Versículo destacado
Génesis 8:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales que estaban con él en la barca. Hizo soplar un viento sobre la tierra, y el agua comenzó a bajar; "
Génesis 8:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales que estaban con él en la barca. Hizo soplar un viento sobre la tierra, y el agua comenzó a bajar;
2 se cerraron las fuentes del mar profundo y también las compuertas del cielo. La lluvia dejó de caer,
3 y el agua comenzó a bajar poco a poco. Al cabo de ciento cincuenta días, el agua ya iba disminuyendo,
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Aquí vemos un acto de la gracia de Dios: Dios se acordó de Noé y de todo ser viviente. Esta es una manera humana de hablar, porque Dios nunca olvida a ninguna de sus criaturas, y mucho menos a ninguno de los suyos (Lucas 12:6; Isaías 49:15-16). Sin embargo, toda la raza humana, excepto Noé y su familia, había sido destruida y enviada a la tierra del olvido. Por eso, cuando Dios se acordó de Noé, fue como el regreso de su misericordia hacia la humanidad, mostrando que no acabaría con ella por completo.
Este lenguaje es impactante, como en Ezequiel 5:13: «Cuando haya terminado mi ira contra ellos, quedaré satisfecho». La justicia divina había sido satisfecha mediante la destrucción de aquellos pecadores. Dios había apartado de sí a sus enemigos (Isaías 1:24), y su espíritu había quedado en reposo (Zacarías 6:8). Entonces se acordó de Noé y de todo ser viviente. Se acordó de la misericordia en medio de la ira (Habacuc 3:2), de los días antiguos (Isaías 63:11), de la descendencia santa y, después, de Noé.
Aunque Noé había hallado gracia ante los ojos del Señor, quizá todavía se sentía olvidado dentro del arca. Dios no le había dicho cuánto tiempo permanecería encerrado ni cuándo sería liberado. A veces, incluso las personas fieles pueden temer que Dios las haya olvidado, especialmente cuando sus dificultades son intensas y prolongadas. Tal vez Noé se preguntaba si el Dios que lo había encerrado allí lo mantendría dentro para siempre. Pero a su debido tiempo, Dios volvió a él con misericordia, y a eso se le llama acordarse de él.
Quienes se acuerdan de Dios seguramente serán recordados por él, por vacía y solitaria que parezca su situación. Dios les señalará un tiempo y se acordará de ellos (Job 14:13). Con Noé, Dios también se acordó de todo ser viviente, porque, aunque se complace especialmente en los seres humanos, también cuida de todo lo que ha hecho. Él no solo cuida de manera especial a su pueblo, sino también de todo lo que le pertenece. Incluso tuvo en cuenta al ganado de Nínive (Jonás 4:11).
También vemos el poder de Dios sobre el viento y el agua, elementos que le obedecen aunque las personas no puedan controlarlos. Dios ordenó al viento, y este fue adonde él lo envió para alejar el diluvio: hizo pasar un viento sobre la tierra. Esto muestra lo que significa que Dios se acordó de Noé: actuó para aliviarlo. También muestra que Dios gobierna por completo los vientos. Los sostiene en su mano (Proverbios 30:4) y los saca de sus depósitos (Salmos 135:7). Los envía cuando quiere, adonde quiere y con el propósito que quiere. Incluso los vientos tempestuosos hacen lo que él ordena (Salmos 148:8).
Parece que, mientras las aguas todavía subían, no había viento, porque eso habría sacudido más el arca. Pero ahora Dios envió el viento cuando sería de ayuda y no de daño. Puede haber sido un viento del norte, ya que con frecuencia aleja la lluvia. En cualquier caso, fue un viento que secaba, como el que Dios usó para dividir el mar Rojo delante de Israel (Éxodo 14:21).
Dios también detuvo las aguas y les ordenó retroceder, y estas retrocedieron. Primero quitó la causa. Cerró las fuentes del gran abismo y las compuertas del cielo. Así como Dios tiene la llave para abrir, también tiene la llave para volver a cerrar y detener los juicios al detener las causas que los producen. La misma mano que trae la calamidad debe traer la liberación; por eso, nuestros ojos siempre deben estar puestos en él. El que hiere es el único que puede sanar (Job 12:14-15).
Cuando las dificultades hayan cumplido la obra que Dios les envió a realizar, ya sea destruir o corregir, serán retiradas. La palabra de Dios no volverá a él vacía, sino que cumplirá aquello para lo cual la envió (Isaías 55:10-11). El resultado no ocurrió de una sola vez, sino gradualmente. Las aguas fueron bajando de manera continua, poco a poco. El calor del sol hizo que gran parte del agua se elevara en forma de vapor, y quizá las aguas subterráneas también regresaron a sus lugares.
Así que la tierra no se inundó en un solo día, ni tampoco se secó en un solo día. En la creación, solo tomó un día, o incluso medio día, despejar la tierra de las aguas y hacer que apareciera la tierra seca (Génesis 1:9-10). Pero después de terminada la creación, esta obra de la providencia se llevó a cabo mediante causas secundarias, aunque siempre bajo el poder omnipotente de Dios. Por lo general, Dios trae la liberación de su pueblo paso a paso, para que no se desprecie el día de las cosas pequeñas ni el día de las cosas grandes nos lleve a la desesperación (Zacarías 4:10). El camino de los justos es como la primera luz del amanecer, que aumenta cada vez más hasta alcanzar todo su esplendor (Proverbios 4:18).
De este capítulo
Génesis 8:2
"se cerraron las fuentes del mar profundo y también las compuertas del cielo. La lluvia dejó de caer,"
Génesis 8:3
"y el agua comenzó a bajar poco a poco. Al cabo de ciento cincuenta días, el agua ya iba disminuyendo,"
Génesis 8:4
"y el día diecisiete del mes séptimo, la barca se detuvo sobre las montañas de Ararat."
Génesis 8:5
"El agua siguió bajando, y el primer día del mes décimo ya podían verse las partes más altas de los montes."
Génesis 8:6
"Después de cuarenta días, Noé abrió la ventana de la barca que había hecho"
Génesis 8:7
"y soltó un cuervo; pero el cuervo volaba de un lado a otro, esperando que la tierra se secara."
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