Versículo destacado
Proverbios 23:4 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" No te esfuerces por hacerte rico; deja de preocuparte por eso. "
Proverbios 23:4
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
2 Aunque tengas mucha hambre, controla tu apetito;
3 no codicies sus deliciosos manjares, porque puede estar engañándote.
4 No te esfuerces por hacerte rico; deja de preocuparte por eso.
5 Si te fijas bien, verás que no hay riquezas; de pronto se van volando, como águilas, como si les hubieran salido alas.
6 No te sientes a la mesa de un tacaño ni codicies sus deliciosos manjares,
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Así como algunas personas están dominadas por el apetito (Proverbios 23:2), otras están dominadas por la avaricia, y aquí Salomón las corrige. Las personas se hacen tanto daño al poner el corazón en el dinero, aunque parezca más firme, como al entregarse a los alimentos exquisitos. Observa cómo advierte al avaro que no se desgaste. No busques hacerte rico, acumular una fortuna ni aumentar cada vez más tus bienes. Debemos trabajar para vivir bien y proveer para nuestros hijos y nuestras familias conforme a nuestra situación en la vida, pero no debemos perseguir grandes riquezas. No seas de los que están decididos a enriquecerse, de los que hacen de la riqueza su principal meta y su mayor bien (1 Timoteo 6:9). Los avaros creen que esto es sabiduría, porque suponen que, si llegan a ser suficientemente ricos, serán completamente felices. Abandona esa clase de sabiduría, porque es un error. La vida de una persona no consiste en la abundancia de sus bienes (Lucas 12:15).
Quienes aspiran a acumular grandes riquezas se cargan de un trabajo que en realidad no pueden soportar. Su vida se convierte en trabajo agotador y en una prisa constante. No seas tan insensato. No trabajes únicamente para hacerte rico. Sé dueño de lo que tienes y de lo que haces; no seas su esclavo, como quienes se levantan temprano, se acuestan tarde y comen el pan de un trabajo ansioso, todo para enriquecerse. Trabajar de manera moderada, para tener algo que compartir con otros, es sabio y correcto (Efesios 4:28). Trabajar en exceso para acumular dinero es pecado e insensatez.
Además, los avaros llenan su mente de más planes de los que pueden manejar, y su vida se convierte en una mezcla constante de preocupación y temor. No te atormentes de esa manera. Deja de depender de tu propia sabiduría. Avanza tranquilamente en tu trabajo diario, sin estar ideando siempre nuevos proyectos ni empeñándote en inventar nuevas maneras de obtener más. Confía en la sabiduría de Dios y deja de confiar en la tuya (Proverbios 3:5-6).
También advierte al avaro que no se engañe a sí mismo amando y persiguiendo lo que solo trae vanidad y aflicción. La riqueza no es verdaderamente firme ni satisfactoria. Es una necedad fijar la mirada y dejar que la mente corra ansiosamente detrás de lo que no permanece. Las cosas de este mundo existen en la creación y son dones reales de la providencia de Dios, pero, en la vida de la gracia, no son suficientes. No son la felicidad del alma ni una herencia duradera. No son lo que prometen ser ni lo que esperamos que sean. Son solo apariencia, sombra y un apoyo falso para el alma que confía en ellas. Son pasajeras porque pronto dejarán de pertenecernos. Se acaban mientras las usamos, y su apariencia desaparece.
Por eso es insensato fijar la mirada en ellas, admirarlas como si fueran lo mejor, considerarlas nuestro bien y convertirlas en la meta de todos nuestros esfuerzos. La imagen es la de un águila que se lanza tras su presa. Es una necedad que una persona razonable se encariñe con sombras. Los ojos representan aquí la mente y el entendimiento. No debemos desperdiciar esas facultades en cosas tan indignas. Es apropiado usar las manos y los pies en las actividades de este mundo, pero no los ojos del entendimiento. Estos fueron hechos para mirar hacia cosas mejores. Si profesas la fe, no insultes a Dios, hacia quien tus ojos deben dirigirse siempre, ni uses mal tu propia alma.
La riqueza también es incierta. Puede desaparecer en cualquier momento. Las riquezas adquieren alas y se van volando. Cuanto más fijamos la mirada en ellas, más probable es que se nos escapen. Las riquezas nos dejarán; nadie puede retenerlas para siempre. O nos serán quitadas, o nosotros seremos separados de ellas. La Escritura dice que la riqueza puede desaparecer como una corriente de agua (Job 20:28), y aquí se dice que huye como un ave.
Incluso puede irse de repente, después de que hayamos trabajado mucho para obtenerla y hayamos comenzado a sentir orgullo y placer por ella. El avaro se sienta sobre su riqueza como un ave sobre sus huevos, esperando que nazcan, hasta que les salen alas y se van. También puede compararse con alguien que se alegra de las aves silvestres que aterrizan en su campo y las considera suyas porque están en su terreno. Pero, cuando intenta acercarse, levantan el vuelo de inmediato y se van a otro campo.
Las alas con las que la riqueza vuela nacen de ella misma. La riqueza lleva dentro las semillas de su propia decadencia, su propia polilla y su propio óxido. Por naturaleza se desgasta, como un puñado de polvo que se escurre entre los dedos. La nieve puede permanecer por un tiempo y verse hermosa si se queda donde cayó, pero si la recoges y la sostienes contra el pecho, se derrite y desaparece enseguida.
Y, una vez que las riquezas se van, se van sin que nadie pueda detenerlas ni recuperarlas. Son como un águila que vuela hacia el cielo. Vuela con tanta fuerza que nadie puede detenerla, y se aleja hasta quedar fuera de la vista y del alcance, de modo que nadie puede traerla de vuelta. Así la riqueza abandona a las personas; y, si han puesto el corazón en ella, las deja con dolor y frustración.
De este capítulo
Proverbios 23:1
"Cuando un gran señor te invite a comer, piensa bien delante de quién estás."
Proverbios 23:2
"Aunque tengas mucha hambre, controla tu apetito;"
Proverbios 23:3
"no codicies sus deliciosos manjares, porque puede estar engañándote."
Proverbios 23:5
"Si te fijas bien, verás que no hay riquezas; de pronto se van volando, como águilas, como si les hubieran salido alas."
Proverbios 23:6
"No te sientes a la mesa de un tacaño ni codicies sus deliciosos manjares,"
Proverbios 23:7
"que son como un pelo en la garganta: él te invita a comer y beber, pero no lo dice en serio;"
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