Versículo destacado
Génesis 42:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" José reconoció a sus hermanos en cuanto los vio, pero fingió no conocerlos y les preguntó con brusquedad: —¡Ustedes! ¿De dónde vienen? —Venimos de Canaán para comprar trigo —respondieron ellos. "
Génesis 42:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Los hijos de Israel fueron junto con otros que también iban a comprar, porque había hambre en toda la tierra de Canaán.
6 José era el gobernador del país y quien vendía trigo a la gente que llegaba de todas partes. Cuando sus hermanos se presentaron ante él, se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente.
7 José reconoció a sus hermanos en cuanto los vio, pero fingió no conocerlos y les preguntó con brusquedad: —¡Ustedes! ¿De dónde vienen? —Venimos de Canaán para comprar trigo —respondieron ellos.
8 Aunque José reconoció a sus hermanos, ellos no lo reconocieron a él.
9 Entonces José recordó los sueños que había tenido acerca de ellos y les dijo: —Ustedes son espías. Solo han venido a ver cuáles son los puntos débiles del país.
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Podemos preguntarnos con razón por qué José, durante los veinte años que llevaba en Egipto y, especialmente, durante los siete años en que estuvo en una posición de autoridad, nunca le avisó a su padre cómo se encontraba. También resulta extraño que él, quien recorrió todo Egipto (Génesis 41:45-46), nunca hiciera un viaje a Canaán para visitar a su anciano padre, sobre todo cuando se encontraba en la región fronteriza más cercana a Canaán. El viaje en su carro quizá habría tomado solo tres o cuatro días. Es probable que Dios tuviera un propósito especial en todo esto, para que su plan para Jacob y su familia se cumpliera.
Cuando llegaron los hermanos de José, él los reconoció por muchas señales claras, pero ellos no lo reconocieron, porque nunca esperaban encontrarlo allí (Génesis 42:8). José recordó los sueños (Génesis 42:9), pero ellos los habían olvidado. Guardar las palabras de Dios en el corazón es muy útil para todas nuestras acciones. José mantuvo presentes sus sueños, sabiendo que venían de Dios, y dirigió su trato con sus hermanos teniendo esos sueños en mente. Buscaba tanto que se cumplieran como llevar a sus hermanos al arrepentimiento por sus antiguos pecados. Ambos propósitos se cumplieron.
José trató a sus hermanos de una manera muy severa y estricta. Incluso la forma en que les habló, respaldada por la autoridad de su cargo, bastaba para atemorizarlos. Les habló con dureza (Génesis 42:7). Los acusó de tener malas intenciones contra el gobierno y los trató como hombres peligrosos, diciéndoles: «Ustedes son espías»; además, afirmó con mucha fuerza, jurando por la vida del faraón, que así era (Génesis 42:16). Algunos consideran esto un juramento, mientras que otros lo entienden como una afirmación enfática, semejante a decir: «Tan cierto como que ustedes viven». De cualquier manera, fue más que una simple respuesta afirmativa o negativa, y por eso estuvo mal.
Es fácil adoptar la manera de hablar de las personas que usan expresiones indebidas, pero es mucho más difícil dejar ese hábito. Al vivir en la corte, José había adoptado la costumbre de jurar «por la vida del faraón». Quizá lo hizo para que sus hermanos pensaran que era egipcio y no israelita. Ellos sabían que esa no era la manera de hablar de un hijo de Abraham. Cuando Pedro quiso demostrar que no era discípulo de Cristo, maldijo y juró. Sin embargo, la dureza de José con sus hermanos no nació de la venganza, como si quisiera pisotear a quienes antes lo habían pisoteado a él. Podemos estar seguros de que José no era esa clase de hombre.
Más bien, actuó así, primero, para llevar a cumplimiento sus sueños. Segundo, para conducir a sus hermanos al arrepentimiento. Tercero, para obtener de ellos noticias sobre su familia, de la que anhelaba saber. Si les hubiera hablado como un amigo, quizá lo habrían reconocido; por eso los interrogó como un juez. Como Benjamín no estaba con ellos, tal vez temió que también le hubieran hecho daño. Así que les dio motivos para hablar de su padre y de su hermano. A veces la providencia de Dios parece dura con quienes ama, y puede tratar con severidad a personas para las que todavía tiene preparada una gran misericordia.
En respuesta, ellos se mostraron muy humildes y sumisos. Se dirigieron a él con gran respeto: «No, señor mío» (Génesis 42:10). ¡Qué cambio con respecto al día en que dijeron: «Ahí viene ese soñador»! Negaron tranquilamente la acusación: «No somos espías». Explicaron su propósito: habían venido a comprar alimento, una razón legítima que muchos otros extranjeros tenían para ir a Egipto en aquel tiempo. También se ofrecieron a dar un informe completo sobre ellos mismos y su familia (Génesis 42:13), y eso era precisamente lo que José quería saber.
Después, José puso a todos sus hermanos en la cárcel durante tres días (Génesis 42:17). En esto vemos una forma en que Dios suele tratar con las almas a las que piensa conceder un consuelo y un honor especiales. Primero las humilla, las atemoriza y las lleva a experimentar un espíritu de esclavitud; después sana sus heridas por medio del Espíritu de adopción, es decir, el Espíritu que asegura a los creyentes que son hijos de Dios.
Finalmente, José les dijo que uno de ellos se quedaría como rehén y que los demás podrían regresar a casa para traer a Benjamín. Pero también les dio una palabra de consuelo: «Yo temo a Dios» (Génesis 42:18). Era como si les dijera: «Pueden estar seguros de que no les haré ningún mal. No me atrevo a hacerlo, porque sé que, por alta que sea mi posición, hay Alguien más alto que yo». Quienes temen a Dios nos dan motivos para esperar de ellos un trato justo. El temor de Dios impide que quienes tienen autoridad abusen de ella mediante la opresión y la crueldad. Quienes no tienen a nadie por encima de ellos todavía deben reverenciar su propia conciencia. Véase Nehemías 5:15: «No hice eso, porque temía a Dios».
De este capítulo
Génesis 42:1
"Cuando Jacob se enteró de que había trigo en Egipto, les dijo a sus hijos: ¿Qué hacen ahí, mirándose unos a otros?"
Génesis 42:2
"Me han dicho que hay trigo en Egipto. Vayan allá y compren trigo para nosotros, para que podamos seguir viviendo."
Génesis 42:3
"Entonces diez de los hermanos de José fueron a Egipto para comprar trigo;"
Génesis 42:4
"pero Jacob no permitió que Benjamín, el hermano de José, fuera con ellos, porque pensaba que podría sucederle algo malo."
Génesis 42:5
"Los hijos de Israel fueron junto con otros que también iban a comprar, porque había hambre en toda la tierra de Canaán."
Génesis 42:6
"José era el gobernador del país y quien vendía trigo a la gente que llegaba de todas partes. Cuando sus hermanos se presentaron ante él, se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente."
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