Versículo destacado
Génesis 33:16 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Ese mismo día, Esaú regresó a Seír. "
Génesis 33:16
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
14 Es mejor que tú te adelantes a este servidor tuyo; yo iré poco a poco, al paso de los animales que van delante de mí y al paso de los niños, hasta reunirme contigo en Seír.
15 —Bueno —dijo Esaú—, permíteme dejarte algunos hombres de los que vienen conmigo. Pero Jacob contestó: —¡No, por favor! ¿Para qué te molestas?
16 Ese mismo día, Esaú regresó a Seír.
17 Jacob, en cambio, se fue a Sucot, y allí hizo una casa para él y unas enramadas para sus animales. Por eso, llamó Sucot a aquel lugar.
18 Cuando Jacob vino de Padán-aram, llegó sano y salvo a Canaán y acampó frente a la ciudad de Siquem.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Jacob llegó a Sucot. Después de separarse amistosamente de Esaú, quien había regresado a su propia tierra (Génesis 33:16), Jacob llegó a un lugar donde parece haberse quedado por algún tiempo. Allí construyó refugios para su ganado y otras estructuras para él y su familia. Más adelante, el lugar llegó a conocerse como Sucot, una ciudad de la tribu de Gad, al este del Jordán. El nombre significa «refugios» o «cabañas», de modo que los descendientes de Jacob, aunque después vivieran en casas de piedra, podían recordar que su antepasado, aquel arameo errante, se alegró de vivir en cabañas (Deuteronomio 26:5). Así sabrían de qué clase de roca habían sido cortados.
Después llegó a Siquem. Algunos entienden la frase como «a Salén, una ciudad de Siquem», pero muchos estudiosos consideran que significa que llegó sano y salvo, o en paz, a la ciudad de Siquem. Después de un viaje peligroso y lleno de dificultades, finalmente llegó a Canaán con seguridad. Las dificultades y los peligros deberían enseñarnos a valorar más la salud y la seguridad, y a agradecerle más profundamente a Dios cuando protege nuestros pasos al salir y al regresar.
Allí Jacob compró un terreno (Génesis 33:19). Aunque la tierra de Canaán le había sido prometida, todavía no había llegado el momento de tomar posesión de ella. Por eso estuvo dispuesto a pagar por su propio terreno y evitar conflictos con quienes ya vivían allí. El dominio sobre la tierra no se obtiene por gracia. Quienes reciben el cielo gratuitamente no deben esperar recibir la tierra de la misma manera.
Jacob también construyó un altar (Génesis 33:20). Lo hizo en agradecimiento por el cuidado bondadoso que Dios había tenido de él. No se conformó con expresar palabras de gratitud, sino que mostró un agradecimiento verdadero. También lo construyó para mantener vivo el culto en su familia. Dondequiera que tengamos una tienda, Dios debe tener un altar; dondequiera que tengamos una casa, también debe haber un lugar para Dios.
Llamó al altar El-Elohé-Israel, que significa «Dios, el Dios de Israel». Honró a Dios como el Dios verdadero y viviente, el más grande de todos los seres y la causa primera de todas las cosas. También lo honró como el Dios de Israel, el Dios que había establecido un pacto con él. En nuestra adoración debemos guiarnos tanto por la religión natural como por la religión revelada. Poco antes, Dios había llamado a Jacob por el nombre de Israel, y ahora Jacob llama a Dios el Dios de Israel. Si Dios es nuestro Príncipe, entonces también es nuestro Señor y nuestro Dios. Nuestros honores solo se convierten en verdaderos honores cuando se ofrecen para la gloria de Dios. El Dios de Israel es la gloria de Israel.
De este capítulo
Génesis 33:1
"Cuando Jacob vio que Esaú venía acompañado de cuatrocientos hombres, repartió a los niños entre Lía, Raquel y las dos esclavas."
Génesis 33:2
"Colocó primero a las esclavas con sus hijos, luego a Lía con sus hijos y, por último, a Raquel y José."
Génesis 33:3
"Luego se adelantó a ellos y se inclinó hasta tocar el suelo con la frente siete veces, hasta que estuvo cerca de su hermano."
Génesis 33:4
"Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Los dos lloraron."
Génesis 33:5
"Después, Esaú se fijó en las mujeres y en los niños, y preguntó: —Y estos, ¿quiénes son? —Son los hijos que Dios le ha dado a tu servidor —dijo Jacob."
Génesis 33:6
"Entonces las esclavas y sus hijos se acercaron y se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente;"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.