Versículo destacado
Proverbios 23:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Aplica tu mente y tus oídos a la instrucción y a los conocimientos.
Proverbios 23:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 No cambies de lugar los linderos antiguos ni invadas el terreno de los huérfanos,
11 porque ellos tienen un poderoso libertador que saldrá contra ti para defenderlos.
12 Aplica tu mente y tus oídos a la instrucción y a los conocimientos.
13 No dejes de corregir al joven, pues unos cuantos azotes no lo matarán;
14 por el contrario, si lo corriges, lo librarás de la muerte.
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Aquí vemos, en primer lugar, a un padre instruyendo a su hijo. Lo anima a aplicar su mente a los estudios, especialmente a las Escrituras y al catecismo, y a prestar atención a las palabras del conocimiento. Por medio de ellas, el niño puede aprender cuál es su deber, cuál es su peligro y dónde se encuentra su verdadero bien. No basta con escuchar esa enseñanza. Debe recibirla en el corazón, deleitarse en ella y someter su voluntad a su autoridad. El corazón está verdaderamente instruido cuando la enseñanza llega hasta lo más profundo de la persona.
También vemos a un padre corrigiendo a su hijo. A un padre amoroso le cuesta hacerlo, porque va en contra de sus sentimientos. Sin embargo, reconoce que es necesario y que es su deber; por eso no debe retener la corrección cuando hace falta. Una disciplina moderada y sabia, como la vara, no es cruel. Busca el bien del niño y no le quitará la vida. De hecho, puede impedir que se arruine por hábitos pecaminosos que deben ser refrenados.
Por el momento, la disciplina no es agradable. Produce dolor tanto en el padre como en el hijo. Sin embargo, cuando la corrección se da sabiamente, con oración y buscando el bien del niño, Dios puede usarla para evitar un gran daño. Puede convertirse en un medio para librarlo de la ruina total y salvar su alma del infierno. Los padres deben preocuparse, sobre todo, por el alma de sus hijos. No deben verlos dirigirse al infierno sin hacer todo lo posible, con gran cuidado y preocupación, para apartarlos de allí, como se sacan del fuego los tizones encendidos.
También vemos a un padre animando a su hijo. Le dice que todo lo que espera de él es para su bien: que tenga un corazón sabio y hable con verdad. Quiere que el niño viva guiado por principios sólidos y que mantenga su lengua bajo control. Los niños que aprenden desde pequeños a hablar correctamente pueden estar mejor preparados para actuar correctamente cuando crezcan. No deben permitir que las palabras vulgares o malvadas echen raíces en ellos.
También le dice al niño cuánto se alegraría si cumpliera con esa expectativa: «Si tu corazón es sabio, también se alegrará mi corazón, mi propio corazón, que ha dedicado tanto cuidado y esfuerzo a ti». La sabiduría de un hijo es el gozo de sus padres y maestros, quienes no tienen mayor alegría que saber que sus hijos andan en la verdad (3 Juan 1:4). Cuando los hijos son sabios, piadosos y conscientes de su deber, Dios se agrada, y eso también se convierte en la alegría de los padres. Entonces, los años dedicados a enseñarles no han sido en vano, las oraciones ofrecidas por ellos reciben respuesta y la carga de cuidarlos se aligera mucho. Hijos así llegan a ser consuelo, honra y esperanza para sus padres, tanto en la vida como en la muerte.
De este capítulo
Proverbios 23:1
"Cuando un gran señor te invite a comer, piensa bien delante de quién estás."
Proverbios 23:2
"Aunque tengas mucha hambre, controla tu apetito;"
Proverbios 23:3
"no codicies sus deliciosos manjares, porque puede estar engañándote."
Proverbios 23:4
"No te esfuerces por hacerte rico; deja de preocuparte por eso."
Proverbios 23:5
"Si te fijas bien, verás que no hay riquezas; de pronto se van volando, como águilas, como si les hubieran salido alas."
Proverbios 23:6
"No te sientes a la mesa de un tacaño ni codicies sus deliciosos manjares,"
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