Versículo destacado
Levítico 10:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Después Moisés les dijo a Aarón y a Eleazar e Itamar, los dos hijos que le quedaban a Aarón: —Tomen la ofrenda de cereales que ha quedado de las ofrendas quemadas al Señor y cómanla sin levadura junto al altar, porque es una cosa santísima. "
Levítico 10:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 para que ustedes puedan distinguir entre lo sagrado y lo profano, y entre lo puro y lo impuro,
11 y puedan también instruir a los israelitas en todas las leyes que el Señor les ha dado por medio de Moisés.
12 Después Moisés les dijo a Aarón y a Eleazar e Itamar, los dos hijos que le quedaban a Aarón: —Tomen la ofrenda de cereales que ha quedado de las ofrendas quemadas al Señor y cómanla sin levadura junto al altar, porque es una cosa santísima.
13 Cómanla en un lugar sagrado, porque eso es lo que les ha tocado a ti y a tus hijos de las ofrendas que se queman en honor del Señor. Eso es lo que se me ha ordenado.
14 Y el pecho, que es la ofrenda especial, y el muslo, que es la contribución, deberán comerlos en un lugar puro tú y tus hijos e hijas, porque esa es la parte que les corresponde de los sacrificios de reconciliación de los israelitas.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí Moisés le dice a Aarón que continúe con su labor después de aquella interrupción. Las dificultades deben impulsarnos a cumplir con nuestro deber, no apartarnos de él. Observemos que el Señor habló con Aarón y con los hijos que le quedaban. Su supervivencia era importante. Les recordaba que Dios todavía había preservado a dos de sus hijos, así que Aarón tenía motivos para agradecer lo que permanecía y seguir sirviendo con un corazón dispuesto.
El hecho de que Dios los hubiera preservado también les imponía el deber de continuar sirviendo. Cuatro sacerdotes habían sido apartados juntos, pero dos habían sido quitados. Los dos que quedaban debían procurar suplir esa pérdida con mayor cuidado y diligencia en su servicio sacerdotal. Ahora Moisés les repite las instrucciones que ya les había dado acerca de comer la parte de los sacrificios que les correspondía.
Los sacerdotes necesitaban aprender no solo a distinguir entre lo santo y lo común, como ya se les había enseñado, sino también entre lo santísimo y lo que solo era santo. La parte de la ofrenda de cereal que quedaba para el sacerdote era santísima, por lo que Aarón y sus hijos debían comerla en el atrio del tabernáculo. En cambio, el pecho y el muslo derecho de las ofrendas de paz podían comerse en cualquier lugar apropiado fuera del atrio del tabernáculo, y también podían compartirlos las mujeres de la familia. Las ofrendas de cereal estaban unidas a las ofrendas quemadas y estaban destinadas enteramente a honrar a Dios. Las ofrendas de paz tenían el propósito de sostener el gozo y el consuelo del pueblo, por lo que no se trataban de la misma manera.
Moisés no explica por qué existía esta diferencia. Simplemente dice: «Porque así se me ha ordenado». Eso era razón suficiente. Él había transmitido lo que había recibido del Señor (1 Corintios 11:23).
Después, Moisés pregunta acerca de una desviación de la norma que parece haber ocurrido ese día. Se había sacrificado un macho cabrío como ofrenda por el pecado del pueblo. La ley establecía que, si la sangre de una ofrenda por el pecado se llevaba al lugar santo, como ocurría con la ofrenda por el pecado del sacerdote, entonces la carne debía quemarse fuera del campamento. Pero si la sangre no se llevaba allí, los sacerdotes debían comer la carne en el lugar santo (Levítico 6:30). Aquí se explica el significado: los sacerdotes cargaban con la culpa de la congregación y representaban a aquel que sería hecho ofrenda por nuestro pecado, sobre quien el Señor pondría la culpa de todos nosotros.
En este caso, la sangre del macho cabrío no había sido llevada al lugar santo; sin embargo, la carne había sido quemada fuera del campamento. Moisés reprende con moderación a Aarón y a sus hijos por este error. Una vez más se les llama los hijos que habían quedado, lo cual debió haberlos llevado a actuar con mayor cuidado. Moisés se enojó, aunque era el hombre más manso de la tierra. Podía enojarse cuando se desobedecía o se deshonraba a Dios, o cuando el sacerdocio estaba en peligro. Aun así, trató con ternura a Aarón y a sus hijos por causa de su dolor. Solo les dijo que debían haber comido la ofrenda en el lugar santo, y estuvo dispuesto a escuchar su explicación. No quería aumentar el sufrimiento de hombres a quienes Dios ya había herido.
Aarón presenta una explicación cuidadosa del error. Moisés había dado instrucciones a Eleazar e Itamar, pero es probable que Aarón hubiera dirigido lo que hicieron, así que respondió por ellos. Podría haber argumentado que esta era una ofrenda por el pecado de la congregación y que, si hubiera sido un toro, se habría quemado por completo (Levítico 4:21). Pero esta vez el asunto había sido ordenado de otra manera, así que Aarón explica su proceder a partir del dolor que estaba sufriendo. En efecto, dice: «Me han sucedido cosas así». Se refiere a acontecimientos terribles que habían herido profundamente su corazón y lo habían dejado abrumado. Era el sumo sacerdote, pero seguía siendo un hombre; no podía apagar el amor natural por sus hijos simplemente porque llevaba vestiduras sagradas. Había guardado silencio delante de Dios, pero su dolor seguía siendo real, como lo fue el de David (Salmo 39:2).
Un corazón sincero puede estar verdaderamente sometido a la voluntad de Dios y, aun así, sentir profundamente el dolor. Es fácil hablar mucho acerca de lo difícil que es una aflicción, pero es mejor hablar poco. Aarón también usa su dolor para explicar por qué no siguió la norma relacionada con la ofrenda por el pecado. No habría podido comerla sino en medio del luto, con el corazón entristecido, y temía que Dios no lo aceptara. Lo principal que debemos buscar en toda adoración es la aceptación de Dios, especialmente en la Cena del Señor, que es nuestra participación en la ofrenda por el pecado. Un dolor intenso puede obstaculizar seriamente el cumplimiento de un deber santo. Nos desestabiliza y nos vuelve lentos y pesados, como un carro cuyas ruedas están atascadas (1 Samuel 1:7-8). También desagrada a Dios, quien desea que le sirvamos con alegría (Deuteronomio 12:7). El pan de los afligidos era considerado impuro (Oseas 9:4). Véase también Malaquías 3:14.
Moisés acepta la explicación de Aarón y queda satisfecho. Tal vez comprendió que, dadas las circunstancias, habían hecho lo que podían, y que Dios ya había contemplado aquello que no podía comerse al permitir que fuera quemado. Cuando nuestra falta de aptitud para cumplir un deber es natural y no pecaminosa, Dios da lugar a esa debilidad. Él quiere misericordia y no sacrificio. Al menos, Moisés vio que la falta era menos grave porque Aarón realmente deseaba contar con la aprobación de Dios. Quienes buscan sinceramente agradar a Dios con un corazón recto descubrirán que él no es severo al señalar cada error. Debemos tener cuidado de no juzgar con dureza cada equivocación pequeña, pues nosotros también podríamos ser tentados.
De este capítulo
Levítico 10:1
"Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su brasero, pusieron lumbre e incienso en ellos y ofrecieron ante el Señor un fuego extraño que él no les había ordenado."
Levítico 10:2
"Entonces salió fuego de la presencia del Señor y los quemó por completo. Así murieron ante el Señor."
Levítico 10:3
"Después Moisés le dijo a Aarón: —Esto es lo que el Señor quería decir cuando dijo: «A los que se acercan a mí les mostraré mi santidad, y a todos los israelitas les mostraré mi gloria». Y Aarón se quedó callado."
Levítico 10:4
"Luego Moisés llamó a Misael y a Elsafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: —Vengan ustedes a sacar del santuario a sus parientes y llévenselos fuera del campamento."
Levítico 10:5
"Ellos se acercaron y, en sus propias túnicas, se los llevaron fuera del campamento, tal como lo había ordenado Moisés."
Levítico 10:6
"Luego Moisés les dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: —No se dejen suelto el pelo ni se rasguen la ropa en señal de luto, no sea que ustedes mueran y que Dios descargue su enojo sobre la comunidad. Lo que sí deben lamentar sus hermanos de raza, todos los israelitas, es que el Señor haya tenido que provocar este incendio."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.