Versículo destacado
Romanos 4:23 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Y esto de que Dios se lo tuvo en cuenta no se escribió solamente acerca de Abraham; "
Romanos 4:23
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
21 plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete.
22 Por eso, Dios se lo tuvo en cuenta y lo reconoció como justo.
23 Y esto de que Dios se lo tuvo en cuenta no se escribió solamente acerca de Abraham;
24 también se escribió acerca de nosotros. Pues Dios también toma en cuenta nuestra fe si creemos en aquel que resucitó a Jesús, nuestro Señor,
25 quien fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitado para hacernos justos.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Al final del capítulo, Pablo aplica todo este asunto a nosotros. Después de demostrar claramente que Abraham fue declarado justo por la fe, dice que la justificación de Abraham tenía el propósito de servir como modelo para la nuestra: «No se escribió solamente por causa de él». La Escritura no registró esto únicamente para honrar a Abraham ni para describir algo exclusivo de él. No pretendía mostrar una manera especial de ser reconciliado con Dios que perteneciera solo a Abraham como un privilegio personal.
Las historias de los creyentes del Antiguo Testamento no fueron escritas únicamente como relatos históricos para informarnos. Fueron escritas para guiarnos y darnos ejemplos de los cuales aprender (1 Corintios 10:11; Romanos 15:4). Esto es especialmente cierto en el caso de Abraham. También fue escrito para nosotros, para mostrarnos qué clase de justicia exige y acepta Dios para nuestra salvación. Fue escrito para nosotros, que somos débiles y pecadores, y que estamos muy lejos de Abraham tanto en privilegios como en obediencia; para nosotros, los gentiles al igual que los judíos, ya que la bendición de Abraham llega a los gentiles por medio de Cristo. También fue escrito para nosotros, que vivimos en los últimos tiempos, tanto como para los patriarcas, porque la gracia de Dios es la misma ayer, hoy y para siempre.
La aplicación que hace Pablo es breve, pero suficiente para señalar dos verdades principales. Primero, nuestro privilegio común es que la justicia nos será acreditada. La manera que presenta el evangelio para ser reconciliados con Dios consiste en recibir una justicia imputada; es decir, la justicia se nos cuenta como un regalo. Pablo usa aquí una forma futura para mostrar que esta misericordia continuará en la iglesia. Es así ahora y seguirá siendo así mientras Dios tenga una iglesia en el mundo y haya personas que necesiten ser justificadas, porque la fuente de la gracia jamás puede secarse.
Segundo, nuestro deber común, y la condición para recibir este privilegio, es creer. La fe debe descansar en una revelación divina. La revelación dada a Abraham apuntaba a Cristo, quien todavía habría de venir. La revelación dada a nosotros apunta a Cristo, quien ya vino, pero esa diferencia no cambia lo esencial. Abraham creyó en el poder de Dios para dar vida al vientre de Sara, humanamente sin vida, y darle a Isaac; nosotros debemos creer en ese mismo poder, manifestado de una manera aún mayor al resucitar a Cristo de entre los muertos. El hecho de que Isaac fuera recibido de vuelta fue una imagen de esto (Hebreos 11:19), pero la resurrección de Cristo fue real.
Por tanto, debemos creer en el Dios que resucitó a Cristo, no solo confiando en que tenía poder para hacerlo, sino también descansando en su gracia al resucitar a Cristo como nuestro fiador, es decir, como aquel que ocupó nuestro lugar y asumió la responsabilidad por nuestra deuda. Pablo explica esto en Romanos 4:25, donde ofrece un breve resumen del significado de la muerte y la resurrección de Cristo, las dos grandes bisagras de las que depende la puerta de la salvación.
Primero, «fue entregado por nuestras transgresiones». El Padre lo entregó, y Cristo también se ofreció a sí mismo como sacrificio por el pecado. Murió como un criminal porque murió por causa del pecado, pero no por pecados propios, sino únicamente por los pecados de su pueblo. Murió para hacer expiación; es decir, para pagar por nuestros pecados, quitar nuestra culpa y satisfacer la justicia divina.
Segundo, «resucitó para nuestra justificación»; es decir, para completar y confirmar que hemos sido reconciliados con Dios. Por el mérito de su muerte, pagó nuestra deuda. En su resurrección recibió nuestra liberación. Cuando fue sepultado, por así decirlo, yacía en prisión bajo la sentencia correspondiente a la deuda que había asumido como nuestro fiador. Al tercer día, un ángel hizo rodar la piedra y dejó libre al prisionero. Esto fue la prueba más contundente de que la justicia de Dios había sido satisfecha y la deuda había sido pagada. De otro modo, Cristo nunca habría sido puesto en libertad. Por eso Pablo da tanto énfasis a la resurrección de Cristo: «Es Cristo quien murió; más aún, quien también resucitó» (Romanos 8:34).
Así que todo este asunto deja algo claro: no somos reconciliados con Dios por el mérito de nuestras propias obras, sino al confiar en Jesucristo, obedecerlo y depender de su justicia. Esa es la condición de nuestra parte para recibir el perdón y la salvación, y es la verdad que Pablo ha estado demostrando en este capítulo y en el anterior como el gran fundamento de todo nuestro consuelo.
De este capítulo
Romanos 4:1
"Pero entonces, ¿qué diremos que obtuvo Abraham, nuestro antepasado?"
Romanos 4:2
"En efecto, si Abraham hubiera sido reconocido como justo por sus propios hechos, tendría razón para gloriarse, aunque no delante de Dios."
Romanos 4:3
"Pues la Escritura dice: «Abraham creyó a Dios, y por eso Dios se lo tuvo en cuenta y lo reconoció como justo»."
Romanos 4:4
"Ahora bien, si alguien trabaja, el pago no se le da como regalo, sino como algo que se le debe."
Romanos 4:5
"En cambio, si alguien cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios toma en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor."
Romanos 4:6
"David mismo habló de la dicha de aquel a quien Dios reconoce como justo sin tomar en cuenta sus hechos."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.