Versículo destacado
Números 17:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El Señor habló a Moisés y le dijo: "
Números 17:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 El Señor habló a Moisés y le dijo:
2 Ordena a los israelitas que cada uno de los jefes de tribu traiga un bastón, es decir, doce bastones en total. Tú escribirás el nombre de cada uno en su bastón,
3 y en el bastón correspondiente a la tribu de Leví escribirás el nombre de Aarón, pues debe haber un bastón por cada jefe de tribu.
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Aquí Dios ordenó que se trajera una vara de cada tribu. Esto era apropiado, porque la palabra usada aquí para «vara» también puede significar «tribu» (véase Números 34:13). Mediante un milagro especial, Dios mostraría claramente qué familia había escogido para el sacerdocio.
Esto muestra que el sacerdocio se consideraba un cargo digno de buscar, incluso entre los líderes de las tribus. Es un honor que aun las personas más importantes sirvan a Dios. Sin embargo, algunos quizá lo deseaban más por poder y beneficio personal que por el deber santo que implicaba. También muestra lo obstinado que era el pueblo: después de todo lo que ya había sucedido, algunos todavía estaban dispuestos a desafiar la elección de Dios. No aceptarían a quien él había designado, sino que seguirían insistiendo en sus propias pretensiones. Estaban disputando con Dios quién tendría la autoridad.
También vemos la gracia de Dios en que, después de usar tantos milagros para castigar el pecado, ahora realizaría otro milagro para detenerlo. Dios estaba dejando a ese pueblo obstinado sin excusa y silenciando toda queja. Israel se apresuraba a murmurar contra Dios y contra sus líderes. Por eso Dios dijo: «Haré que cesen las quejas de los israelitas» (Números 17:5). Si algo podía convencerlos, sería esto; y si esto no lo lograba, nada lo haría.
Este milagro sería semejante a la señal de Jonás que Jesús dijo que se daría a su generación: su propia resurrección sería la prueba más clara de su misión. Las instrucciones eran que se trajeran doce varas o bastones. Probablemente no eran ramas recién cortadas de los árboles, porque en ese caso el milagro habría sido menos impactante. Lo más probable es que fueran los bastones antiguos que los príncipes usaban como distintivos de su autoridad (Números 21:18): palos secos, sin vida en ellos. También es probable que todos fueran de madera de almendro. Solo había doce varas en total, incluida la de Aarón, porque Leví estaba representado por Aarón, y Efraín y Manasés estaban representados juntos por José.
El nombre de cada príncipe debía escribirse en su vara, para que cada uno supiera cuál era la suya y no hubiera ninguna disputa. Lo escrito suele ayudar a evitar conflictos, porque puede comprobarse. Después, las varas debían colocarse durante una noche en el tabernáculo, delante del testimonio, es decir, delante del arca. El arca, con su propiciatorio, era la señal de la presencia de Dios entre ellos. También se les anunció de antemano que la vara de la tribu o del líder que Dios escogiera para el sacerdocio echaría brotes y flores (Números 17:5). Era necesario decirlo previamente para que nadie pudiera afirmar que lo ocurrido había sido accidental en vez de reconocerlo como la elección clara de Dios.
Así que los príncipes llevaron sus varas. Algunos quizá esperaban que la elección recayera sobre ellos, y todos, por lo menos, consideraban un honor competir con Aarón y presentarse como candidatos al sacerdocio (Números 17:7). Moisés colocó las varas delante del Señor. No argumentó que el asunto ya estaba decidido ni que ya se había hecho lo suficiente para convencer a quienes no querían escuchar. Tampoco decidió él mismo el caso, aunque habría podido hacerlo. No dijo que era inútil tratar de satisfacer a personas que habían elegido permanecer ciegas. Como Dios lo había ordenado, hizo su parte, presentó el asunto delante del Señor y dejó la decisión en sus manos.
De este capítulo
Números 17:2
"Ordena a los israelitas que cada uno de los jefes de tribu traiga un bastón, es decir, doce bastones en total. Tú escribirás el nombre de cada uno en su bastón,"
Números 17:3
"y en el bastón correspondiente a la tribu de Leví escribirás el nombre de Aarón, pues debe haber un bastón por cada jefe de tribu."
Números 17:4
"Los pondrás en la tienda del encuentro, frente al arca de la alianza, que es donde yo me encuentro con ustedes."
Números 17:5
"Haré que retoñe el bastón de mi elegido, y así los israelitas dejarán de hablar mal de ustedes delante de mí."
Números 17:6
"Moisés les dijo esto mismo a los israelitas, y cada uno de los jefes de tribu le entregó un bastón, reuniendo así doce bastones en total. Entre ellos también estaba el bastón de Aarón."
Números 17:7
"Moisés puso los bastones delante del Señor en la tienda de la alianza,"
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