Versículo destacado
Marcos 14:66 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Pedro estaba abajo, en el patio. Entonces llegó una de las sirvientas del sumo sacerdote; "
Marcos 14:66
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
64 Ustedes mismos lo han oído decir palabras ofensivas contra Dios. ¿Qué les parece? Todos estuvieron de acuerdo en que era culpable y debía morir.
65 Algunos comenzaron a escupirlo, a taparle los ojos y a golpearlo, diciéndole: —¡Adivina quién te golpeó! Y los guardianes del templo le pegaron en la cara.
66 Pedro estaba abajo, en el patio. Entonces llegó una de las sirvientas del sumo sacerdote;
67 al ver a Pedro calentándose junto al fuego, se quedó mirándolo y le dijo: —Tú también andabas con Jesús, el de Nazaret.
68 Pedro lo negó, diciendo: —No lo conozco, ni sé de qué estás hablando. Y salió fuera, a la entrada. Entonces cantó un gallo.
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Aquí tenemos la historia de la negación de Cristo por parte de Pedro.
Todo comenzó cuando Pedro mantuvo su distancia de Jesús. Lo había seguido de lejos (Marcos 14:54), y ahora estaba abajo, en el palacio, en la parte más apartada del lugar. Quienes se mantienen distantes de Cristo van por un camino que conduce a negarlo. Lo mismo ocurre con quienes evitan la adoración, se alejan de la comunión con otros creyentes y no quieren que los vean del lado de una fe despreciada.
La compañía de Pedro también contribuyó a su caída. Estaba sentado con los criados del sumo sacerdote. Si alguien considera arriesgado relacionarse con los discípulos de Cristo porque podría verse involucrado en sus sufrimientos, descubrirá que es mucho más peligroso estar con los enemigos de Cristo, porque allí puede verse arrastrado a pecar contra él.
La tentación llegó cuando identificaron a Pedro como uno de los seguidores de Cristo: «Tú también estabas con Jesús el nazareno» (Marcos 14:67). «Este es uno de ellos» (Marcos 14:69); podían darse cuenta de que era galileo por su manera de hablar (Marcos 14:70). Al parecer, Pedro no estaba siendo juzgado como un criminal. Se burlaban de él, y corría el peligro de que lo ridiculizaran por ser un necio por causa de Cristo. Mientras los principales sacerdotes maltrataban al Maestro, los criados maltrataban a los discípulos. A veces parece que la causa de Cristo está perdiendo tanto que todos quieren lanzarle una piedra. Hasta los más humildes se unen contra ella. Cuando Job estaba sentado sobre el montón de cenizas, se burlaban de él personas de baja condición (Job 30:8). Sin embargo, esta no era una tentación demasiado fuerte. Era solo una criada que casualmente lo miró y que, por lo que podemos entender, no tenía la intención de hacerle un daño verdadero. Ella dijo: «Tú eres uno de ellos». Pedro ni siquiera tenía que responder; o podía haber dicho: «Si lo soy, espero que eso no sea ningún delito».
Pero el pecado fue muy grave. Pedro negó a Cristo delante de los demás, cuando debía haberlo confesado y haberse puesto de pie como su testigo. Cristo les había advertido muchas veces a sus discípulos acerca de sus sufrimientos venideros; sin embargo, cuando llegaron esos sufrimientos, Pedro quedó impactado como si nunca hubiera oído hablar de ellos. Jesús también les había dicho que tendrían que sufrir por él, tomar su cruz y seguirlo. Pero Pedro tenía tanto miedo de sufrir que, ante la primera señal de sufrimiento, estuvo dispuesto a mentir, maldecir, jurar y hacer cualquier cosa con tal de escapar. Cuando Cristo era admirado y seguido, Pedro podía reconocerlo abiertamente. Pero ahora que Cristo es rechazado, despreciado y difamado, Pedro se avergüenza de él y no quiere admitir ninguna relación con él.
Su arrepentimiento llegó muy pronto. Negó a Cristo tres veces, y la tercera negación fue la peor, porque entonces lanzó maldiciones y juró para hacer más contundente su negación. Pero ese tercer golpe, que debería haberlo dejado aturdido, en vez de eso lo despertó. Entonces el gallo cantó por segunda vez y le recordó las palabras de su Maestro y la advertencia que Jesús le había dado, especialmente la parte acerca de que el gallo cantaría dos veces. Cuando Pedro recordó aquella advertencia, tomó conciencia de su pecado y de todo lo que lo hacía aún más grave. Y al pensar en ello, lloró.
Algunos señalan que el escritor de este Evangelio, quien quizá escribió con la ayuda de Pedro, habla con más detalle que los otros acerca del pecado de Pedro, pero menciona con menos palabras su dolor. Pedro, con humildad, no habría querido que se elogiara demasiado su tristeza, y sabía que nunca podría lamentar lo suficiente un pecado tan grande. La expresión significa que siguió llorando, que rompió en llanto o que se arrojó al suelo con dolor. Cualquiera que sea la manera de entender la frase, su sentido es claro: Pedro fijó su mente en su pecado y sintió todo su peso. En un caso así, no basta con un pensamiento pasajero. Es necesario permanecer en él. O la expresión puede significar que tomó su vergüenza sobre sí, como el recaudador de impuestos que se golpeaba el pecho con tristeza por su pecado. Al final, esto quiere decir que lloró amargamente.
De este capítulo
Marcos 14:1
"Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua, en la que se come pan sin levadura. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban cómo arrestar a Jesús mediante algún engaño y matarlo."
Marcos 14:2
"Pues algunos decían: —No lo hagamos durante la fiesta, para que la gente no se alborote."
Marcos 14:3
"Jesús había ido a Betania, a la casa de Simón, a quien llamaban el leproso. Mientras estaba sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro, de gran valor. Ella rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús."
Marcos 14:4
"Algunos de los presentes se enojaron y se decían unos a otros: —¿Por qué se ha desperdiciado este perfume?"
Marcos 14:5
"Podría haberse vendido por el equivalente al salario de trescientos días para ayudar a los pobres. Y criticaban a aquella mujer."
Marcos 14:6
"Pero Jesús dijo: —Déjenla. ¿Por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo."
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