dios. Israel no es simplemente un siervo ni un esclavo de la casa. Israel es el hijo de Dios, su primogénito: precioso, honorable y profundamente amado. El faraón no tiene ningún derecho a maltratar así al hijo de Dios. Por eso Moisés debe exigirle que deje ir a Israel. Dios llama a Israel «mi hijo» y también «mi primogénito», de modo que el faraón debe liberarlo. Dios cuida de su pueblo y defenderá su causa (Malaquías 3:17).
Si el faraón se niega, Moisés también debe advertirle acerca del juicio. Dios matará al primogénito de Egipto, incluso al primogénito del faraón. Quienes tratan con crueldad al pueblo de Dios deben esperar que Dios actúe contra ellos de la misma manera. Él se opondrá a los obstinados con firmeza.
Después de que Dios le aseguró que habían muerto los hombres que buscaban quitarle la vida, Moisés obedeció de inmediato. Tomó a su esposa y a sus hijos, y partió hacia Egipto (Éxodo 4:20). Aunque nuestra naturaleza pecaminosa suele oponerse al servicio al que Dios nos llama, la gracia ganará la batalla y obedecerá la visión celestial.
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De este capítulo
Éxodo 4:1
"Moisés respondió y dijo: Pero mira, no me creerán ni escucharán mi voz, porque dirán: El SEÑOR no se te ha aparecido."
Éxodo 4:2
"Y el SEÑOR le dijo: ¿Qué es eso que tienes en la mano? Él respondió: Una vara."
Éxodo 4:3
"Y dijo: Arrójala al suelo. Él la arrojó al suelo, y se convirtió en una serpiente; y Moisés huyó de delante de ella."
Éxodo 4:4
"Y el SEÑOR dijo a Moisés: Extiende tu mano y agárrala por la cola. Él extendió la mano, la agarró, y se convirtió en una vara en su mano."
Éxodo 4:5
"Para que crean que el SEÑOR, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido."
Éxodo 4:6
"Además, el SEÑOR le dijo: Mete ahora tu mano en tu seno. Él metió la mano en su seno y, cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve."
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