Versículo destacado
Josué 17:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Los descendientes de José le dijeron a Josué: —¿Por qué nos has dado por sorteo una sola porción del terreno, si somos muchos y el Señor nos ha bendecido? "
Josué 17:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Pero los de la tribu de Manasés no pudieron tomar posesión de estas ciudades, porque los cananeos opusieron resistencia y permanecieron allí.
13 Más tarde, cuando los israelitas se hicieron más fuertes, obligaron a los cananeos a pagarles tributo, pero no los expulsaron de allí.
14 Los descendientes de José le dijeron a Josué: —¿Por qué nos has dado por sorteo una sola porción del terreno, si somos muchos y el Señor nos ha bendecido?
15 Josué les respondió: —Ya que ustedes son tantos que no caben en los montes de Efraín, vayan al bosque y desmonten tierras en la región de los ferezeos y de los refaítas.
16 Ellos dijeron: —Es verdad que estos montes no son suficientes para nosotros. Pero los cananeos que viven en el llano tienen carros de hierro, tanto los que viven en Bet-seán y en sus aldeas como los que viven en el valle de Jezreel.
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Aquí, los hijos de José se quejan por la herencia que les había correspondido. Si realmente hubieran tenido motivos para quejarse, probablemente Josué los habría ayudado ampliándola o cambiándola, pero no lo hace. Es probable que, como Josué pertenecía a la tribu de Efraín, esperaran recibir un trato especial y pensaran que no tendrían que someterse al sorteo con la misma estricta consideración que las demás tribus. Sin embargo, Josué les demuestra que, como líder público, no estaba más interesado en el bienestar de su propia tribu que en el de cualquier otra. Actuaría con justicia, sin favoritismos ni prejuicios, y dejó un buen ejemplo para todos los que ocupan cargos públicos.
Lo que se les había dado era una porción justa, tanto como razonablemente podían administrar. Aun así, hablan de ella con queja, como si fuera solo un lote, como si la porción asignada a las dos tribus apenas bastara para una sola. La palabra usada para describir a personas así en (Judas 1:16) se refiere a quienes culpan a su propia suerte.
En primer lugar, eran muy numerosos porque Dios los había bendecido (Josué 17:14). Ellos dicen: «Soy un pueblo numeroso, porque el SEÑOR me ha bendecido». Podemos esperar legítimamente que el Dios que da bocas también provea alimento. Lo que quieren decir es: «Somos un pueblo grande, y esta tierra es demasiado pequeña para que prosperemos en ella». Sin embargo, observa que, al hablar agradecidos por el crecimiento que habían experimentado hasta ese momento, no hablan con confianza sobre lo que sucedería después. Parecen decir: «El SEÑOR me ha bendecido hasta ahora», como si quizá fuera a tratar con ellos de manera diferente en el futuro. No debemos dejar de agradecer por las bondades pasadas y presentes solo porque el futuro sea incierto.
En segundo lugar, una gran parte de la tierra que les había correspondido todavía estaba en manos de los cananeos. Eran enemigos fuertes que llevaban carros de hierro a la batalla (Josué 17:16). Esos carros estaban equipados con largas cuchillas, ya fuera a los lados o en el eje, que derribaban a todos los que encontraban a su paso, como si fueran trigo. Por eso argumentaban que, aunque habían recibido una buena porción, estaba en malas manos y no podían tomarla. Querían una tierra que ya hubiera sido conquistada por completo.
Josué intenta tranquilizarlos y ayudarlos a aceptar su porción. Reconoce que son un pueblo numeroso y que, como eran dos tribus, debían recibir más de un lote (Josué 17:17). Pero les dice que lo que habían recibido sería suficiente para ambas tribus si estaban dispuestos a trabajar y luchar. Parecían querer un lugar donde pudieran vivir cómodamente y sin esfuerzo. En esencia, Josué les responde que no debían esperar eso. Incluso en Canaán tendrían que ganarse el pan con trabajo y dificultades.
Josué vuelve contra ellos su propio argumento. Si eran un pueblo tan numeroso, entonces tenían aún más capacidad para ayudarse a sí mismos y menos razones para esperar ayuda de otros. Si tienes muchas bocas que alimentar, también tienes muchas manos para trabajar. Primero gana lo necesario y luego come.
Primero, Josué les dice que trabajen para obtener más (Josué 17:15). «Suban al bosque que está dentro de sus límites», les dice, «y pongan todas sus manos a trabajar: talen los árboles, limpien el terreno áspero y conviértanlo en tierra buena para cultivar». Muchas personas quieren posesiones más grandes, pero no aprovechan bien lo que ya tienen. Piensan que deberían recibir más dones y oportunidades, pero no utilizan los dones que ya les fueron dados. Mucha pobreza es causada por la pereza. Si las personas estuvieran dispuestas a trabajar, no tendrían que pedir limosna.
Después, Josué les dice que luchen para obtener más (Josué 17:17-18). Ellos habían argumentado que no podían llegar a la zona boscosa porque los cananeos estaban en el valle entre ellos y esa tierra, y les tenían miedo. Josué les responde: «No tengan miedo. Dios está de su lado, y expulsarán a los cananeos si de verdad se comprometen a hacerlo, aunque tengan carros de hierro». Con frecuencia nos limitamos al pensar que las dificultades que tenemos por delante son mayores de lo que realmente son. ¿Qué puede resistir el poder de la fe y una determinación santa?
De este capítulo
Josué 17:1
"Este es el territorio que le correspondió a la tribu de Manasés, el hijo mayor de José. A Maquir, hombre de guerra, que era el hijo mayor de Manasés y padre de Galaad, le correspondió el territorio de Galaad y de Basán, al este del Jordán."
Josué 17:2
"También se sortearon las tierras que les corresponderían, según el número de sus clanes, a los demás hijos de Manasés: a Abiézer, Hélec, Asriel, Siquem, Héfer y Semidá, quienes eran hijos de Manasés y nietos de José."
Josué 17:3
"Pero Selofhad, hijo de Héfer y nieto de Galaad, el hijo de Maquir y nieto de Manasés, no había tenido ningún hijo, sino solamente cinco hijas: Mahlá, Noá, Hoglá, Milcá y Tirsá."
Josué 17:4
"Estas fueron a ver al sacerdote Eleazar, a Josué y a los jefes del pueblo, y les dijeron: «El Señor le ordenó a Moisés que nos diera tierras, al igual que a nuestros parientes». Entonces Josué les dio tierras como a los parientes de su padre, tal como el Señor le había ordenado."
Josué 17:5
"De esta manera, la tribu de Manasés recibió diez partes, además de los territorios de Galaad y Basán, que están al este del Jordán,"
Josué 17:6
"porque a las hijas de Manasés se les dieron tierras al igual que a los varones. La región de Galaad fue para los otros descendientes de Manasés."
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