Versículo destacado
Génesis 18:16 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Después, los visitantes se pusieron de pie y comenzaron a caminar hacia la ciudad de Sodoma. Abraham los acompañó para despedirse de ellos. "
Génesis 18:16
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
14 ¿Acaso hay algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo? El próximo año volveré a visitarte, y para entonces Sara tendrá un hijo.
15 Al oír esto, Sara tuvo miedo y trató de negarlo. Por eso dijo: —Yo no me estaba riendo. Pero el Señor le respondió: —Yo sé que te reíste.
16 Después, los visitantes se pusieron de pie y comenzaron a caminar hacia la ciudad de Sodoma. Abraham los acompañó para despedirse de ellos.
17 Entonces el Señor pensó: Debo decirle a Abraham lo que voy a hacer,
18 ya que él será el padre de una nación grande y fuerte. Le he prometido bendecir por medio de él a todas las naciones del mundo.
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Los mensajeros celestiales habían terminado una parte de su misión. Primero habían llevado a Abraham y a Sara un mensaje de gracia, y eso fue lo que hicieron. Ahora enfrentaban una tarea de otra clase, porque Sodoma estaba a punto de ser destruida (Génesis 19:13). Esto nos recuerda que el Señor es misericordioso, pero también es el Dios que ejecuta justicia.
Así que los mensajeros se volvieron hacia Sodoma (Génesis 18:16). Fijaron su rostro en dirección a ella con enojo, así como se dice que Dios miró al ejército egipcio para juzgarlo (Éxodo 14:24). Dios puede parecer que pasa por alto a los pecadores durante mucho tiempo, y las personas pueden equivocarse al pensar que no ve o que no le importa. Pero cuando llegue el día de su ira, él volverá su mirada hacia ellos.
También continuaron su camino hacia Sodoma (Génesis 18:22), y más tarde dos de ellos llegaron allí (Génesis 19:1). No queda claro si el tercero era el Señor mismo, delante de quien Abraham todavía permanecía y a quien se acercó en oración (Génesis 18:23), como muchos creen. O quizá el tercero se fue antes de que llegaran a Sodoma, y el Señor delante de quien Abraham permanecía era la *Shekinah*, la gloria visible de Dios que Abraham había visto anteriormente. En cualquier caso, aquí se destacan dos cosas.
Primero, Abraham honró a sus huéspedes. Los acompañó para despedirlos porque no quería separarse de una compañía tan buena y deseaba mostrarles todo su respeto. Esa es una cortesía apropiada con los amigos, pero debe practicarse, como dice el apóstol, de una manera digna de Dios (3 Juan 1:6).
Segundo, ellos honraron a Abraham. Dios le mostró a Abraham su propósito de destruir Sodoma y hasta conversó abiertamente con él al respecto. Después de acercar más a Abraham a sí mismo mediante el pacto en el capítulo 17, ahora lo llevó a una comunión todavía más íntima, como alguien que conocía sus planes.
Los pensamientos de Dios acerca de Abraham eran afectuosos y llenos de gracia (Génesis 18:17-19). Decidió decirle lo que planeaba hacer con Sodoma y le dio sus razones. Si Abraham no los hubiera acompañado, quizá no habría recibido este favor. Quienes caminan con personas sabias también llegan a ser sabios (Proverbios 13:20). Dios habla como si estuviera razonando consigo mismo al considerar si debía ocultarle a Abraham lo que estaba a punto de hacer. Aquí usa un lenguaje humano para mostrar que actuaba con reflexión y propósito.
¿Por qué debía Abraham ser incluido en este consejo privado? Algunos judíos decían que era porque Dios ya les había dado la tierra de Canaán a Abraham y a sus descendientes, de modo que no destruiría ninguna ciudad de ella sin que Abraham lo supiera y diera su consentimiento. Pero el texto presenta otras dos razones.
Primero, Abraham debía saber porque era amigo de Dios, alguien a quien Dios amaba de manera especial y a quien había destinado para grandes cosas. Llegaría a ser una gran nación y, por medio del Mesías, que vendría de su linaje, todas las naciones de la tierra serían bendecidas. El consejo secreto del Señor está con quienes le temen (Salmo 25:14; Proverbios 3:32). Las personas que viven en comunión cercana con Dios por medio de la fe llegan a comprender mejor su voluntad que otras. Tal vez no reciben conocimiento profético, pero sí adquieren una percepción sabia y práctica. Ven con más claridad lo que está ocurriendo y tienen una mejor idea de lo que puede venir, suficiente para recibir dirección y consuelo.
Segundo, Abraham debía saber porque enseñaría a su familia. Dios dice: «Yo lo he escogido, para que ordene a sus hijos y a su casa después de él» (Génesis 18:19). Este es un aspecto admirable del carácter de Abraham. No solo oraba con su familia; también le enseñaba como un hombre entendido y la gobernaba con autoridad. En su propia casa actuaba como profeta, rey y sacerdote.
Como Dios había hecho un pacto con Abraham y con su descendencia, y como los miembros de su casa habían sido circuncidados conforme a ese pacto, Abraham se esforzaba por enseñarles y gobernarlos bien. Quienes esperan las bendiciones para su familia también deben ser fieles en sus responsabilidades familiares. Si nuestros hijos pertenecen al Señor, debemos criarlos para él. Si llevan su señal, debemos prepararlos para servirle. Abraham también se preocupaba por toda su casa, no solo por sus hijos. A sus siervos también se les enseñaba. Los responsables de una familia deben instruir y cuidar a todos los que viven bajo su techo, porque aun el siervo más pobre tiene un alma preciosa.
La preocupación de Abraham era una religión práctica para la vida diaria. No llenaba su casa de argumentos refinados ni de debates dudosos. Les enseñaba a seguir el camino del Señor y a practicar la justicia y el derecho. Eso significaba que debían ser serios y dedicados en la adoración, y honestos en sus relaciones con los demás. También pensaba en el futuro. Quería que su familia, después de él, siguiera el camino del Señor, para que la verdadera religión continuara en su hogar después de su muerte. Al hacerlo, Abraham también cumplía la condición de las promesas que Dios le había dado. Solo quienes toman en serio su deber pueden esperar disfrutar los beneficios de las promesas.
Esto también explica por qué Dios estaba dispuesto a contarle a Abraham lo que ocurriría con Sodoma. Abraham estaba preparado para compartir lo que sabía para el bien de quienes estaban bajo su cuidado. Al que tiene, se le dará más (Mateo 13:12; Mateo 25:29). A quienes aprovechan bien el conocimiento que reciben, se les confía todavía más.
Entonces Dios habla con Abraham acerca de Sodoma y le permite responder. Le presenta las pruebas contra la ciudad: el clamor contra Sodoma es grande (Génesis 18:20). Algunos pecados, y los pecados de ciertos pecadores, claman al cielo pidiendo castigo. La maldad de Sodoma era tan clamorosa y ofensiva que exigía juicio.
Dios también dice: «Descenderé ahora y veré» (Génesis 18:21). Esto no significa que Dios tenga dudas o que ignore lo que sucede. Habla de esta manera para mostrar la rectitud de sus juicios. Las personas pueden afirmar que su proceder no es correcto, pero sus juicios provienen de su consejo eterno. Él nunca actúa de manera precipitada o repentina. No castiga basándose en rumores, en lo que dice la gente ni en informes ajenos, sino en su propio conocimiento seguro.
Esto también les da un ejemplo a los gobernantes y jueces. Deben examinar un caso con cuidado y a fondo antes de dictar sentencia. Y quizá este decreto todavía se presenta como algo no definitivo para animar a Abraham a orar por la ciudad. Dios buscó a alguien que intercediera (Isaías 59:16).
De este capítulo
Génesis 18:1
"El Señor se le apareció a Abraham en el bosque de encinas de Mamré, mientras Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda de campaña, cerca del mediodía."
Génesis 18:2
"Abraham levantó la mirada y vio a tres hombres de pie frente a él. Cuando los vio, se levantó rápidamente para recibirlos y se inclinó hasta tocar el suelo con la frente,"
Génesis 18:3
"y dijo: —Mi señor, por favor, le suplico que no se vaya enseguida."
Génesis 18:4
"Si a usted le parece bien, pediré un poco de agua para que se laven los pies y luego descansen un rato bajo la sombra del árbol."
Génesis 18:5
"Ya que han pasado por donde vive este servidor suyo, les traeré algo de comer para que repongan sus fuerzas antes de seguir su camino. —Bueno, está bien —respondieron ellos."
Génesis 18:6
"Abraham entró en su tienda de campaña y le dijo a Sara: —¡Rápido! Toma unos veinte kilos de la mejor harina y prepara unos panes."
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