Tobit 5:1
Entonces Tobías respondió a su padre Tobit: —Yo cumpliré todo lo que me encargas.
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28 versículos | Biblia BibleGuided — Español
Entonces Tobías respondió a su padre Tobit: —Yo cumpliré todo lo que me encargas.
¿Pero cómo lograré que Gabael me entregue esa plata, si él no me conoce a mí ni yo lo conozco a él? ¿Qué señas le daré para que me reconozca, me crea y me dé la plata? Además, no conozco el camino para ir a Media.
Tobit le contestó: —Gabael me dio un recibo firmado, y yo también le di un comprobante firmado. Luego partí este por la mitad, y cada uno tomó una parte. Yo puse mi parte con la plata. ¡Y pensar que ya hace veinte años que dejé ese depósito! Ahora, hijo, busca a un hombre de confianza que te acompañe para que vayas a recuperar ese dinero. Le pagaremos lo que sea hasta que vuelvas.
Tobías fue a buscar a una persona que conociera bien el camino y lo acompañara hasta Media. Al salir, se encontró delante de él al ángel Rafael. Pero Tobías no sabía que era un ángel de Dios,
así que le preguntó: —Joven, ¿de dónde eres? El ángel le respondió: —Soy israelita, como tú. Vine aquí a buscar trabajo. Tobías le preguntó: —¿Conoces el camino que lleva a Media?
—¡Claro! —contestó él—. He estado allá muchas veces. Conozco muy bien todos esos caminos. Muchas veces he ido a Media y me he alojado en la casa de Gabael, también israelita, que vive en Ragues de Media. De Ecbatana a Ragues hay dos días de viaje a buen paso. Las dos ciudades están en la región montañosa.
Tobías le dijo: —Espérame, joven; entraré a decírselo a mi padre. Necesito que me acompañes. Yo te pagaré lo que sea.
El ángel respondió: —Muy bien, te espero, pero no tardes.
Tobías entró y le dijo a su padre: —Mira, ya encontré a un hombre, israelita como nosotros. Tobit le respondió: —Llámalo, hijo. Quiero saber de qué tribu y de qué familia es, y si es de confianza para que te acompañe.
Tobías salió a llamarlo y le dijo: —Joven, mi padre te llama. El ángel entró, y Tobit se adelantó para saludarlo. El ángel le respondió deseándole que se encontrara bien. Tobit le contestó: —¿Qué bien me puedo encontrar ya? ¡Estoy ciego y no puedo ver la luz del sol! Me encuentro en la oscuridad, como los muertos, que ya no pueden ver la luz. Mi vida es una muerte. Oigo hablar a la gente, pero no puedo verla. El ángel le respondió: —¡Ten confianza! Dios no tardará en sanarte. ¡Ten confianza! Tobit le dijo: —Mi hijo Tobías quiere viajar a Media. ¿Puedes acompañarlo y servirle de guía? Amigo, yo te pagaré lo que sea. Él respondió: —Sí, puedo acompañarlo. Conozco bien esos caminos. He ido muchas veces a Media y he recorrido todas esas llanuras y los montes. Conozco todos esos caminos.
—Dime, amigo —le dijo Tobit—, ¿de qué tribu y de qué familia eres?
El ángel respondió: —¿Qué necesidad tienes de saber mi tribu? —Amigo —insistió Tobit—, quiero saber quién eres realmente y cómo te llamas.
—Soy Azarías —contestó—, nieto de Ananías el viejo, israelita como tú.
Tobit le dijo: —¡Bienvenido, amigo! No te molestes porque haya querido saber la verdad al preguntarte por tu familia. Resulta que eres pariente nuestro. Eres de una familia excelente. Yo conocí a Ananías y a Natán, los dos hijos de Semelías el viejo. Yo iba con ellos a Jerusalén para asistir al culto divino, y no se han apartado del buen camino. ¡Qué gente tan buena son tus parientes! Eres de una familia excelente. ¡Bienvenido!
Luego añadió: —Yo te pagaré una dracma por día, además de darte todo lo que necesites, de la misma manera que a mi hijo.
Acompaña a mi hijo en este viaje, y te daré algo más aparte de tu sueldo.
El ángel respondió: —Yo iré con él. No temas. Volveremos a ti tan sanos y salvos como nos vamos. El camino es seguro. Tobit dijo: —¡Que Dios te bendiga, amigo! Entonces llamó a su hijo y le dijo: —Hijo, prepárate para el viaje y vete con tu amigo. Que Dios desde el cielo los proteja y los ayude a volver a mí sanos y salvos. Que el ángel de Dios los acompañe y los proteja, hijo mío. Tobías besó a su padre y a su madre, y emprendió el viaje. Tobit le deseó: —¡Que tengas buen viaje!
La madre de Tobías comenzó a llorar y le dijo a Tobit: —¿Para qué mandaste a mi hijo a ese viaje? Él es nuestro apoyo y quien siempre nos acompaña.
¿Para qué queremos más dinero? ¡Sería preferible perder la plata que perder a nuestro hijo!
Para vivir, nos basta con lo que el Señor nos ha dado.
Tobit le contestó: —¡No te preocupes! Nuestro hijo volverá tan sano y salvo como se va. Tú misma te convencerás cuando vuelva con buena salud.
No te preocupes, querida; no temas que algo les pase. Un ángel bueno lo acompañará; le irá bien en el viaje y volverá sano y salvo.
Entonces ella dejó de llorar.
Tobías debe emprender un viaje hacia un lugar que no conoce, y su familia enfrenta el temor de lo que podría suceder. La confianza aparece vinculada con la responsabilidad y con la esperanza en la protección de Dios.
Rafael se presenta como un compañero de viaje confiable, aunque Tobías y Tobit todavía no saben que es un ángel. Su presencia muestra cómo la ayuda divina puede llegar de una manera que al principio no se reconoce.
Tobías cumple la tarea encomendada por su padre, mientras Tobit procura que viaje acompañado y seguro. La conversación familiar refleja tanto el deber como el amor y la preocupación entre sus miembros.
El capítulo se desarrolla entre la comunidad israelita en el exilio y la región de Media. El dinero de Tobit está depositado en Ragues, y el viaje desde Ecbatana hasta allí requiere atravesar una zona montañosa. En este contexto, contar con un guía que conociera los caminos era una necesidad práctica y una medida de seguridad. La referencia a la tribu y la familia también refleja la importancia de la identidad comunitaria y la confianza entre los israelitas dispersos.
El capítulo puede organizarse en cuatro movimientos: la aceptación de la misión y la necesidad de un guía (1-3); el encuentro de Tobías con Rafael y la presentación de Rafael como Azarías (4-8); la entrevista con Tobit, el acuerdo del viaje y la bendición de despedida (9-17); y la reacción angustiada de la madre de Tobías, seguida por las palabras tranquilizadoras de Tobit (18-23). El relato crea una tensión entre el temor de la familia y la seguridad expresada por Rafael y Tobit.
Tobit 5 presenta la providencia de Dios actuando dentro de decisiones concretas: recuperar un depósito, buscar un compañero confiable y emprender un viaje difícil. Rafael acompaña la misión sin ser reconocido de inmediato, lo que subraya la acción discreta de Dios en la historia. El capítulo también sostiene el valor de la bendición familiar, la responsabilidad filial y la esperanza confiada, sin negar el dolor que produce la separación.
El capítulo reconoce varias experiencias humanas intensas: la vulnerabilidad de Tobit ante su ceguera, la responsabilidad de Tobías, la incertidumbre de un viaje y la angustia de una madre que teme perder a su hijo. La respuesta de la familia no elimina de inmediato el miedo; la madre llora y expresa con claridad cuánto valora la vida y la presencia de su hijo. En ese sentido, el texto puede leerse como una imagen de cómo el amor, la compañía confiable y la esperanza ayudan a atravesar una transición difícil.
El capítulo incluye ceguera, desesperanza expresada con imágenes de muerte, temor intenso ante una separación y preocupación por la seguridad de un ser querido. Estas expresiones pertenecen al relato y no constituyen por sí mismas un diagnóstico. En la vida actual, una persona que se siente en peligro, piensa en hacerse daño o teme que alguien esté en riesgo necesita apoyo inmediato de personas de confianza y de servicios de emergencia o crisis disponibles en Estados Unidos.
El capítulo resalta la importancia de preparar con cuidado una responsabilidad importante, buscar compañía confiable y hablar con honestidad sobre los temores familiares. También muestra que la esperanza puede convivir con el llanto y la preocupación. La bendición de Tobit recuerda el valor de despedir a quienes emprenden una tarea difícil con palabras de apoyo, cuidado y confianza.
Azarías es el nombre con el que Rafael se presenta ante Tobías y Tobit. El narrador aclara que Rafael es en realidad un ángel de Dios, aunque Tobías todavía no lo sabe.
Tobías no conoce el camino hasta Media ni sabe cómo llegar a Ragues, donde Gabael guarda el dinero de Tobit. Por eso busca a alguien que conozca bien la región y pueda acompañarlo.
Le preocupa que su hijo enfrente algún peligro durante el viaje y que la familia pierda a quien considera su apoyo y compañía. Para ella, la vida de Tobías vale más que el dinero que van a recuperar.
La bendición expresa el amor de un padre, su deseo de protección para su hijo y su confianza en que Dios puede acompañar a los viajeros y hacer posible su regreso.
La despedida de Tobías reúne amor, responsabilidad y miedo. La madre no oculta su angustia ni minimiza lo que está en juego: para ella, la presencia de su hijo vale más que el dinero. El capítulo permite reconocer que la preocupación puede nacer del amor y que la esperanza no siempre comienza cuando desaparecen las lágrimas.
La narración construye una ironía dramática: el lector sabe desde el principio que el acompañante es un ángel, mientras Tobías y Tobit lo conocen como Azarías. La atención al linaje, los documentos y las rutas sitúa el episodio en un mundo donde la confianza depende de señales concretas. Así, la intervención divina aparece integrada en medios humanos ordinarios: una recomendación, un guía y un acuerdo de viaje.
La familia enfrenta una tarea necesaria con una planificación sencilla pero significativa: verificar la identidad del acompañante, confirmar que conozca el camino, acordar su pago y despedir al viajero con una bendición. El capítulo destaca que las decisiones difíciles se manejan mejor cuando se combinan preparación práctica, comunicación clara y cuidado de las relaciones.
Tobit 5 contempla la providencia de Dios como una presencia que acompaña sin imponerse de manera evidente. Rafael camina junto a Tobías antes de ser reconocido, y la bendición familiar convierte el viaje en una misión puesta bajo el cuidado divino. La fe del capítulo no niega la fragilidad; aprende a avanzar dentro de ella con una esperanza confiada.
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