Versículo destacado
Números 1:17 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Moisés y Aarón reunieron a estos hombres expresamente designados por Dios. "
Números 1:17
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
15 Por la de Neftalí: Ahirá, hijo de Enán.
16 Estos fueron los jefes de tribu escogidos de entre la comunidad israelita para representar a sus propios clanes.
17 Moisés y Aarón reunieron a estos hombres expresamente designados por Dios.
18 El primer día del segundo mes del año, reunieron a todo el pueblo e hicieron el censo de todos los israelitas. Anotaron, en orden de clanes y familias, el nombre de cada uno de ellos y el número total de hombres de veinte años en adelante.
19 tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Este censo se hizo en el desierto de Sinaí.
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Aquí vemos que las órdenes de censar al pueblo se llevaron a cabo de inmediato. El trabajo comenzó el mismo día en que se dio la orden, el primer día del segundo mes, como se compara con Números 1:18 y Números 1:1. Cuando una tarea es para Dios, es bueno comenzar pronto, mientras el sentido del deber todavía está fresco y es fuerte.
Por lo que podemos entender, todo el trabajo tomó solo un día. Antes del día veinte de ese mes ocurrieron muchas otras cosas, pues ese fue el día en que salieron del campamento (Números 10:11). En los tiempos de David, Joab pasó casi diez meses censando al pueblo (2 Samuel 24:8), pero aquellas personas estaban dispersas, mientras que estas vivían reunidas en un mismo lugar. En aquella ocasión Satanás impulsó el censo; ahora Dios lo ordenó. También era más fácil hacerlo porque ya se había realizado poco tiempo antes: solo tenían que revisar los registros anteriores y anotar lo que había cambiado.
El registro se escribe completo para cada tribu, no de manera abreviada. Para cada una de las doce tribus se repite que fueron contados según sus linajes, sus familias y sus casas paternas, conforme al número de los nombres. Esto muestra que cada tribu presentó su censo de la misma manera y siguiendo la misma norma, aunque muchas personas colaboraron en el trabajo. Primero se menciona el linaje para mostrar que procedían de Israel; después, las familias; luego, los grupos familiares más pequeños y, finalmente, los nombres individuales. De este modo, cada hombre podía saber quiénes eran sus parientes cercanos, y algunas leyes dependían de ese conocimiento. Además, cuanto más unidos estamos a alguien por la sangre, más dispuestos deberíamos estar a ayudarlo.
Todas las cifras terminan en centenas, excepto la de Gad, que termina en cincuenta (Números 1:25). Ninguna baja hasta las decenas o las unidades. Algunos piensan que esto ocurrió por un acto especial de la providencia, para mostrar que Dios tenía un propósito extraordinario para el crecimiento del pueblo. Es más probable que Moisés hubiera designado anteriormente jefes sobre grupos de cien y de cincuenta (Éxodo 18:25), de modo que el pueblo fue contado bajo esos líderes, lo que naturalmente produjo totales redondos.
Judá es la tribu más grande de todas: tiene más del doble de habitantes que Benjamín y casi doce mil más que cualquier otra tribu, como se indica en el versículo 27. Judá era la tribu que sus hermanos debían alabar, porque de ella vendría el Mesías, el Príncipe. Como ese acontecimiento todavía estaba lejano, Dios honró entretanto a esa tribu de muchas maneras, especialmente haciéndola crecer en gran número por causa de aquel que vendría de Judá en el tiempo señalado (Hebreos 7:14). Judá también debía encabezar la marcha por el desierto, por lo que Dios le dio una fuerza acorde con esa responsabilidad.
Efraín y Manasés, los hijos de José, son contados como tribus separadas, y juntos suman casi tantos habitantes como Judá. Esto estaba de acuerdo con la adopción que Jacob hizo de ellos, mediante la cual fueron puestos al mismo nivel que sus tíos Rubén y Simeón (Génesis 48:5). También cumplió la bendición de José, quien sería una rama fructífera (Génesis 49:22). Efraín, el hijo menor, aparece primero y es más numeroso que Manasés, porque Jacob cruzó sus manos y anunció decenas de miles para Efraín y miles para Manasés. La manera en que esto se cumplió fortalece nuestra confianza en el espíritu de profecía que Dios dio a los patriarcas.
Cuando la familia de Dan bajó a Egipto, Dan tenía solo un hijo (Génesis 46:23), de modo que en aquel tiempo su tribu estaba formada por una sola familia, como se indica en Números 26:42. Benjamín tenía diez hijos en ese momento (Génesis 46:21), pero ahora la tribu de Dan es casi dos veces más grande que la de Benjamín. Esto muestra que las familias no siempre crecen o disminuyen de la manera que esperamos. Algunas se multiplican en gran manera, mientras que otras se reducen; y algunas que antes eran pobres llegan a ser numerosas como un rebaño (Salmos 107:38, Salmos 107:39, Salmos 107:41; véase también Job 12:23).
De cada tribu se dice que fueron contados los que podían salir a la guerra. Esto les recordaba que todavía les esperaban guerras, aunque en ese momento estaban en paz y no enfrentaban ningún ataque. Que nadie que se pone la armadura se jacte como si ya se la estuviera quitando.
De este capítulo
Números 1:1
"El primer día del segundo mes del segundo año, cuando hacía poco más de un año que los israelitas habían salido de Egipto, el Señor se dirigió a Moisés en el desierto de Sinaí, en la tienda del encuentro con Dios, y le dijo:"
Números 1:2
"Hagan un censo de todos los israelitas, por clanes y familias, para conocer el nombre y el número exacto de todos los hombres"
Números 1:3
"de veinte años en adelante que sean aptos para la guerra. Regístrenlos según el orden militar, con la ayuda de Aarón"
Números 1:4
"y de un jefe de familia de cada tribu."
Números 1:5
"Estos son los nombres de los jefes que deberán ayudarlos: Por la tribu de Rubén: Elisur, hijo de Sedeúr."
Números 1:6
"Por la de Simeón: Selumiel, hijo de Surisadai."
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