Tobit 4:1
Aquel mismo día, Tobit se acordó de la plata que Gabael tenía depositada en Ragues de Media,
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23 versículos | Biblia BibleGuided — Español
Aquel mismo día, Tobit se acordó de la plata que Gabael tenía depositada en Ragues de Media,
y se dijo en su interior: «Le he pedido a Dios la muerte. ¿Por qué no llamar a mi hijo Tobías y hablarle de esa plata antes de que muera?»
Entonces llamó a su hijo Tobías. Cuando este llegó, le dijo: Hijo, cuando muera, dame una sepultura digna. Respeta a tu madre. No la abandones ni un solo día de su vida. Complácela en lo que quiera y nunca la contraríes.
Acuérdate, hijo mío, de cuántos peligros pasó cuando te llevaba en su seno. Cuando ella muera, entiérrala junto a mí, en la misma sepultura.
Acuérdate del Señor durante toda tu vida. No peques voluntariamente ni dejes de cumplir sus mandamientos. Actúa con honradez todos los días de tu vida y no sigas el camino del mal.
Si actúas con sinceridad, tendrás éxito en todo lo que emprendas.
Así les sucederá también a todos los que viven honradamente. Da limosna de lo que tengas. Cuando des limosna, no seas tacaño. Cuando veas a un pobre, no le niegues tu ayuda. Así, Dios tampoco te negará la suya.
Da limosna según tus posibilidades. Si tienes mucho, da mucho; si tienes poco, no tengas miedo de dar limosna de ese poco.
Al hacerlo así, estarás acumulando un tesoro precioso que te servirá cuando pases necesidad.
Porque la limosna libra de la muerte e impide que el hombre caiga en las tinieblas.
Dar limosna es presentar una ofrenda agradable al Altísimo.
Evita toda inmoralidad sexual, hijo mío. Ante todo, escoge una esposa de tu misma parentela. Somos descendientes de profetas, así que no te cases con una extranjera, con una mujer que no sea de la misma tribu de tu padre. Acuérdate, hijo mío, de Noé, de Abraham, de Isaac y de Jacob, nuestros antepasados lejanos: todos ellos se casaron con mujeres de su misma parentela, Dios los bendijo en sus hijos, y sus descendientes serán dueños de la tierra que Dios les prometió.
Así que, hijo mío, ama a los demás israelitas, que son hermanos tuyos. Que tu corazón no se llene de orgullo, de modo que llegues a despreciarlos y te niegues a casarte con una mujer israelita. Porque el orgullo causa al hombre gran inquietud y ruina, y la ociosidad trae pobreza y miseria. La ociosidad es la madre del hambre.
No tardes en pagar el jornal a tus obreros; págaselo de inmediato. Si sirves a Dios, él te recompensará. Sé prudente, hijo mío, en todo lo que hagas, y bien educado en tu manera de comportarte.
Lo que no quieras que te hagan, no se lo hagas a los demás. No bebas vino hasta emborracharte. No te acostumbres a estar siempre borracho.
Comparte tu pan con el hambriento y tu ropa con el harapiento. Si te sobra algo, dalo como limosna. Cuando des limosna, no seas tacaño.
Reparte tu pan en las tumbas de los justos, pero no en las tumbas de los pecadores.
Pide consejo a las personas prudentes y no desprecies ningún consejo útil.
En toda ocasión, alaba a Dios, el Señor, y pídele que te vaya bien en tus acciones y en todo lo que emprendas. Porque ningún pueblo pagano tiene sabiduría: el Señor es quien da todos los bienes. Si él quiere, puede humillar a uno hasta lo más hondo. Hijo mío, graba estas recomendaciones en tu memoria; que no se borren de tu mente.
Ahora, hijo mío, voy a contarte algo: Gabael, hijo de Gabrí, me tiene guardada en depósito, en Ragues de Media, la cantidad de trescientos treinta kilos de plata.
No te preocupes, hijo, porque nos hayamos quedado pobres. Si respetas a Dios, huyes de todo pecado y haces lo que es bueno y agradable a los ojos del Señor tu Dios, grande es tu riqueza.
Tobit enseña que recordar al Señor implica evitar el pecado voluntario, cumplir sus mandamientos y actuar con sinceridad en la vida diaria.
La limosna aparece como una expresión concreta de compasión y como una ofrenda agradable a Dios. La enseñanza insiste en dar según las posibilidades de cada persona, sin despreciar lo poco.
Tobit encarga a Tobías cuidar a su madre, recordar los sacrificios de sus padres y vivir en solidaridad con su pueblo. Estas instrucciones reflejan la identidad familiar y religiosa del relato.
El capítulo exige pagar a tiempo a los trabajadores, tratar a los demás como uno desea ser tratado, compartir con quien tiene hambre y buscar consejo prudente.
El capítulo se sitúa dentro de la vida de una familia israelita desplazada en el contexto del exilio. Tobit habla desde la experiencia de la pérdida, la precariedad y la fidelidad a las costumbres de su pueblo. Sus consejos reflejan valores familiares y comunitarios del judaísmo antiguo: honrar a los padres, dar limosna, sepultar a los muertos, pagar justamente a los trabajadores y preservar la identidad religiosa. La referencia a Ragues de Media y a la plata depositada con Gabael conecta la enseñanza moral con una red de relaciones y obligaciones económicas entre comunidades lejanas.
El capítulo tiene la forma de un discurso de despedida de un padre a su hijo. Comienza con Tobit recordando el depósito de plata y anticipando su muerte (4:1-2). Luego presenta instrucciones sobre la familia y la fidelidad a Dios (4:3-6), seguidas por enseñanzas sobre la limosna y la ayuda al pobre (4:7-11). Continúa con consejos sobre matrimonio, humildad, trabajo, sobriedad, trato al prójimo, generosidad y búsqueda de consejo (4:12-18). El discurso termina con una exhortación a alabar a Dios, el anuncio de la plata depositada y una reflexión sobre la riqueza auténtica (4:19-21).
Tobit 4 presenta la piedad como una forma de vida completa: relación con Dios, cuidado de la familia, justicia económica, dominio propio, solidaridad y memoria de la comunidad. La limosna no se describe como una compra de favor divino, sino como una práctica de misericordia vinculada a una vida orientada hacia Dios. El capítulo también afirma que la riqueza material no define el verdadero bienestar; la obediencia, la honradez y el bien practicado delante del Señor tienen un valor superior. Sus instrucciones sobre matrimonio y pertenencia comunitaria deben leerse dentro de la identidad histórica y religiosa de Tobit, no como una fórmula automática para todas las circunstancias actuales.
El capítulo aborda temas humanos relacionados con el duelo anticipado, la responsabilidad familiar, la pobreza, la generosidad, la dignidad en el trabajo y la búsqueda de orientación. La voz de Tobit intenta dejar un legado de valores cuando siente cercana la muerte, y eso puede iluminar la importancia de transmitir cuidado, sabiduría y esperanza dentro de una familia. También presenta una visión de la seguridad que no depende solamente de los recursos económicos. Estas reflexiones pueden acompañar conversaciones espirituales sobre pérdida y propósito, pero no sustituyen apoyo clínico, pastoral o comunitario cuando existe sufrimiento intenso.
El capítulo puede traducirse en prácticas concretas: expresar gratitud y cuidado a la familia, cumplir las responsabilidades con honestidad, pagar justamente y a tiempo, compartir de manera sostenible con quienes tienen necesidad, evitar el abuso del alcohol, tratar a los demás con respeto y buscar consejo de personas prudentes. También invita a revisar qué tipo de legado se está formando mediante las decisiones diarias. La generosidad debe ejercerse con sabiduría y sin descuidar las necesidades básicas ni la seguridad de nadie.
El capítulo enseña que la fidelidad a Dios se expresa en una vida íntegra: honrar a la familia, ayudar a los necesitados, actuar con justicia, trabajar con responsabilidad, buscar consejo y reconocer que la verdadera riqueza no depende solo del dinero.
Tobit presenta la limosna como una práctica de misericordia y una ofrenda agradable a Dios. Recomienda dar según las posibilidades de cada persona, sin despreciar una contribución pequeña ni poner en peligro las necesidades básicas.
Su discurso es una despedida y un legado para Tobías. Por eso incluye el cuidado de la madre, la memoria de los padres, la sepultura digna y la responsabilidad de permanecer vinculado a la comunidad.
Dentro de la sabiduría religiosa del capítulo, la frase destaca el valor espiritual de la misericordia y la justicia. No debe leerse como una garantía mecánica de protección física ni como una forma de comprar el favor de Dios.
Aunque menciona la plata depositada en Ragues de Media, Tobit afirma que respetar a Dios, apartarse del pecado y hacer lo bueno constituye una riqueza más profunda y duradera.
Es una instrucción relacionada con la identidad religiosa y comunitaria de la familia de Tobit en su contexto histórico. No debe usarse para justificar discriminación, control familiar o desprecio hacia personas de otro origen.
Tobit habla como alguien que siente cercana la muerte y quiere dejarle a su hijo algo más profundo que una herencia material. En medio de la fragilidad, su cuidado se expresa en recordar a la madre, enseñar la generosidad y afirmar que la pobreza no cancela la dignidad. El capítulo reconoce que el amor también busca preparar a la familia para la pérdida, aunque sus instrucciones deben recibirse con sensibilidad cuando hay dolor, culpa o relaciones familiares difíciles.
Tobit 4 combina un discurso de despedida con una colección de enseñanzas sapienciales. Su centro no es únicamente la limosna, sino la integración de culto, ética social, familia, trabajo y pertenencia comunitaria. La afirmación de que la limosna libra de la muerte pertenece al lenguaje teológico del libro y debe interpretarse junto con su visión de la misericordia, no como una transacción automática. Las instrucciones matrimoniales reflejan las preocupaciones identitarias del judaísmo de la diáspora.
La sabiduría práctica del capítulo se concentra en hábitos observables: pagar a tiempo, compartir con responsabilidad, evitar la embriaguez, pedir consejo, tratar a los demás como se desea ser tratado y actuar con honradez. También enseña a distinguir entre una riqueza útil y una vida verdaderamente bien ordenada. Aplicar estas ideas requiere prudencia: ayudar a otros no significa descuidar las necesidades básicas, y honrar a la familia no significa tolerar abuso o control.
El discurso de Tobit contempla la vida como una peregrinación sostenida por la memoria de Dios. La plata guardada en Ragues puede ofrecer seguridad temporal, pero la riqueza que permanece es una conciencia orientada hacia el bien, la misericordia y la fidelidad. Al preparar a Tobías para continuar después de su muerte, Tobit muestra que un legado espiritual no consiste solo en palabras religiosas, sino en una forma de vivir que reconoce a Dios en la justicia, la generosidad y la responsabilidad.
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