Versículo destacado
Zacarías 1:18 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Tuve otra visión, en la que vi aparecer cuatro cuernos. "
Zacarías 1:18
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 Por lo tanto, yo, el Señor, digo: Ahora me he vuelto con compasión a Jerusalén y voy a hacer que el templo y toda la ciudad sean reconstruidos.”
17 El ángel me dijo además: «Anuncia también esto: “El Señor todopoderoso dice: Voy a hacer que mis ciudades vuelvan a prosperar mucho; voy a dar nuevo aliento a Sión y voy a proclamar de nuevo a Jerusalén como mi ciudad elegida.”»
18 Tuve otra visión, en la que vi aparecer cuatro cuernos.
19 Le pregunté al ángel que hablaba conmigo qué significaban aquellos cuernos, y él me respondió: «Estos cuernos representan el poder de quienes han dispersado por todas partes a los habitantes de Judá, Israel y Jerusalén».
20 Después, el Señor me hizo ver a cuatro herreros.
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Este es el consuelo y la victoria de la iglesia, como se expresa en (Isaías 59:19): cuando el enemigo llega como una inundación, con gran fuerza y furia, el Espíritu del Señor levantará un estandarte contra él. En esta visión, la segunda que recibió el profeta, vemos esa verdad representada con claridad. El Espíritu de Dios permanece firme y hace retroceder el poder de los enemigos de la iglesia.
Primero, el profeta ve a los enemigos de la iglesia envalentonados, amenazantes y listos para destruirla. Ve cuatro cuernos (Zacarías 1:18), que se explican en (Zacarías 1:19). Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén; es decir, a los judíos tanto del campo como de la ciudad, porque eran el pueblo de Dios. Los habían arrollado como toros enfurecidos que usan sus cuernos, y los habían dispersado de tal manera que nadie se atrevía siquiera a levantar la cabeza (Zacarías 1:21).
Nadie se atrevía a mostrar resistencia, mucho menos a enfrentarse a ellos. Los cuernos representan poder y autoridad, levantados con fuerza y violencia. Hay cuatro cuernos porque los judíos estaban rodeados por todos lados. Si escapaban de un enemigo, se encontraban con otro. Judá, Jerusalén y muchos israelitas participaron en la reconstrucción del templo, pero enemigos de todas partes seguían haciéndolos retroceder y expulsándolos.
Rehum, Simsai y los demás samaritanos que se opusieron a la obra del templo fueron cuernos de esa clase (Esdras 4:8). También lo fueron Sanbalat, Tobías, los amonitas y los árabes que se resistieron a la reconstrucción de la muralla (Nehemías 4:7). Los enemigos de la iglesia tienen cuernos y usan su poder para obstaculizar toda buena obra. El gran enemigo de la iglesia del Nuevo Testamento tiene siete cabezas y diez cuernos (Apocalipsis 17:3), así que cualquiera que procure servir a la iglesia debe esperar oposición.
Después, el profeta ve activos y victoriosos a los amigos de la iglesia. Levanta los ojos y ve los cuatro cuernos; parecen tan poderosos que comienza a temer por la seguridad de toda persona buena y de toda buena obra. Pero entonces el Señor le muestra cuatro carpinteros, o trabajadores del metal, a quienes se les dio poder para derribar esos cuernos (Zacarías 1:20-21). Con nuestra mirada humana vemos por todas partes la fuerza del enemigo. Pero la fe ve que la iglesia sigue estando segura, porque el Señor nos lo muestra, así como abrió los ojos del siervo de Eliseo para que viera la guardia angelical alrededor de su amo (2 Reyes 6:17).
Quienes debían quebrar los cuernos de las naciones y expulsarlas eran carpinteros o trabajadores del metal; algunos piensan que eran herreros, hombres con la habilidad y la fuerza necesarias para esa tarea. Ese era su trabajo, y tenían listas las herramientas para realizarlo. Dios llama al servicio de su iglesia a quienes considera aptos, o a quienes prepara para la tarea. Si hay cuernos contra la iglesia, también hay trabajadores para la iglesia. La sabiduría y la habilidad humanas pueden superar la furia de las bestias, pues la humanidad ha logrado domesticar toda clase de animales (Santiago 3:7).
Había cuatro carpinteros, uno por cada cuerno: suficientes manos para derribarlos todos. No importa dónde esté amenazada la iglesia ni cuánto se oponga alguien a su obra; Dios puede encontrar maneras de restringir el poder del enemigo y convertir aun la ira en alabanza. Algunos consideran que estos cuatro carpinteros representan a Zorobabel, Josué, Esdras y Nehemías, quienes continuaron la obra de Dios a pesar de una fuerte resistencia. Las bestias salvajes irrumpieron en la viña de Dios para destruirla, pero los buenos gobernantes y los buenos ministros que Dios levantó, aunque no pudieron cortar por completo los cuernos de los malvados como lo hizo David (Salmo 75:5, 10), sí lograron atemorizarlos y hacerlos retroceder.
Cuando Dios tiene una obra que realizar, levantará a algunas personas para llevarla a cabo y a otras para defenderla y proteger a quienes la están realizando.
De este capítulo
Zacarías 1:1
"En el octavo mes del segundo año del gobierno del rey Darío, el Señor dirigió este mensaje al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó. Le dijo:"
Zacarías 1:2
"Yo, el Señor todopoderoso, me enojé mucho con los antepasados de ustedes."
Zacarías 1:3
"Por eso, dile ahora al pueblo de mi parte: “Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes. Yo, el Señor, lo afirmo.”"
Zacarías 1:4
"No sean como sus antepasados, a quienes los antiguos profetas dijeron de mi parte que abandonaran su mala conducta y sus malas acciones; pero ellos no quisieron escucharme ni hacerme caso. Yo, el Señor, lo afirmo."
Zacarías 1:5
"Pero ahora, ¿dónde están aquellos antepasados de ustedes? ¿Acaso los profetas vivirán para siempre?"
Zacarías 1:6
"Sin embargo, mis palabras y mandatos, que yo había encomendado a mis siervos los profetas, alcanzaron a los antepasados de ustedes. Entonces ellos se volvieron a mí y reconocieron que yo, el Señor todopoderoso, los había tratado como merecían su conducta y sus acciones.”"
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