Versículo destacado
Salmos 146:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Feliz quien recibe ayuda del Dios de Jacob, quien pone su esperanza en el Señor, su Dios.
Salmos 146:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 No pongan su confianza en hombres importantes, en simples hombres que no pueden salvar,
4 pues cuando mueren regresan al polvo, y ese mismo día terminan sus proyectos.
5 Feliz quien recibe ayuda del Dios de Jacob, quien pone su esperanza en el Señor, su Dios.
6 Él hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos. Él siempre mantiene su palabra.
7 Hace justicia a los oprimidos y da de comer a los hambrientos. El Señor da libertad a los presos;
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
El salmista acaba de advertirnos que no debemos confiar en los príncipes, porque esa confianza terminará en decepción. Ahora nos dirige hacia Dios y nos dice que la verdadera felicidad pertenece a la persona que tiene al Dios de Jacob por ayuda, que se aferra a sus promesas y cuya esperanza está puesta en el SEÑOR su Dios. Esa persona está segura porque mira a Aquel que nunca puede fallar.
Debemos notar qué clase de persona recibe el apoyo de Dios. Él ayuda a quienes lo reconocen como su Dios y lo adoran y sirven de esa manera. También ayuda a quienes esperan en él y viven dependiendo de él cada día, volviéndose a él cuando todo otro apoyo desaparece. Todo creyente puede pensar en él como el Dios de Jacob, es decir, el Dios de toda la iglesia, y también como su propio Dios de manera personal.
Por eso debemos esperar en Dios tanto para nuestras necesidades presentes como para las futuras. Confiamos en su providencia, en su cuidado sabio sobre nuestra vida, para recibir las cosas buenas que necesitamos en este mundo. También confiamos en la gracia de Cristo, es decir, en la bondad inmerecida de Dios por medio de Jesús, para recibir las cosas buenas que pertenecen a la vida venidera. Algunos entienden que estos versículos señalan claramente a Cristo, el Hijo eterno de Dios, especialmente cuando se comparan con sus propias obras y palabras (Mateo 11:5, Mateo 11:6).
Hay razones poderosas para esperar en el SEÑOR nuestro Dios. Él es el Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos; por eso, todo poder le pertenece (Salmo 146:6). El mismo que creó el mundo puede salvarlo. Esto también se aplica a Cristo, por medio de quien Dios hizo el mundo y sin quien nada de lo que existe fue hecho.
Él también es perfectamente fiel. Mantiene su verdad para siempre, de modo que ninguna de sus palabras fallará jamás. Jesús es llamado el Amén y el testigo fiel (Apocalipsis 3:14), y en él todas las promesas de Dios quedan confirmadas. Podemos descansar en la palabra de Dios porque él nunca la quebranta.
Él defiende a quienes son tratados injustamente. Aboga por la causa de los oprimidos y les hace justicia. A menudo lo hace por medio de su providencia, al poner las cosas en orden durante esta vida, y sin duda lo hará plenamente en el gran día del juicio. El Mesías vino para rescatar a las personas del poder de Satanás, el gran opresor, y a él también le ha sido confiado el juicio (Judas 1:15).
Él es generoso con quienes tienen necesidad. Da alimento a los hambrientos, tanto en el curso ordinario de la vida como, en ocasiones, de maneras extraordinarias. Alimentó a Elías por medio de cuervos, y Jesús alimentó milagrosamente a grandes multitudes más de una vez. Esto nos da confianza en que también puede alimentar nuestra alma con el pan de vida.
Él libera a quienes están atados. El SEÑOR suelta a los prisioneros. Sacó a Israel de la esclavitud en Egipto y, más adelante, de Babilonia. Cristo también mostró este poder cuando abrió los oídos de los sordos, soltó la lengua de los mudos, limpió a los leprosos e incluso resucitó a los muertos. Todo eso nos anima a esperar en él la libertad espiritual que vino a anunciar (Isaías 61:1, Isaías 61:2).
Él da la vista a los ciegos. Muchas veces ha abierto los ojos de su pueblo afligido y le ha concedido un consuelo que antes no podía ver. Esto señala especialmente a Cristo, porque nunca se había conocido que alguien abriera los ojos de un hombre ciego de nacimiento hasta que Jesús lo hizo (Juan 9:32). Ese mismo poder también nos da esperanza de recibir luz espiritual.
También levanta a quienes están encorvados. Endereza lo que está torcido y da alivio a quienes están aplastados por el dolor o las cargas. Jesús hizo esto literalmente cuando sanó a la mujer que llevaba dieciocho años encorvada (Lucas 13:12). Todavía lo hace por su gracia, dando descanso a los cansados y fortaleciendo a quienes se sienten abatidos por la convicción y la tristeza.
El SEÑOR ama a los justos, y ese amor constante les da confianza para descansar en su poder. Jesús mostró su amor por los justos al cumplir toda justicia. El SEÑOR también cuida de manera especial a quienes tienen necesidad. Protege a los extranjeros, que con frecuencia están solos y carecen de apoyo. Muchos extranjeros pobres han experimentado la protección de Dios y han sido preservados por ella.
También cuida de las viudas y los huérfanos, de quienes han perdido al principal sostén de su familia y suelen estar expuestos al maltrato. El SEÑOR los defiende y levanta ayuda para ellos (Éxodo 22:22, Éxodo 22:23). Es significativo que el nombre de Jehová se repita cinco veces en estas líneas, para mostrar que el Dios Todopoderoso mismo actúa para aliviar a los oprimidos.
Nuestro Señor Jesús vino al mundo para ayudar a los indefensos, recibir a los gentiles, es decir, a los de afuera, en su reino, y permitir que los pecadores pobres, semejantes a huérfanos, encuentren misericordia en él (Oseas 14:3). También aparecerá para destruir a todos los que se oponen a su reino y aplastan a su pueblo fiel. Él trastorna el camino de los malvados; por eso debemos esperar en él y no temer la furia de un opresor, como si esa persona estuviera a punto de arruinarnos.
Es parte de la gloria del Mesías que deshará todo plan del infierno y de la tierra que se levante contra su iglesia. Puesto que él está de nuestro lado, no necesitamos temer nada de lo que puedan hacernos. Su reino también permanecerá a través de todos los cambios de la historia y por toda la eternidad.
Esto debe animarnos a confiar en Dios en todo momento, porque el SEÑOR reinará para siempre, sin importar cuánto lo detesten los poderes de las tinieblas: sí, tu Dios, oh Sion, por todas las generaciones. Cristo ha sido establecido como Rey en el santo monte de Sion, y su reino continuará en gloria perdurable. Ningún invasor puede destruirlo, y no pasará a otro gobernante ni a otro reino. Es un profundo consuelo saber que el SEÑOR reina como Dios y Rey de Sion, que el Mesías es cabeza de todas las cosas para la iglesia y que seguirá siéndolo mientras exista el mundo.
De este capítulo
Salmos 146:1
"¡Aleluya! Alabaré al Señor con toda mi alma."
Salmos 146:2
"Alabaré al Señor mientras viva; cantaré himnos a mi Dios mientras exista."
Salmos 146:3
"No pongan su confianza en hombres importantes, en simples hombres que no pueden salvar,"
Salmos 146:4
"pues cuando mueren regresan al polvo, y ese mismo día terminan sus proyectos."
Salmos 146:6
"Él hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos. Él siempre mantiene su palabra."
Salmos 146:7
"Hace justicia a los oprimidos y da de comer a los hambrientos. El Señor da libertad a los presos;"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.