Versículo destacado
Rut 2:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Noemí tenía un pariente por parte de su esposo Elimélec, llamado Booz, que era muy rico e influyente. "
Rut 2:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Noemí tenía un pariente por parte de su esposo Elimélec, llamado Booz, que era muy rico e influyente.
2 Un día Rut le dijo a Noemí: —Déjame ir al campo, a ver si algún segador me permite recoger espigas detrás de él. —Ve, hija mía —le respondió su suegra.
3 Rut fue, pues, al campo y comenzó a recoger las espigas que dejaban los segadores. Y tuvo la suerte de que aquel campo perteneciera a Booz, el pariente de Elimélec.
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Noemí ya se había establecido en Belén entre sus antiguas amistades, y aquí se nos habla de su pariente rico, Booz, un hombre de gran riqueza (Rut 2:1). También se dice que era poderoso en la ley. Si además de ser rico conocía bien las Escrituras, esa era una combinación poco común y excelente. Personas así son verdaderamente fuertes. Booz era nieto de Naasón, príncipe de la tribu de Judá durante el tiempo en el desierto, e hijo de Salmón, probablemente de una esposa más joven, Rahab, la mujer de Jericó. Su nombre, Booz, significa «fortaleza», y pertenecía a la familia de Elimélec, una familia que había caído muy bajo.
Aquí podemos observar dos cosas. Aunque Booz era rico e importante, tenía parientes pobres. No todas las ramas de un árbol familiar llegan a lo más alto. Quienes ocupan una posición elevada en el mundo no deben avergonzarse de reconocer a sus parientes pobres o humildes; de lo contrario, podrían demostrar orgullo, desprecio y falta de afecto natural. Noemí, aunque era una viuda pobre y despreciada, tenía parientes ricos. Sin embargo, no presumió de ellos, ni los cargó con sus necesidades, ni esperó recibir algo de ellos cuando regresó afligida a Belén. Si tenemos parientes ricos mientras nosotros somos pobres, debemos recordar que la sabia providencia de Dios hizo la diferencia, y debemos aceptarlo así. Enorgullecernos de esas conexiones es un gran pecado, y confiar en ellas es una gran necedad.
Aquí también aparece Rut, su nuera pobre. Su situación era muy humilde y difícil, y esto constituía una seria prueba para la fe y la firmeza de una joven convertida. Los habitantes de Belén habrían hecho bien en invitar primero a Noemí y a Rut a una casa acogedora, y después a otra. Eso habría sido una gran ayuda para una viuda de edad avanzada y un gran estímulo para una nueva creyente. En cambio, no tenían manera de conseguir alimento, excepto recogiendo las espigas que quedaban en los campos. De otro modo, por lo que podemos entender, quizá habrían muerto de hambre. Dios ha escogido a los pobres de este mundo, y a menudo permanecen en la pobreza porque, aun cuando Dios los escoge, la gente suele pasarlos por alto.
Sin embargo, el carácter de Rut era muy bueno (Rut 1:2). Ella no dijo: «Déjame volver a Moab, donde hay suficiente comida». No anhelaba el país que había dejado. Había decidido que el Dios de Israel sería su Dios y que, aunque él le quitara la vida, confiaría en él y nunca lo abandonaría. Su petición fue: «Déjame ir al campo y recoger espigas». Quienes nacen en una buena posición y reciben una buena educación no saben hasta qué punto pueden ser humillados ni qué trabajo sencillo podrían tener que hacer para ganarse el pan (Lamentaciones 4:5).
Rut es un excelente ejemplo de humildad. Cuando la providencia la llevó a la pobreza, no dijo que recoger espigas era como mendigar y que, por lo tanto, era vergonzoso. Aceptó de buena gana la posición humilde que sus circunstancias le habían dado. Las personas orgullosas pueden morir de hambre más fácilmente de lo que pueden inclinarse, pero Rut no era así. Ni siquiera habló como si esperara tener derecho a recoger espigas. Dijo: «Déjame recoger espigas detrás de aquel ante cuyos ojos halle gracia». No exigió que le permitieran hacerlo; humildemente esperaba que alguien se lo concediera. Las personas pobres no deben reclamar la bondad de los demás como si les fuera debida. Deben pedir con modestia y recibirla como un favor, aun en los asuntos más pequeños.
También es un ejemplo de diligencia. Rut no le preguntó a Noemí si podía ir a visitar a las mujeres de la ciudad, pasear por los campos o pasar el tiempo sin hacer nada. Su mente estaba enfocada en un trabajo útil: «Déjame ir y recoger espigas», algo que realmente podía ayudar. Era una de esas buenas mujeres que no aman el pan de la ociosidad, sino que aman trabajar. Los jóvenes deben aprender esto desde temprano: deben esforzarse y hacer con todas sus fuerzas cualquier tarea que encuentren para realizar. El hábito de la diligencia es una buena señal tanto para esta vida como para la venidera. No amen dormir, perder el tiempo ni andar sin rumbo; amen el trabajo útil. Este también es un ejemplo para las personas pobres. Deben trabajar para conseguir lo que necesitan y no pedir lo que pueden ganar honestamente. No debemos rechazar ningún trabajo legítimo, aunque sea humilde, porque ningún trabajo es una vergüenza. El pecado sí está por debajo de nosotros, pero no debemos considerar inferior ninguna otra tarea si la providencia nos llama a realizarla.
Rut también muestra respeto por su suegra. Aunque Noemí era solamente su suegra y la muerte había terminado con la responsabilidad de Rut hacia su esposo, Rut no supuso que por eso quedaba libre de toda responsabilidad hacia la madre de él. No quiso salir sin avisarle a Noemí y pedirle permiso. Los jóvenes deben mostrar ese mismo respeto a sus padres y a quienes tienen autoridad. Es parte del honor que les deben. Rut no dijo: «Si tú vas conmigo, iré a recoger espigas». Más bien, dijo en efecto: «Tú quédate en casa y descansa, mientras yo salgo a trabajar». Los jóvenes deben esforzarse. Pueden recibir consejos de las personas mayores, pero no deben ponerlas a realizar trabajos pesados.
Rut también demuestra confianza en la providencia, como se ve en sus palabras: «Déjame recoger espigas detrás de aquel ante cuyos ojos halle gracia». No sabía adónde ir ni a quién pedirle ayuda, pero confiaba en que Dios la guiaría hacia alguien bondadoso. Debemos mantener pensamientos rectos acerca de la providencia divina y creer que, cuando hacemos lo correcto, Dios obrará a nuestro favor. Eso fue lo que ocurrió con Rut. Cuando salió sola, sin guía ni compañía, para recoger espigas, sucedió que llegó al campo de Booz (Rut 2:3). Para Rut, parecía una coincidencia. Ella no sabía de quién era el campo y no tenía una razón especial para escogerlo en lugar de otro, por lo que se dice que llegó allí por casualidad. Pero la providencia dirigió sus pasos. Dios ordena sabiamente aun los acontecimientos pequeños, y lo que a nosotros nos parece completamente al azar sirve para su gloria y para el bien de su pueblo. Muchas cosas grandes surgen de un pequeño giro que nos parece accidental, pero que Dios ya había dispuesto.
Personas y relaciones
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Noemí
-
Rut Noemí es suegra de Rut.
Fuente: Rut 1:22
Así fue como Noemí regresó de Moab con Rut, su nuera moabita. Llegaron a Belén cuando comenzaba la cosecha de cebada.
Lee Rut 1:22
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Booz
-
Rut Booz es esposo de Rut.
Fuente: Rut 4:13
Así fue como Booz se casó con Rut. Se unió a ella, y el Señor permitió que quedara embarazada y tuviera un hijo.
Lee Rut 4:13 -
Obed Booz es padre de Obed.
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Explora más relacionesAlgunos datos de relaciones fueron adaptados de BibleData, Brady Stephenson (CC BY 4.0). Datos revisados, traducidos y complementados con referencias bíblicas.
De este capítulo
Rut 2:2
"Un día Rut le dijo a Noemí: —Déjame ir al campo, a ver si algún segador me permite recoger espigas detrás de él. —Ve, hija mía —le respondió su suegra."
Rut 2:3
"Rut fue, pues, al campo y comenzó a recoger las espigas que dejaban los segadores. Y tuvo la suerte de que aquel campo perteneciera a Booz, el pariente de Elimélec."
Rut 2:4
"En ese momento, Booz llegó de Belén y saludó a los segadores: —¡Que el Señor esté con ustedes! —¡Que el Señor lo bendiga a usted! —le respondieron ellos."
Rut 2:5
"Luego Booz le preguntó al capataz de los segadores: —¿De qué familia es esa muchacha?"
Rut 2:6
"El capataz le respondió: —Es una moabita que vino de Moab con Noemí."
Rut 2:7
"Me pidió permiso para recoger espigas detrás de los segadores, y ha estado trabajando toda la mañana, hasta ahora mismo que vino a descansar un poco."
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