Versículo destacado
Génesis 7:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Aquel mismo día, Noé entró en la barca con sus hijos Sem, Cam y Jafet, y con su esposa y sus tres nueras. "
Génesis 7:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Era el día diecisiete del segundo mes. Noé tenía entonces seiscientos años. Precisamente ese día, se reventaron las fuentes del gran mar abajo y se abrieron las compuertas del cielo arriba.
12 Durante cuarenta días y cuarenta noches estuvo lloviendo sobre la tierra.
13 Aquel mismo día, Noé entró en la barca con sus hijos Sem, Cam y Jafet, y con su esposa y sus tres nueras.
14 Con ellos entraron toda clase de animales salvajes y domésticos, y toda clase de animales que se arrastran y de aves.
15 Todos los animales entraron con Noé en la barca, de dos en dos.
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Aquí se repite lo que ya se había dicho acerca de la entrada de Noé, su familia y las criaturas escogidas para ser preservadas en el arca. Esta repetición honra a Noé, cuya fe y obediencia resplandecieron con tanta claridad. Se ganó una buena reputación, se mostró muy favorecido por el cielo y fue una gran bendición para la tierra.
El texto también señala que los animales entraron «cada uno según su especie», usando las mismas palabras del relato de la creación (Génesis 1:21-25). Esto muestra que entonces fueron preservadas tantas clases de criaturas como las que habían sido hechas al principio, y no más. También muestra que este rescate fue como una nueva creación, porque una vida cuidadosamente preservada es, en cierto sentido, una vida nueva.
Durante ese tiempo, toda hostilidad entre las criaturas fue contenida. Los animales feroces estaban tan tranquilos y dóciles que el lobo y el cordero se acostaban juntos, y el león comía paja como el buey (Isaías 11:6-7). Pero cuando aquel tiempo terminó, esa restricción fue retirada, y los animales siguieron siendo las mismas criaturas de antes, porque el arca no cambió su naturaleza. De la misma manera, los hipócritas dentro de la iglesia, personas que externamente parecen ajustarse a las reglas del arca, pueden seguir sin cambios en su interior; con el tiempo se manifestará lo que realmente son.
El pasaje añade un detalle digno de atención: «El Señor lo encerró» (Génesis 7:16). Mientras Noé continuaba obedeciendo a Dios, Dios seguía cuidando de él. Ese cuidado se hizo especialmente evidente aquí, porque al cerrar la puerta Dios estableció una separación entre Noé y el resto del mundo. Primero, cerró la puerta para proteger a Noé y mantenerlo seguro dentro del arca. Tenía que quedar bien sellada para que las aguas no entraran ni hundieran el arca, y firmemente cerrada para que nadie desde afuera pudiera forzarla. Así, Dios reunió a Noé consigo, como reúne a su pueblo preciado (Malaquías 3:17).
Dios también cerró la puerta para dejar a todos los demás afuera para siempre. Hasta ese momento, la puerta del arca había permanecido abierta; si alguien, incluso durante aquellos últimos siete días, se hubiera arrepentido y hubiera creído, podría haber sido recibido dentro. Pero una vez cerrada la puerta, quedaron excluidos de toda esperanza de entrar. Dios cierra, y nadie puede abrir.
Aquí hay mucho que señala nuestro deber y privilegio en el evangelio. El apóstol usa el rescate de Noé como una figura del bautismo, es decir, de la vida cristiana (1 Pedro 3:20-21). Nuestro gran deber es entrar, en obediencia al llamado del evangelio y mediante una fe viva en Cristo, en el camino de salvación que Dios ha provisto para los pecadores. Cuando Noé entró en el arca, dejó atrás su casa y sus tierras. De la misma manera, debemos renunciar a nuestra propia justicia y aun a nuestros bienes terrenales cuando entren en conflicto con Cristo.
Noé también tuvo que aceptar por un tiempo las limitaciones y las incomodidades del arca, para ser preservado para un mundo nuevo. Quienes acuden a Cristo para recibir salvación también deben negarse a sí mismos, tanto en el sufrimiento como en el servicio. Y quienes entran al arca deben procurar llevar a otros consigo mediante una enseñanza sabia, la persuasión y un buen ejemplo. De este modo, quizá puedan salvar a su esposa, como Noé salvó a la suya (1 Corintios 7:16). En Cristo hay suficiente espacio para todos los que acuden a él.
Quienes vienen a Cristo por la fe serán encerrados y guardados por el poder de Dios, como alguien protegido dentro de una fortaleza fuerte (1 Pedro 1:5). Dios puso a Adán en el paraíso, pero no lo encerró allí, y Adán terminó expulsándose a sí mismo. Pero cuando Dios puso a Noé en el arca, lo encerró dentro. Así también, cuando lleva a una persona a Cristo, hace segura su salvación. Esta no queda bajo nuestro propio cuidado, sino en las manos del Mediador, es decir, de Cristo, quien está entre Dios y nosotros.
La puerta de la misericordia pronto se cerrará para quienes ahora la toman a la ligera. En este momento, si llamas, se te abrirá. Pero llegará el día en que ya no se abrirá más (Lucas 13:25).
De este capítulo
Génesis 7:1
"Después, el Señor le dijo a Noé: Entre toda la gente de este tiempo, solo tú vives de acuerdo con mi voluntad. Por lo tanto, entra en la barca junto con tu familia."
Génesis 7:2
"Toma siete machos y siete hembras de todo animal puro, pero solo un macho y una hembra de los impuros."
Génesis 7:3
"Toma también siete parejas de cada clase de aves, para que su especie se conserve en el mundo,"
Génesis 7:4
"porque dentro de siete días haré que llueva durante cuarenta días y cuarenta noches. ¡Voy a borrar de la tierra todo lo que vive y que yo he creado!"
Génesis 7:5
"Y Noé hizo todo tal como el Señor se lo había ordenado."
Génesis 7:6
"Cuando el diluvio inundó la tierra, Noé tenía seiscientos años."
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