Versículo destacado
Génesis 3:21 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Dios el Señor hizo ropa con pieles de animales para que el hombre y su mujer se vistieran, "
Génesis 3:21
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, porque tierra eres y en tierra te convertirás.
20 El hombre llamó Eva a su mujer, porque ella fue la madre de todos los que viven.
21 Dios el Señor hizo ropa con pieles de animales para que el hombre y su mujer se vistieran,
22 y dijo: «Ahora el hombre se ha vuelto como uno de nosotros, pues sabe lo que es bueno y lo que es malo. No vaya a tomar también del fruto del árbol de la vida, comerlo y vivir para siempre.»
23 Por eso Dios el Señor sacó al hombre del jardín de Edén y lo puso a trabajar la tierra de la cual había sido formado.
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Aquí tenemos otro ejemplo del cuidado de Dios por nuestros primeros padres, incluso después de su pecado. Aunque corrige a sus hijos desobedientes y muestra su desagrado, no los rechaza. Como un padre bondadoso, les provee el alimento que necesitan y les hace túnicas de pieles para vestirlos. De la misma manera, el padre recibió al hijo pródigo cuando regresó y suplió sus necesidades (Lucas 15:22-23). Si el Señor hubiera querido destruirlos, no habría hecho esto por ellos.
Observemos primero que la ropa entró en la vida humana a causa del pecado. Si el pecado no hubiera dejado al ser humano desnudo y lleno de vergüenza, no habríamos necesitado ropa para protección o modestia. Por eso tenemos pocas razones para sentirnos orgullosos de nuestra ropa, pues en realidad es señal de nuestra necesidad y vergüenza.
Observemos también que, cuando Dios hizo ropa para nuestros primeros padres, la hizo abrigadora y resistente, pero sencilla y áspera. No eran lujosas vestiduras escarlata. Eran pieles sencillas, no seda ni satén, y no estaban decoradas ni bordadas como las prendas extravagantes que más tarde inventaron las hijas de Sion y que usaban para enorgullecerse de sí mismas. Que los pobres, que visten con sencillez, aprendan a no quejarse. Si tienen alimento y con qué cubrirse, deben estar contentos, porque cuentan con una provisión tan completa como la que tuvieron Adán y Eva. Y que los ricos, que visten con elegancia, aprendan a no hacer de la ropa su principal belleza (1 Pedro 3:3).
También debemos agradecerle a Dios no solo por el alimento, sino por la ropa (Génesis 28:20). La lana y el lino le pertenecen a él tanto como el grano y el vino (Oseas 2:9). Él nos da tanto lo que comemos como lo que vestimos.
Estas túnicas de pieles también tenían un significado más profundo. Los animales de los que procedían tuvieron que morir, probablemente delante de los ojos de Adán y Eva, para mostrarles lo que es la muerte y recordarles que ellos también eran mortales y estaban destinados a morir (Eclesiastés 3:18). Es probable que esos animales no fueran sacrificados para servir de alimento, sino como sacrificio, señalando de antemano el gran sacrificio que un día sería ofrecido una sola vez y para siempre. En ese sentido, lo primero que murió fue un sacrificio o, en figura, Cristo. Por eso Cristo es llamado el Cordero inmolado desde la fundación del mundo.
Estos sacrificios se compartían entre Dios y el ser humano como señal de reconciliación. La carne se ofrecía completamente a Dios como holocausto, y las pieles se entregaban al ser humano para vestirlo. Esto mostraba que, cuando Jesucristo se ofreció a Dios como sacrificio de olor grato, nosotros debemos vestirnos de su justicia como de una prenda, para que no quede expuesta la vergüenza de nuestra desnudez. Adán y Eva se hicieron delantales con hojas de higuera, pero esa cobertura era demasiado pequeña y débil para ocultarlos bien (Isaías 28:20). Así son todos los trapos de nuestra propia justicia. Pero Dios les dio túnicas de pieles: amplias, fuertes, duraderas y adecuadas para ellos. Así es la justicia de Cristo. Por tanto, revístanse del Señor Jesucristo.
De este capítulo
Génesis 3:1
"La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer: —¿De modo que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?"
Génesis 3:2
"La mujer le respondió: —Podemos comer del fruto de cualquier árbol,"
Génesis 3:3
"excepto del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque, si lo hacemos, moriremos."
Génesis 3:4
"Pero la serpiente le dijo a la mujer: —Eso no es cierto. No morirán."
Génesis 3:5
"Dios sabe muy bien que, cuando ustedes coman del fruto de ese árbol, podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y entonces serán como Dios."
Génesis 3:6
"La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y deseó comerlo y llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Después se lo dio a su esposo, y él también comió."
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