Versículo destacado

Génesis 35:21 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Israel continuó su camino y acampó más allá de la torre de Éder. "

Génesis 35:21

menu_book El versículo en contexto

19 Así fue como Raquel murió, y la enterraron en el camino de Efrata, que ahora es Belén.

20 Jacob levantó un monumento sobre su sepulcro, y este es el monumento que todavía señala el sepulcro de Raquel.

21 Israel continuó su camino y acampó más allá de la torre de Éder.

22 Cuando Israel ya estaba establecido en aquel lugar, Rubén fue y se acostó con Bilhá, que era concubina de su padre. Cuando este lo supo, se enojó muchísimo. Los hijos de Jacob fueron doce.

23 Los que tuvo con Lía fueron Rubén, su hijo mayor; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Aquí vemos a Jacob seguir su camino una vez más (Génesis 35:21). Al igual que sus padres, vivió en la tierra prometida como extranjero, sin establecerse por mucho tiempo en un solo lugar. Justo después de la muerte de Raquel, se le llama Israel, y después no se le llama muchas veces así. Los judíos decían que el escritor lo honró con este nombre porque soportó aquella pérdida con una paciencia extraordinaria y confiando en la providencia de Dios. Los verdaderos israelitas, príncipes con Dios, son quienes gobiernan su propio espíritu. La persona que se domina a sí misma es mejor que la poderosa. Israel puede ser un príncipe con Dios y, aun así, vivir en tiendas, porque la ciudad está reservada para él en el mundo venidero.

Después llegamos al pecado de Rubén (Génesis 35:22). Fue un acto vergonzoso, precisamente el tipo de pecado que Pablo dice que ni siquiera debe mencionarse entre los gentiles: que un hombre tenga a la mujer de su padre (1 Corintios 5:1). El texto dice que esto sucedió mientras Israel vivía en aquella tierra, como si él estuviera lejos de su familia en ese momento, lo cual pudo haber dado lugar a estos problemas. Es posible que Bilha haya sido la principal culpable, y probablemente Jacob la apartó por causa de lo sucedido; pero el pecado de Rubén fue tan grave que por ello perdió tanto su primogenitura como su bendición (Génesis 49:4). El primogénito no siempre es el mejor ni el que tiene mayores probabilidades de prosperar.

Este fue el pecado de Rubén, pero fue el dolor de Jacob. La Escritura solo dice: «Israel lo oyó», y eso es suficiente. Lo oyó con profunda tristeza, vergüenza, horror y repugnancia. Es probable que Rubén esperara que nadie llegara a enterarse, pero quienes esperan mantener sus pecados en secreto suelen llevarse una decepción. Las aves del cielo llevan la noticia.

Luego aparece la lista completa de los hijos de Jacob, ahora que Benjamín, el menor, había nacido. Esta es la primera vez que vemos reunidos los nombres de los jefes de las doce tribus. Después vuelven a aparecer una y otra vez a lo largo de toda la Escritura, incluso hasta el final de la Biblia (Apocalipsis 7:4; Apocalipsis 21:12).

También leemos acerca de la visita de Jacob a su padre Isaac en Hebrón. Es probable que ya lo hubiera visitado después de regresar, pues anhelaba la casa de su padre. Pero ahora llevó a toda su familia para vivir con él, o al menos cerca de él (Génesis 35:27). Esto pudo haber ocurrido después de la muerte de Rebeca, cuando Isaac quedó solo y probablemente ya no pensaba volver a casarse.

Por último, el capítulo registra la edad y la muerte de Isaac, aunque, al hacer un cálculo cuidadoso, parece que murió muchos años después de que José fuera vendido a Egipto, aproximadamente cuando José fue elevado al poder allí. Isaac era un hombre apacible y tranquilo, y vivió más que cualquiera de los patriarcas: llegó a los 180 años. Abraham vivió hasta los 175. Isaac también vivió unos cuarenta años después de haber hecho su testamento (Génesis 27:2). No morimos ni un momento antes de lo que Dios ha dispuesto, y muchas veces nos beneficia poner en orden nuestros asuntos con anticipación.

Se da especial atención a la paz entre Esaú y Jacob en el entierro de su padre (Génesis 35:29). Esto muestra hasta qué punto Dios había cambiado el corazón de Esaú desde que él había planeado matar a su hermano después de la muerte de su padre (Génesis 27:41). Dios tiene muchas maneras de impedir que los malvados lleven a cabo sus planes. Puede detener sus manos o cambiar sus corazones.

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