Versículo destacado
Salmos 125:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Los que confían en el Señor son inconmovibles; como el monte Sión, permanecen para siempre.
Salmos 125:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Los que confían en el Señor son inconmovibles; como el monte Sión, permanecen para siempre.
2 Así como los montes rodean a Jerusalén, el Señor rodea a su pueblo ahora y siempre.
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Aquí se presentan tres promesas muy valiosas que Dios les da a los suyos. Están destinadas a asegurar el bien de la iglesia en su conjunto, pero cada creyente también puede recibirlas como propias. Lo mismo ocurre con promesas como estas a lo largo de toda la Escritura.
En primer lugar, vemos a quiénes pertenecen estas promesas. Muchas personas afirman ser el pueblo de Dios, pero en realidad no participan de estas bendiciones. Estas promesas pertenecen a quienes son justos: justos delante de Dios y justos con los demás, porque han sido justificados, es decir, hechos rectos delante de Dios, y santificados, es decir, apartados para él. También pertenecen a quienes confían en el SEÑOR, dependen de su cuidado y se entregan a su honra. Todo aquel que se relaciona con Dios debe hacerlo por medio de la confianza. Él da consuelo únicamente a quienes le creen, demuestran esa fe dejando atrás otros apoyos y se arriesgan por completo por él.
Cuanto más estén puestas nuestras esperanzas únicamente en Dios, más grandes pueden ser con seguridad. Si mantenemos nuestras expectativas firmemente centradas en él, no nos fallará. Esa es la clase de fe que recibe estas promesas con confianza.
En primer lugar, sus corazones serán afirmados por la fe. Las mentes que permanecen centradas en Dios son verdaderamente firmes. «Serán como el monte Sion». A la iglesia en su conjunto se le llama el monte Sion (Hebreos 12:22), y en este sentido será como el monte Sion: edificada sobre una roca y tan segura que las puertas del infierno no podrán vencerla. La estabilidad de la iglesia es un consuelo para todo el que la ama. Los creyentes individuales que confían en Dios también serán afirmados (Salmos 112:7). Su fe será lo que los mantenga firmes, como se expresa en Isaías 7:9.
Serán como el monte Sion, firmes como una montaña sostenida por el cuidado de Dios, y aún más firmes como un monte santo sostenido por su promesa. Satanás, el príncipe de la potestad del aire, no podrá moverlos, ni tampoco podrá hacerlo toda su astucia y su fuerza. No podrán ser apartados de su integridad ni de su confianza en Dios. Permanecen para siempre en esa gracia que es el comienzo, o la señal segura, de su gloria perdurable.
En segundo lugar, al entregarse a Dios, estarán seguros bajo su protección frente a todos los ataques de sus enemigos. Jerusalén estaba protegida por las montañas que la rodeaban (Salmos 125:2). Esas montañas la resguardaban del viento y de las tormentas, y también hacían difícil que un enemigo llegara a la ciudad. La providencia de Dios es así para su pueblo. Su protección los rodea por completo, porque el SEÑOR está alrededor de su pueblo por todos lados. No hay ninguna abertura en la cerca de seguridad que él coloca alrededor de ellos, ningún lugar por donde pueda entrar el enemigo que ronda y busca continuamente cómo hacerles daño (Job 1:10).
Esta protección también permanece para siempre. Las montañas pueden desgastarse y las rocas pueden ser removidas de su lugar (Job 14:18), pero el pacto de Dios con su pueblo no puede romperse (Isaías 54:10), y su cuidado por ellos no cesará. Cuando el salmo dice que permanecen firmes para siempre, y aquí dice que Dios está alrededor de ellos para siempre, señala más allá de esta vida, hacia su estado final y eterno. En el cielo permanecerán firmes para siempre, como columnas en el templo de nuestro Dios, y nunca más saldrán de allí (Apocalipsis 3:12). Allí Dios mismo, con su gloria y su favor, estará alrededor de ellos para siempre.
En tercer lugar, sus dificultades no durarán más de lo que puedan soportar con las fuerzas que Dios les da. La vara de los malvados puede caer sobre la heredad de los justos (Salmos 125:3). La vara de su poder puede oprimirlos, y la vara de su ira puede afligirlos y herirlos. Puede golpear sus cuerpos, sus bienes, su libertad, sus familias, su reputación o cualquier otra cosa que les pertenezca. Pero no puede tocar sus almas.
Se promete que, aunque la vara caiga sobre su heredad, no permanecerá allí. No durará tanto como sus enemigos pretenden ni tanto como el pueblo de Dios teme. Dios acortará la obra con justicia, de modo que, aun en medio de la prueba, abrirá un camino de escape. Esto es así porque, si la dificultad durara demasiado, incluso las personas justas podrían sentirse tentadas a extender sus manos hacia el pecado y unirse a los malvados en sus caminos perversos, hablando y actuando como ellos. Si los creyentes son perseguidos durante mucho tiempo, pueden cansarse de su fe y estar dispuestos a abandonarla. Si esperan demasiado tiempo la misericordia prometida, pueden comenzar a dudar de la promesa y pensar en rechazar a Dios, porque temen que él también los haya rechazado (Salmos 73:13-14).
Dios comprende la condición de su pueblo. Mide sus pruebas de acuerdo con sus fuerzas, por medio del cuidado de su providencia, y también les da fuerzas conforme a sus pruebas, por el poder de su gracia. La opresión puede llevar a una persona sabia a la desesperación, especialmente si continúa durante demasiado tiempo. Por eso, por causa de sus escogidos, los días serán acortados, para que, no importa lo que ocurra con su heredad en este mundo, no pierdan su lugar entre el pueblo escogido de Dios.
De este capítulo
Salmos 125:2
"Así como los montes rodean a Jerusalén, el Señor rodea a su pueblo ahora y siempre."
Salmos 125:3
"El mal gobierno no dominará para siempre en la tierra que Dios ha dado a su pueblo, no sea que su pueblo comience a practicar la maldad."
Salmos 125:4
"Señor, haz bien a los hombres buenos, a los hombres de corazón sincero;"
Salmos 125:5
"pero a los que van por mal camino, hazlos correr la misma suerte que los malhechores. ¡Que haya paz en Israel!"
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