Versículo destacado
Salmos 11:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Yo busco refugio en el Señor. De nada sirve que me digan: Huye a los montes como las aves.
Salmos 11:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Yo busco refugio en el Señor. De nada sirve que me digan: Huye a los montes como las aves.
3 Y cuando las bases mismas se derrumban, ¿qué puede hacer el hombre honrado?
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Aquí David muestra su firme decisión de hacer de Dios su confianza: «En el SEÑOR pongo mi confianza» (Salmos 11:1). Quienes verdaderamente temen a Dios y le sirven pueden confiar en él con libertad, y no serán avergonzados por hacerlo. Es una característica del pueblo de Dios, que lo ha reconocido como su Dios, hacer de él su esperanza. Aunque tengan otras cosas en las cuales podrían apoyarse, no ponen allí sus esperanzas. No confían en las riquezas ni en el poder militar, sino solamente en Dios. Por eso, cuando las causas secundarias parecen fallar, su esperanza no falla, porque la Causa primera, Dios mismo, nunca cambia.
Antes de hablar de la tentación de desconfiar de Dios, David deja registrada su decisión de confiar en él. Esa era la verdad conforme a la cual estaba dispuesto a vivir y morir. Luego habla de la presión que sufría: «¿Cómo le dicen ustedes a mi alma: “Huye como un ave a tu monte”?». Estas palabras pueden entenderse de dos maneras.
En primer lugar, podrían ser el consejo sincero de los amigos temerosos de David. Algunos que realmente se preocupaban por él veían que Saúl estaba enojado y quería matarlo. Lo instaban a huir a un lugar seguro y a no confiar demasiado en la unción que había recibido como rey. Pensaban que esa promesa tenía más probabilidades de traerle peligro que rescate. Lo que preocupaba a David no era que huir pareciera cobardía, sino que pareciera incredulidad. No sería coherente con un hombre que tantas veces había dicho: «En el SEÑOR pongo mi confianza».
Entendidas así, las palabras siguientes explican por qué sus amigos le daban ese consejo. Le decían que huyera porque ya no podía estar seguro donde se encontraba. «Miren —decían—, los malvados están tensando el arco». Saúl y sus hombres apuntaban contra la vida de David, y su corazón íntegro no podía protegerlo de ellos. Esto muestra el odio que los malvados sienten por los justos, la descendencia de la serpiente contra la descendencia de la mujer. Se esfuerzan por hacer daño y lo planean en secreto, para que la víctima no lo vea venir, para que otros no lo detengan y para que ni siquiera teman el juicio de Dios.
También le decían a David que huyera porque ya no podía hacer ningún bien en el lugar donde estaba. «Si los fundamentos son destruidos», es decir, si el orden civil y el gobierno se estaban desmoronando bajo el mal gobierno de Saúl, ¿qué podía hacer David con su justicia para reparar la situación? Pensaban que no tenía sentido intentar salvar un reino tan profundamente quebrantado. En tiempos difíciles, muchas personas dejan de hacer un trabajo útil porque pierden la esperanza de lograr algo.
En segundo lugar, estas palabras podrían ser una burla de los enemigos de David. Se burlaban de la confianza que él decía tener en Dios y le decían que la pusiera a prueba. «Dices que Dios es tu monte; entonces huye ahora hacia él y mira de qué te sirve». De esta manera se burlaban de los pobres que buscan la ayuda de Dios, como en Salmos 14:6 y Salmos 3:2. Para una mente dominada por lo terrenal, el consuelo que los creyentes encuentran en Dios cuando todo apoyo humano falla parece extraño y absurdo. Por eso el mundo se ríe de esa confianza.
Si ese es el sentido, los versículos siguientes son la respuesta de David a ese insulto. Primero se queja de la crueldad de quienes lo trataban de esa manera. Estaban tensando el arco y preparando sus flechas. En Salmos 64:3, esas flechas se describen como palabras amargas, palabras destinadas a debilitar la fe y la esperanza en Dios. David sentía profundamente esas palabras, como si fueran una espada clavada en sus huesos.
Después rechaza la tentación con santo rechazo. Considera esa sugerencia un ataque contra los mismos fundamentos sobre los cuales se apoya todo verdadero israelita. Si los fundamentos son destruidos, si las personas son apartadas de su esperanza en Dios, si la religión es tratada como una mentira y una broma, entonces quedan arruinadas. Los principios de la religión son el fundamento de la fe y la esperanza de la persona justa. Debemos aferrarnos firmemente a esos fundamentos, tanto porque es lo correcto como porque nuestro propio bien depende de ellos. Si son destruidos, si los soltamos, ¿qué puede hacer el justo? Las personas buenas se perderían si no tuvieran un Dios al cual acudir, un Dios en quien confiar y ninguna bendición futura que esperar.
De este capítulo
Salmos 11:2
"Fíjate en los malvados: colocan la flecha en la cuerda, tensan el arco y, desde un lugar escondido, disparan contra los hombres honrados."
Salmos 11:3
"Y cuando las bases mismas se derrumban, ¿qué puede hacer el hombre honrado?"
Salmos 11:4
"El Señor está en su santo templo. El Señor tiene su trono en el cielo y, con los ojos bien abiertos, vigila atentamente a los hombres."
Salmos 11:5
"El Señor vigila a los justos y a los malvados, y odia con toda su alma a los que aman la violencia."
Salmos 11:6
"El Señor hará llover sobre los malos brasas, fuego y azufre, y traerá un viento que lo quemará todo. ¡El Señor les dará su merecido!"
Salmos 11:7
"El Señor es justo y ama lo que es justo; ¡por eso los sinceros lo verán cara a cara!"
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