Versículo destacado

Hebreos 10:7 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Entonces dije: “Aquí estoy, tal como está escrito acerca de mí en el libro, para hacer tu voluntad, oh Dios”. "

Hebreos 10:7

menu_book El versículo en contexto

5 Por eso Cristo, al entrar en el mundo, dijo a Dios: No quieres sacrificio ni ofrendas, sino que me has dado un cuerpo.

6 No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado.

7 Entonces dije: “Aquí estoy, tal como está escrito acerca de mí en el libro, para hacer tu voluntad, oh Dios”.

8 En primer lugar, dice que Dios no quiere ni le agradan los sacrificios ni las ofrendas de animales, ni los holocaustos para quitar el pecado, a pesar de que son cosas que la ley manda ofrecer.

9 Después añade: «Aquí vengo para hacer tu voluntad.» Es decir, quita aquellos sacrificios antiguos y pone uno nuevo en su lugar.

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

Aquí el apóstol exalta y honra al Señor Jesucristo tanto como había rebajado el sacerdocio levítico. Presenta a Cristo como el verdadero sumo sacerdote, el verdadero sacrificio por el pecado y el cumplimiento real de todo lo que aquellos sacrificios representaban. Lo hace de varias maneras.

En primer lugar, señala el propósito y la promesa de Dios acerca de Cristo, escritos repetidamente en el libro de Dios (Hebreos 10:7). Dios no solo planeó esto, sino que también anunció por medio de Moisés y de los profetas que Cristo vendría como el gran sumo sacerdote de la iglesia. Él ofrecería un sacrificio perfecto que también perfeccionaría a otros. Desde la primera promesa de la Escritura, cuando se anunció que la descendencia de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente, el Antiguo Testamento siguió apuntando a Cristo. Puesto que Cristo fue prometido, anunciado y esperado durante tanto tiempo por el pueblo de Dios, merece nuestro profundo honor y agradecimiento.

En segundo lugar, Cristo es digno de honor porque Dios le preparó un cuerpo, es decir, una verdadera naturaleza humana, para que pudiera ser nuestro Redentor y Abogado, el que intercede por nosotros. Al unir la naturaleza divina y la humana en una sola persona, Cristo llegó a ser el Mediador perfecto, el que se coloca entre Dios y la humanidad. Él es quien trae la paz y reconcilia a Dios con sus criaturas. Como dice el Salmo 40:6, «Me abriste los oídos», lo cual significa: «Me enseñaste, capacitaste y preparaste plenamente para esta obra». Un Salvador preparado por Dios de una manera tan extraordinaria debe ser recibido con profundo amor y alegría.

En tercer lugar, se muestra que Cristo estuvo dispuesto a asumir esta obra, aun cuando ningún otro sacrificio sería aceptado (Hebreos 10:7-9). Cuando nada menos que Cristo mismo podía satisfacer la justicia de Dios, él se ofreció voluntariamente y dijo: «Aquí estoy. Me complace hacer tu voluntad, oh Dios». En efecto, dijo: «Que la maldición caiga sobre mí, pero deja libre a mi pueblo». Se deleitó en llevar a cabo el plan del Padre, cumplir el pacto establecido para su pueblo y completar cada promesa y profecía. Esto debe hacer que Cristo sea precioso para nosotros y también debe hacer que amemos la Biblia, porque en Cristo vemos el cumplimiento de la Escritura.

En cuarto lugar, Cristo vino para hacer la voluntad de Dios. No lo hizo solamente como profeta, revelando la voluntad divina, ni únicamente como rey, estableciendo leyes divinas, sino también como sacerdote, satisfaciendo la justicia y cumpliendo toda justicia. Vino a hacer la voluntad de Dios de dos maneras principales. Quitó el primer sacerdocio, en el cual Dios no se complacía verdaderamente, y estableció el segundo: su propio sacerdocio y el evangelio permanente, la forma pura y perfecta del pacto de la gracia.

Este era el gran plan que Dios había establecido en su corazón desde toda la eternidad. Es tan bueno para el cumplimiento de la voluntad de Dios como lo es para nuestras almas, porque por esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo una vez y para siempre (Hebreos 10:10). Todo lo que Cristo ha hecho por su pueblo procede de la voluntad soberana y de la gracia de Dios. Participamos de la obra de Cristo al ser santificados, convertidos y llamados eficazmente; es decir, llevados a la fe de una manera que realmente nos transforma. De ese modo somos unidos a Cristo y recibimos los beneficios de su redención. Esta santificación procede de la ofrenda que Cristo hizo de sí mismo a Dios.

En quinto lugar, el sacerdocio de Cristo obra perfectamente (Hebreos 10:14). Por medio de una sola ofrenda, ha perfeccionado para siempre a quienes están siendo santificados. Él ha librado, y librará plenamente, a quienes son llevados a él de la culpa, el poder y el castigo del pecado. También los llevará a poseer con certeza una santidad y una felicidad perfectas. El sacerdocio levítico jamás podía hacer esto. Por tanto, si buscamos una salvación completa, debemos recibir al Señor Jesús como el único sumo sacerdote capaz de llevarnos a ella.

En sexto lugar, el apóstol recomienda a Cristo señalando el lugar donde ahora está exaltado, el honor que allí recibe y el honor aún mayor que recibirá. Después de ofrecer un solo sacrificio por los pecados, este hombre se sentó para siempre a la derecha de Dios (Hebreos 10:12-13). La derecha de Dios es el lugar de poder, favor y gobierno activo. Es la mano que da, porque todas las bendiciones que Dios concede a su pueblo vienen por medio de Cristo. Es la mano que recibe, porque toda adoración y obediencia que Dios acepta de las personas llegan por medio de Cristo. Es la mano que obra, porque Cristo gobierna todas las cosas en la providencia y en la gracia.

Este es el honor más alto que existe. Cristo llegó a este honor no solo porque el Padre lo estableció, sino también porque lo obtuvo mediante su obediencia y sufrimiento. Puesto que le corresponde plenamente, nunca lo perderá ni dejará de usarlo para el bien de su pueblo. También disfruta este honor con completa paz y satisfacción. Está sentado allí para siempre, descansando en la voluntad y la presencia de su Padre. Este es su descanso permanente, y permanece allí porque lo deseó y lo mereció.

También espera lo que el Padre le prometió: «Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies» (Salmo 110:1). Cristo tiene enemigos en la tierra, muchos de ellos obstinados. Por eso, los cristianos no deben sorprenderse si también tienen enemigos, aun cuando procuren vivir en paz con todos. Pero los enemigos de Cristo llegarán a ser el estrado de sus pies: algunos al volverse a él y otros al ser humillados en el juicio. De cualquier manera, Cristo será honrado. Él tiene la certeza de esto y espera su cumplimiento. Su pueblo también debe alegrarse, porque cuando sus enemigos sean conquistados, los enemigos de su pueblo también serán vencidos por causa de él.

En séptimo lugar, el apóstol recomienda a Cristo mediante el testimonio que el Espíritu Santo da acerca de él en la Escritura. Esto señala especialmente el buen resultado del sufrimiento y la humillación de Cristo: el nuevo y misericordioso pacto, establecido sobre la base de su satisfacción y sellado con su sangre (Hebreos 10:15). El Espíritu Santo da testimonio de esto. El pasaje proviene de Jeremías 31:31, donde Dios promete derramar su Espíritu sobre su pueblo, dándole sabiduría, disposición y fortaleza para obedecer su palabra. Él pondrá sus leyes en el corazón de ellos y las escribirá en su mente (Hebreos 10:16). Así, su deber queda claro, y obedecer se vuelve más sencillo y agradable.

«Nunca más me acordaré de sus pecados y maldades» (Hebreos 10:17). Esto muestra la riqueza de la gracia de Dios y la completa suficiencia del sacrificio de Cristo, que no necesita repetirse (Hebreos 10:18). Para los verdaderos creyentes, Dios ya no traerá sus pecados a la memoria para avergonzarlos ahora ni para condenarlos después. El sacerdocio levítico, es decir, el sistema sacerdotal establecido bajo la ley de Moisés, y sus sacrificios nunca pudieron hacer esto plenamente.

Con esto, el escritor pasa de la parte doctrinal de la carta a su aplicación. A lo largo del camino ha presentado muchas cosas difíciles de entender, pero esto se debe a la debilidad y lentitud de nuestro propio entendimiento. Ahora comienza a aplicar esta gran verdad para que transforme el corazón y guíe la vida de sus lectores, presentándoles el honor y el deber de vivir bajo el evangelio.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Hebreos 10:7 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.